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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Cabellos de Venus

La extraordinaria erupción marina de El Hierro nos ofrece una lección de lo sabia que es la naturaleza: el tremendo revolcón que sufrió el fondo marino ha dado paso al nacimiento de los cabellos de Venus, una bacteria en forma de filamentos marinos blancos que anuncian un ecosistema, unas melenas que mueven las corrientes del mar y que aseguran la próxima vitalidad de organismos benefactores. Constituye una enseñanza magistral del orden natural al humano, más dispuesto a los pecados capitales. Y con el permiso de los científicos combino el hallazgo con la política, y entro como un elefante en una cacharrería en la paz del microscopio para preguntar, con bastante felonía, si son posibles los cabellos de Venus después de la marea de corrupción. Al mejor estilo de Gabriel Rufián el preguntón, varias cuestiones:

1) Vamos a estar algún día en disposición de decir: estamos en el punto cero de la corrupción. Limpieza escrupulosa. O bien se está en un procès infinito, siendo ejemplo empírico la reaparición de los Ruiz-Mateos, el caso más añejo en el empecinamiento de la corrupción, tan antiguo como el Opus.

2) Igual que ocurre con los cabellos de Venus, el fin del fin va a permitir el nacimiento de un nuevo hombre -el ciudadano de la poscorrupción- más dado a la beneficencia que a engordar sus cuentas en paraísos fiscales.

3) ¿Será recuperable la confianza en los tres poderes del Estado? ¿O siempre nos quedará la duda de que hay fuerzas misteriosas, desconocidas, que arrinconan la democracia?

4) Habrá que aguardar a que empiecen a brotar los cabellos de Venus, señal inequívoca, me dicen los científicos, de que hay una bacteria regeneradora, capaz de arrancar vida donde antes brotaba un magma de corrupción. Todo muy épico.

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