Este verano será atípico por los efectos de la pandemia. Probablemente haya más desplazamientos en coche que el año pasado, por lo que, como cada verano, la seguridad vial es prioridad. Los desplazamientos hasta el destino vacacional son en su mayoría viajes largos en los que hay que extremar las precauciones para garantizar la seguridad propia y la de los demás.

Se habla mucho sobre la puesta a punto del vehículopuesta a punto del vehículo, las mejores horas para circular, las recomendaciones para evitar la fatiga... No obstante, hay otro elemento que influye directamente en la conducción: la dieta del conductor. La alimentación del conductor es vital en la carretera. Una alimentación inadecuada puede provocar somnolencia, fatiga, nerviosismo o molestias de estómago que pueden afectar a la conducción y, por ende, aumentar el riesgo de sufrir un accidente. 

Recomendaciones

Ante un desplazamiento largo hay que prepararse para que se produzca en las mejores condiciones. Ante todo, según Mari Carmen López, médico de Seat Cars, es imprescindible comer antes de salir. "Nunca debemos ponernos al volante con el estómago vacío, ya que se pueden sufrir bajadas de azúcar y mareos. Además, la sensación de hambre disminuye la atención porque estamos pensando en otra cosa", explica López.

No obstante, tampoco hay que pasarse. El coste enrgético de conducir es de entre 1.000 y 1.300 kilocalorías al día, un consumo calórico parecido al de estar en reposo, por lo que la dieta óptima para conducir pasa por comer poco y a menudo. Una comida copiosa produce pesadez, acidez, molestias y somnolencia, entre otros síntomas que pueden afectar a la concentración del conductor. Después de la comida, el rendimiento del conductor cae un 10%. "Hay que aprovechar cada parada para comer poco y, tras la comida principal, dar un paseo de 15 minutos o echarse una siesta para despejarse", apunta López.

¿Qué comer y qué no comer?

Los fritos y rebozados, las salsas y el picante son alimentos que pueden mermar la conducción del conductor. Asimismo, el arroz, las legumbres y la pasta también pueden obstaculizar una conducción segura. Además, los hidratos de carbono deben tomarse con precaución porque el gasto calórico es pequeño y su absorción es rápida, por lo que la sensación de hambre volverá a surgir pronto. Tampoco conviene abusar de cítricos, la cebolla y el tomate, porque pueden provocar acidez.

Así, según las recomendaciones, para desayunar se puede optar por tostadas con jamón york o quesofruta y café o . Para comer en un descanso, un bocadillo vegetal y agua servirá para mantener la concentración. Para la comida principal, la ensalada, la carne o el pescado a la plancha o al horno y la fruta serán las mejores opciones.

Es muy importante estar hidratado todo el día, porque según un estudio de la Universidad de Loughborough, un conductor deshidratado comete errores parecidos a los que comete un conductor con un nivel de alcohol de 0,8. En cuanto al café o el , dos tazas diarias sirven para mantener la atención, pero no conviene abusar porque puede provocar nerviosismo. De este modo, el agua, zumos, algún refresco y el café o el té son las mejores bebidas para beber en descansos. Las bebidas energéticas son desaconsejables.