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OBSERVATORIO

El 'petróleo blanco' de los salares

Uno de los problemas con los que se enfrenta la industria del coche eléctrico es la construcción de las baterías que impulsen este tipo de locomoción. Hoy día nadie duda que la sustitución paulatina de los combustibles fósiles en la automoción pasa por dar la bienvenida a los automóviles propulsados por energía no contaminante, lo que se ha venido en llamar "transporte sostenible". ¿Cuál es el material destinado a fabricar las baterías para esos vehículos con movilidad eléctrica? Aunque existen varias fuentes de innovación, la más utilizada es la proveniente del metal litio, un elemento químico de bajo número atómico (nº 3) del grupo de los alcalinos, de color blanco plateado, blando y dúctil. Este elemento sólido ultraligero no se presenta en estado libre en la naturaleza, sino que forma diversos compuestos minerales. La utilidad del ahora calificado como petróleo blanco está ampliamente acreditada en aleaciones conductoras de calor, lubricantes, como ánodo en baterías eléctricas, fabricación de cerámicas y lentes, depuración del aire al extraer el dióxido de carbono o incluso en tratamientos terapéuticos relacionados con los trastornos bipolares y otras psicopatologías. Las baterías de iones de litio -conocidas como LiIon- emplean como electrolito una sal de litio y se usan para alimentar equipos fotográficos y de vídeo, reproductores MP3 y todo tipo de dispositivos móviles, ordenadores portátiles, telefonía móvil, tabletas, etcétera. ¿Dónde se encuentran las principales reservas? Los principales yacimientos de este metal se centralizan en el denominado Triángulo del Litio, una amplia zona geográfica de la altiplanicie de América del Sur situada en el límite de Bolivia, Chile y Argentina, donde se aglutina el 85% de las reservas mundiales. En esta meseta de alta montaña son característicos los salares, una especie de lagos superficiales alimentados por riachuelos cargados en salmueras (enriquecidas en cloruros, boratos, nitratos, sulfatos, etc) producidas por lixiviación natural que, al precipitar las sales por la evaporación existente, dan lugar a vastos depósitos de evaporitas que forman llanuras salinas, singularizadas por una llamativa costra blanca y luminosa sobre el terreno. De los salares se extrae un salitre saturado en cloruro sódico y nitratos de diversa composición y, lo que es muy significativo, concentraciones importantes de litio, el metal estrella cuyo precio se ha disparado al aumentar exponencialmente su demanda en los últimos años. El Salar de Uyuni (Bolivia) se constituye como el más continuo del globo; abarca una superficie de 10.600 kilómetros cuadrados y constituye la mayor reserva de litio existente. Además de litio, cuenta con notables volúmenes de potasio, boro y magnesio. El Salar de Atacama (Chile), de 3.000 kilómetros cuadrados, ubicado en la región de Antofagasta, posee el 25% de las reservas mundiales de litio, asimismo con destacadas cantidades de sales potásicas y de bórax. Esta enorme costra salina se está convirtiendo en la más eficiente en los mercados internacionales del litio, ya que la extracción del metal está considerada como la más rentable de sus competidores, dados sus favorables costes de producción por tonelada. A pesar de las dificultades para medir con precisión las reservas existentes, se estiman entre cinco y nueve millones las toneladas de litio metálico equivalente. Las Salinas Grandes del centro de Argentina abarcan, aunque de manera discontinua, un área de unos 8.000 kilómetros cuadrados. El más conocido es el Salar del Hombre Muerto, emplazado en el límite de las provincias de Catamarca y Salta, a una altitud de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Integra una salmuera rica en litio, amén de otros componentes de la primera columna de la tabla periódica (sodio, potasio, rubidio y cesio). En los tres grandes salares mencionados se realizan exclusivamente trabajos extractivos de la materia prima. Las fábricas de purificación del litio presentan gran complejidad al tener que construirse grandes y costosos estanques de evaporación, y se encuentran más alejadas. La tecnología actual hace que se dilate el tiempo del proceso y solo consigue aprovechar menos de la mitad del litio disponible en los depósitos. Sin embargo, es muy probable que estos escollos de procesado se solucionen con prontitud dada la trascendencia que está alcanzando este recurso estratégico de moda.

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