Puerto

Las grúas Titán que dieron forma al Puerto de La Luz

Estos gigantescos artilugios tenían una imponente estructura que destacaba sobre el mar donde se construían los diques de abrigo

La grúa Titán 2 izando un hidroavión alemán

La grúa Titán 2 izando un hidroavión alemán / LP/DLP

José María Hernández de León

El primer asentamiento militar y urbano que crearon los castellanos durante su conquista de las Islas Canarias lo establecieron en Las Palmas de Gran Canaria en 1478. Esta ciudad tuvo un lento crecimiento durante los 400 años siguientes apenas alterado por ataque piratas y epidemias puntuales que frenaron su desarrollo. El gran acontecimiento que hizo que despertara de su letargo fue la construcción del Puerto de La Luz en la Bahía de Las Isletas a partir de 1883. La obra del gran Puerto fue promovida por los hermanos León y Castillo: Fernando, como ministro de Ultramar y Juan, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, como proyectista y director del proyecto técnico.

Ese gran proyecto fue adjudicado a la firma escocesa Swanston; Inglaterra disponía de una tecnología muy avanzada en todos los campos de la ingeniería y en particular en el sector de las obras portuarias. Para ejecutar esa obra con solvencia, se necesitaba disponer de una gran grúa que pudiera manipular los grandes bloques de hormigón y situarlos en su lugar definitivo a lo largo de los dos diques que figuraban en el Proyecto por lo que se trajo una grúa, la grúa Titán del Reino Unido.

Ese gigantesco artilugio, con su imponente estructura que destacaba sobre el mar donde se construían los dos diques de abrigo, produjo admiración y perplejidad pues la utilización de potentes maquinarias de obra era desconocida en nuestra tierra. Esa fascinación es comparable a la que hemos sentido recientemente cuando contemplábamos las grandes plataformas petrolíferas que recalaban y recalan en la actualidad en nuestro Puerto.

Las grúas Titán 2 y Titán 3 trabajando en Muelle de León y Castillo (izquierda) y el actual muelle Pérez Galdós (derecha).

Las grúas Titán 2 y Titán 3 trabajando en Muelle de León y Castillo (izquierda) y el actual muelle Pérez Galdós (derecha). / LP/DLP

El origen de su nombre, Titán, no obedece a ninguna firma comercial, responde a la envergadura de su porte, a su gran tamaño y su característico diseño. La tipología de esa grúa está expresamente adaptada a las obras marítimas y concretamente a la situadas en mar abierto que no cuentan con ningún abrigo durante la construcción del dique. El sistema es el siguiente: primero se construye la base enrasada en el fondo del mar con ayuda de buzos, conocida como banqueta, donde se asientan los bloques de hormigón que forman el dique.

Una vez colocados los bloques con la grúa, ésta avanza sobre ellos por ese camino estrecho, pero, a su vez, permite que los camiones y vagonetas que llevan el material de la banqueta, normalmente piedra suelta, pasen por debajo de las patas de la grúa y lo viertan en el extremo de avance sin obstaculizar la operatividad de la grúa ni necesitar más anchura adicional del dique.

En cuanto a su aspecto exterior, la grúa TITÄN está formada por una gran torre de estructura metálica sobre la que reposa un gran disco dentado en el que apoya, permitiendo su giro, un largo brazo horizontal o pluma que manipula la carga normalmente bloques de hormigón y escolleras.

La primera grúa Titán, una vez acabada la obra, se desmontó y se llevó a otro destino fuera de las Canarias probablemente a otra obra portuaria.

Izado con la grúa Titán de una gigantesca manta.

Izado con la grúa Titán de una gigantesca manta. / LP/DLP

Posteriormente y de forma escalonada llegaron otras 3 grúas, también del modelo Titán con diseños más avanzados y con capacidad de carga superior a la primera, pero siempre manteniendo el mismo aspecto que la original.

Contemos en que obras intervinieron esas 3 grúas:

En 1928, la empresa constructora alemana COPPA, adjudicataria de las obras de los Muelles General Primo de Rivera (en la actualidad Muelle Pérez Galdós), y el Muelle de León y Castillo (antes llamado dique del Generalísimo), importó dos nuevas grúas Titán, que podemos llamarlas Titán 2 y Titán 3, para realizar estas infraestructuras. Esta vez las grúas fueron construidas en astilleros holandeses. Una vez finalizado con éxito sus trabajos se desarmaron y dejaron el Puerto de La Luz.

La última grúa Titán, la Titán 4, se trajo en 1935. Con ella se llevó a cabo las obras del Muelle Virgen del Pino, ocupado hoy por la Base Naval de Canarias. Esa grúa Titán que procedía, al igual que la primera, de Inglaterra fue utilizada posteriormente en obras portuarias importantes destacando el Ensanche del Muelle de La Luz hasta los 100 m (en la actualidad Muelle Grande).

A lo largo del tiempo, la Titán 4 siguió prestando servicio en el Puerto, aunque con una limitación importante como era su poca capacidad de movimiento ya que se desplazaba sobre carriles metálicos similares a las vías ferroviarias. A pesar de esa dificultad, como se trataba del artilugio de izada más potente de la isla, se siguió utilizando en levantamientos de maquinaria y mercancías pesadas, izado de embarcaciones de elevado porte (pesqueros, yates, motores…) e incluso con ella se llegaron a sacar del agua imponentes hidroaviones que recalaban en el Puerto de La Luz y que fondeaban en las proximidades de la Base Naval donde existía un muelle donde repostaban.

La grúa Titán 3 colocando un bloque de hormigón en el avance del dique León y Castillo

La grúa Titán 3 colocando un bloque de hormigón en el avance del dique León y Castillo / LP/DLP

Así estuvo en funcionamiento hasta 1974. La última obra en la que intervino fue en la construcción de los Muelles EN-1 y EN-2 llevada a cabo por la empresa SATO. Como anécdota, cuenta el que fue delegado de dicha empresa constructora, el ingeniero de caminos Juan Miguel Sanjuan, que se llevó un tremendo sobresalto al ver como el gruista, que operaba desde la caseta de mando de la Titán, tenía un atrevido y artesano método para calcular la capacidad máxima que la grúa era capaz de levantar. Si cuando empezaba a elevar un bloque de hormigón o una gran piedra, de las cuatro patas en las que se apoyaba la grúa, se levantaban del suelo las dos patas traseras y se quedaban en el aire, es que se estaba en el borde del equilibrio y, en ese caso, iba soltando poquito a poco la carga. Un milagro que no le ocurriera ningún percance ni a la grúa ni al atrevido y osado gruista.

En 1975 se desmontó la Titán 4 y se depositó su estructura en un terreno del puerto, llamado ‘zona de reserva’ donde no estorbara mientras no fuera necesario ese espacio para algún uso portuario. Pasaron los años y esos restos permanecían abandonados. Así las cosas, en el año 2005, coincidiendo con la celebración del 125 aniversario de la creación del Puerto de La Luz, en una de esas decisiones acertadas, se adoptó una medida oportuna y respetuosa con la historia del Puerto: recuperar los hierros medio oxidados de la Titán 4, repararlos y volver a montar, donde se pudiera lucir, esa excepcional pieza de la arqueología industrial. Presidía la Autoridad Portuaria de aquel momento José Manuel Arnáiz, el cual asumió el compromiso de rescatar la grúa Titán 4, proponiendo a la Fundación de Puertos de Las Palmas que asumiera los gastos siendo aprobados de forma unánime por todos los consejeros.

Afortunadamente, dentro del recinto portuario se contaba con empresas con solvencia suficiente para acometer esa delicada intervención que respetara su diseño original. Las obras de rescate fueron ejecutadas, con gran acierto por la empresa de reparación naval Zamacona, ubicada en el Puerto Exterior, con participación de alumnos de la escuela de Formación Profesional de Las Palmas. El resultado fue una meticulosa operación consistente en la eliminación del óxido en toda la estructura, el ensamblaje de las piezas y posteriormente el refuerzo del conjunto que garantizara su estabilidad y seguridad del respetándose su aspecto primitivo.

Para colocar la recuperada grúa Titán, se acordó con el Ayuntamiento su ubicación, decidiéndose, para su lucimiento definitivo, los jardines próximos al Intercambiador de Guaguas en el Muelle de Santa Catalina. Hoy podemos contemplarla en su grandiosidad donde destaca, airosa y soberbia, como un hito que supuso el arranque y funcionamiento del Puerto de La Luz y Las Palmas.

Vaya esta crónica en homenaje a los que, en aquel momento, hicieron posible que hoy disfrutemos de ese magnífico monumento. Las 4 grúas Titán que han estado en nuestro Puerto simbolizan un notable ejemplo del ingenio y lucidez de aquellos ingenieros del siglo XIX que dieron como resultado esta joya de la arqueología industrial.