Desde mi noray

La mujer y su presencia en el Puerto de La Luz

Las mujeres ponen una nota de suficiencia y eficacia, en algunos casos con grandes responsabilidades, para que este puerto con 140 años de existencia se mantenga vivo de una generación a otra

Beatriz Calzada.

Beatriz Calzada. / LP / DLP

Juan F. Fonte

Juan F. Fonte

Ahora que tenemos por primera vez en la presidencia de la Autoridad Portuaria de Las Palmas a una mujer, desde el pasado mes agosto, es bueno que hagamos un balance de la presencia de las féminas en el recinto del puerto de La Luz, que tradicionalmente ha sido un mundo de hombres.

Hasta nuestras manos llegaron, hace ya cierto tiempo, unas poesías y fotografías de esculturas de madera de Juan Carreño Pérez. En ellas aborda la presencia de una mujer, la aguadora Isidora Pérez Reyes, que formó parte de la Sociedad de Obreros Cargadores con el número 24 antes de la llegada de la dictadura. Su presencia en el muelle de Santa Catalina, llevando en la cabeza una talla con agua, le permitía desempeñar de «sol a sol» una función de apagar la sed de sus compañeros, los trabajadores portuarios, mientras aprovechaba los tiempos libres para hacer de clasificadora de las tablas de madera que descargaban de los barcos atracados.

Rompiendo moldes

Traemos esta vieja estampa portuaria como homenaje a todas las mujeres que cada día acuden a las empresas del Puerto de Las Palmas, con su contribución al trabajo, desempeñando diversas funciones y demostrando su valía en un mundo de hombres, rompiendo viejos moldes y contribuyendo a hacer más grande nuestro recinto. Ponen una nota de suficiencia y eficacia, en algunos casos con grandes responsabilidades, para que este puerto con 140 años de existencia se mantenga vivo de una generación a otra.

Nos alegra esta situación de que la mujer vaya rompiendo moldes y ejerza sus funciones con plena dedicación en un mundo que, salvo raras excepciones, ha tenido vetado, que empieza a despertar aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Y remato mi trabajo de hoy con unas estrofas de Juan Carreño a esta pionera de las mujeres en La Luz:/ entre tantas estaba yo,/y era yo la aguadora, /trabajamos de sol a sol, /y alguien tenía que refrescar tantas horas, de maderas las clasificadoras,/ yo trabajé en este puerto como otras muchas señoras.