Suscríbete La Provincia - Diario de Las Palmas

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Eurodrama

Benidorm Fest: Sospechas sobre el jurado profesional y el sistema de voto

El excesivo peso de su voto, pensado para evitar presencias indeseadas como la de Chikilicuatre, ha sido clave en el triunfo de Chanel y la reacción popular (y política) en forma de gritos de "tongo", "pucherazo" o "trilerismo"

Jurado del Benidorm Fest: de izquierda a derecha, Estefania García, Felix Bergsson, Natalia Calderón, Marvin Dietman y Myriam Benedited.

El polémico sistema de votación del Benidorm Fest decidido por RTVE, con una trinidad formada por un jurado profesional, uno demoscópico y uno popular, tenía como objetivo aparente eludir viejos troleos como el que, promovido por la productora El Terrat y Andreu Buenafuente, acabó con la elección de Rodolfo Chikilicuatre como representante español en Eurovisión 2008; o el que en 2010, y agitado desde la web Forocoches, puso al rapero y exconvicto John Cobra a las mismísimas puertas del festival. Se trataba, pues, de reducir al mínimo el peso del televoto, no fuera a ser que el pueblo llano volviera a tomarse la cosa a pitorreo o algo peor. Para evitarlo, hizo recaer el peso principal del voto en un jurado profesional, formado por expertos del negocio musical y eurovisivo, y fue ese desmesurado peso, de un 50%, por solo un 25% del jurado demoscópico y un 25% del popular, el que acabó decidiendo el controvertido triunfo en Benidorm de ‘SloMo’, de Chanel, rompiendo los apasionados pronósticos que, a nivel de calle, casi cuestión de Estado, consideraban como absolutas favoritas ‘Ay mamá’, de Rigoberta Bandini, y ‘Terra’, de Tanxugueiras. De la broma ‘freak’ al desencanto militante.

En cualquier caso, apelar a la figura de Chikilicuatre es hacer algo de trampa, porque entre los 13 finalistas del Benidorm Fest (elegidos entre 886 precandidatos) no había ninguna propuesta paródica o indeseada, sino 13 canciones, algunas de ellas excelentes, de toda suerte de estilos: del electropop de Javiera Mena al rap-copla de Rayden, del baladismo new age de Blanca Paloma al retro-disco Varry Brava, del pop feminista de Rigoberta Bandini al europerro de Chanel. Así que, ¿por qué tanto miedo en Benidorm al televoto popular? Su escaso peso, más bien el excesivo del voto del jurado profesional, ha sido una las principales razones de la indignación que, en redes y la vida en general, ha llevado a hablar de “tongazo”, “pucherazo” y “trilerismo” a la hora de elegir una propuesta solvente pero de laboratorio como la de Chanel, descartando a las preferidas del público, dos iconos de una cierta revolución de las mujeres y la multiculturalidad como Rigoberta y las Tanxu. Denunciando, en suma, que la decisión de la victoria final de Chanel ya estaría marcada, o casi, desde antes de la primera semifinal del miércoles y que el resto del show fue un descorazonador eurodrama para un público que creyó en vano que otra España, otra canción, era posible.

La cosa no ha salido bien

El hecho de que el jurado profesional haya entrado en el pantanoso terreno de la política, con preguntas parlamentarias sobre su modo de elección, o la asunción por parte de RTVE de la necesidad de cambios en futuras ediciones del Benidorm Fest, certifican que la cosa, pese a la supuesta buena voluntad inicial, no ha acabado bien. Desde la primera noche se vio claro que el jurado profesional, formado por los expertos Natalia Calderón (cantante, actriz y coach vocal), Miryam Benedited (coreógrafa), Estefanía García (coordinadora de la Orquesta y Coro de RTVE), Marvin Dietmann (escenógrafo) y Felix Bergsson (jefe de la delegación de Islandia en Eurovisión), iba a ser decisivo. De buenas a primeras rompieron la baraja y dejaron fuera de la final a las grandes favoritas, Tanxugueiras, que hubieron de ser rescatadas por el televoto; y, al mismo tiempo, propulsaron al liderato a Chanel, para pasmo general, pues poco o nada se sabía de la joven artista catalana de origen cubano más allá de su excelente interpretación, a golpe de cadera, de 'SloMo'.

Esos sospechosos 21 puntos

En la segunda semifinal no hubo sorpresas, porque el jurado profesional otorgó su máximo de votos, aquí sí, a la otra favorita, Rigoberta Bandini, lo mismo que haría el televoto. Solo quedaban, pues, tres posibles ganadoras del billete a Turín: Chanel, Rigo y Tanxugueiras. El éxito entre el público en su semifinal, y la previsible movilización telefónica, hacía pensar que en la final podían llevarse los 60 puntos que otorgaban el voto pupular y el demoscópico, lo cual las podía volver a meter en la partida. Pero el jurado profesional, el de más peso, las puso de nuevo en su sitio: quintas clasificadas, con solo 30 puntos, 21 menos que Chanel, absoluta niña de sus ojos. Y esos 21 puntos serían, para los amigos de la conspiranoia, la clave de todo:_en el peor de los casos, y dados los precedentes, Chanel iba a quedar tercera en el total de voto popular y demoscópico, con lo cual sumaría 40 puntos, esto es, 20 puntos menos de las Tanxu. El hecho de que el jurado 'pro' las separara ya de entrada por 21 puntos daba la victoria final a Chanel, pasara lo que pasara después. Ojos entrecerrados de sospecha. ¿Estará aquí pasando algo raro? Máximo Huerta, copresentador del festival, acabaría de poner más leña al fuego de la sospecha cuando el domingo, en el programa 'Socialité' de Telecinco, puso el foco en los tres miembros españoles del jurado, Natalia Calderón, Miryam Benedited y Estefanía García, elegidas por la dirección de RTVE, al asegurar que los dos extranjeros, Marvin Dietmann y Felix Bergsson estaban 'on fire' con Tanxugueiras y Rigoberta. "Yo te diré que tanto Felix como Marvin estaban emocionados con Tanxugueiras, pero claro, el voto es individual. Si las otras los ponen muy abajo y votan muy arriba a la otra, ahí ya se desmonta", afirmó el exministro de Cultura.

El número total de votos

¿Y Rigoberta Bandini? Su derrota la firmó el voto del jurado demoscópico, esa opaca entidad formada por 350 personas elegidas por RTVE a modo de representación de la sociedad española, que en la segunda semifinal ya la relegó a la segunda posición por detrás de... Gonzalo Hermida. En la final, ese mismo jurado la dejó en tercer lugar por detrás de las Tanxu y de Chanel, y dado que parecía claro que el televoto era territorio de las gallegas, quedaba claro que la suerte estaba echada.

¿Cuántos votos de la llamada o del (vetusto) SMS recibieron Tanxugueiras, Chanel y Rigoberta? Da igual que la diferencia entre ellas fuera de decenas, centenares o millares, porque al final todo se reducía a otorgar 30 puntos a la primera, 25 a la segunda y 20 a la tercera. En ese sentido, el valor real de un voto popular disminuía hasta lo infinitesimal en comparación con el de cada uno de los cinco expertos del jurado profesional; su peso en oro. En este caso, el billete dorado a Turín y a Eurovisión-2022.

¿Quién componía el jurado demoscópico?

El 25% del voto del Benidorm Fest recaía en el intrigante “jurado demoscópico”, formado, según RTVE, por una muestra de 350 personas “en representación de la población española”. Los miembros del jurado demoscópico, seleccionados por la empresa de investigación de mercados IPSOS, procedían de todas las comunidades autónomas, siguiendo un orden proporcional de habitantes; y estaban divididos entre hombres y mujeres, clasificados, a su vez, en dos grupos de edades, de 18 a 44 y de 45 en adelante. El sistema del jurado demoscópico, cuyo propósito es incluir en las votaciones a un público general que trascienda la mera condición de eurofan, es también utilizado en afamados festivales de selección de la canción de Eurovisión como San Remo (Italia) y Melodifestivalen (Suecia).

Compartir el artículo

stats