SEMANA SANTA LAS PALMA DE GRAN CANARIA

Cristo resucita en Vegueta

Varios centenares de personas celebran la Pascua con la última procesión de la Semana Santa. La imagen, que sale por segundo año, gana adeptos entre los fieles

Procesión del Cristo Resucitado en la iglesia de Santo Domingo

JUAN CASTRO

La imagen del Cristo Resucitado paseó este domingo, por segundo año consecutivo, por las calles de Vegueta, seguido por varios centenares de fieles que se emocionaron cuando salió de la iglesia de Santo Domingo con la música de la Agrupación Musical La Salle de Agüimes.

La última procesión de la Semana Santa, la más alegre, representa el triunfo de la vida sobre la muerte y da paso a la Pascua cristiana.

Rita María Olivares no se pierde una procesión de la Semana Santa en Las Palmas de Gran Canaria. Empezó hace una semana con el desfile del Señor en la Burrita el Domingo de Ramos y no ha parado hasta este domingo con el Cristo Resucitado de Santo Domingo de Guzmán.

«Siempre me han gustado las procesiones. Desde pequeña mis padres me inculcaron la devoción por la Semana Santa», explica Olivares, quien se muestra orgullosa de haberse mantenido fiel a dicho legado.

Este domingo era una de los cientos de fieles que se congregaron en la plaza de Santo Domingo de Vegueta para ver salir al Cristo Resucitado que, a diferencia de las otras procesiones, se interna brevemente, por el paseo de San José, además de recorrer varias calles del casco histórico.

Es la segunda vez que sale esta procesión, fruto del empeño del párroco de la iglesia, José Domínguez Pérez, por incluir una imagen que represente a la resurrección de Jesucristo.

«Faltaba un Resucitado», constata Joaquín de Dios, cofrade de la Soledad de la Portería y del Cristo de la Salud, que aplaude la idea de esta salida procesional.

Joaquín de Dios nació un Domingo de Ramos, una circunstancia que, bromea, explica su pasión por la Semana Santa.

 «Para mí la Semana Santa es fe, devoción, alegría, entusiasmo, cultura y arte todo junto y este domingo es muy especial para mí porque representa el júbilo por la resurrección de Cristo, que demuestra que Jesús ha triunfado sobre la muerte. Es la esperanza de la vida después de la muerte para todo el que cree en él».

La procesión va ganando adeptos poco, señala Juan Barrán, quien subraya que este año «hay el triple de gente que el año pasado», aunque está muy lejos de las más multitudinarias. «Eso es lo de menos», considera el párroco José Domínguez, quien se muestra satisfecho con esta salida procesional porque a su juicio «la parroquia tiene imágenes preciosas del dolor, de la cruz, de las tinieblas, pero hacía falta visibilizar la victoria final del Señor, que será también nuestra victoria, si le seguimos. Hay que seguir sus pasos para anunciar la buena noticia de que somos hermanos y eso hay que visibilizarlo con alegría, no sólo con lágrimas, con dolor y cruz».

«Queremos», destaca, «que este signo lo entiendan todos los seres humanos, creyentes y no creyentes, porque todos somos hermanos y eso es lo que hemos querido representar con la procesión del Resucitado».

Carmen es la encargada de guiar a Marcos y José Luis, cuando estos empujan la imagen debajo del paso con ruedas, para que mantengan la dirección correcta. Es la capataza  y destaca que el paso «estrenó este año faldones, que han sido donados por una persona anónima».

Es la única imagen que  sale en procesión que no tiene cofradía. «Esta imagen la adquirimos entre todos hace un par de años. La encargamos a unos talleres de Madrid y seguimos todo el proceso de su formación. Es de todo el pueblo, es patrimonio de la parroquia y de todos sus fieles, cofrades y no cofrades», resalta José Domínguez, que cumple 63 años como párroco, 22 de los cuales los ha pasado en Santo Domingo.