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La Provincia - Diario de Las Palmas

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OBSERVATORIO

Thelma y Louise (Capicomunismo 2.0)

La diferencia conceptual entre "trabajo" y "empleo" reside en que el primero se refiere a la actividad económica de una persona, mientras que empleo es esa misma actividad remunerada de alguna manera. Es bueno intentar no abusar de la habitual sinonimia entre ambos.

Hasta el siglo XVIII el término "trabajo" no estaba ni siquiera conceptualizado, y mucho menos el de empleo. Solo entonces, un número de actividades fueron suficientemente homogéneas para ser abarcadas por una sola palabra. Hablar de empleo, como un cierto acceso a los recursos es reciente, apareciendo con la Primera Revolución industrial. No hay que sorprenderse por la posibilidad que otra innovación profunda como la Digitalización pueda, dos siglos después, difuminar su papel.

Economistas e ingenieros mantienen un debate sobre lo que puede estar ocurriendo en estos momentos con la cantidad de empleo disponible. Los primeros reconocen la desaparición de los puestos de trabajo pero piensan que serán reemplazados por nuevos empleos. La historia económica dice que lo harán. El automóvil pudo haber aniquilado a los antiguos cocheros o herreros, pero creó nuevos empleos en la fabricación de automóviles y la construcción de autopistas, argumentan. Tras un par de generaciones, los recursos de mano de obra liberada siempre han encontrado una salida airosa, nada les indica que ello va a ser diferente en la economía digital.

Los ingenieros que trabajan en los laboratorios y las empresas que impulsan el desarrollo digital, no están tan seguros que esta vez la tendencia pueda ser diferente, conscientes de las capacidades de las nuevas máquinas, la virtualización de la economía global de los servicios, el producto gratuito, el autoservicio ejercido por el usuario, etc. Insisten en que no todo empleo acaba siendo recuperado, como ha ocurrido con la deslocalización de las últimas décadas que ha devorado, sin reemplazarlos, empleos e industrias enteras. La transferencia actual de empleos de la economía física a la digital es un tipo diferente de deslocalización, no a un país extranjero sino a uno virtual. El desempleo tecnológico tiene muchas formas, afirman.

Resulta bastante descorazonador observar que los razonamientos y modelos utilizados en Economía para analizar lo ocurrido en la era industrial fallan al añadir la actual digitalización. Parece que las leyes del sistema capitalista dejan de cumplirse (crecimiento sin empleo, desaparición de la inflación prevista, agotamiento de las estadísticas propias del PIB y de la productividad, tratamiento de la economía gratuita, etc). Seguramente hemos entrado en una fase diferente donde la producción importa menos y lo que más preocupa es el acceso a esta producción. En otras palabras: la distribución de la riqueza. Quién obtiene qué y cómo lo obtiene. Producir y Distribuir, dos principios que van juntos en un mismo viaje como las dos protagonistas de la película. Tratando de evitar el desagradable suicidio final, inventemos la palabra: Capicomunismo 2.0 (la versión 1.0 sería la China actual)

El empleo está dejando de ser el mecanismo de la mayoría para acceder a la riqueza. Inevitablemente los criterios para evaluar las políticas cambiarán. La antigua economía basada en la producción apreciaba cualquier cosa que ayudara al crecimiento económico. En la economía distributiva el empleo y el acceso a los bienes son los criterios abrumadores. El crecimiento económico parece deseable siempre que haya una distribución razonable, reparta empleos, disfrute de la tecnología y no destroce el planeta. Un buen contraejemplo puede ser el fracking.

Cada vez es más difícil aplicar la filosofía del libre mercado en un entorno globalizado. Lo que estamos observando con el comportamiento de los ganadores únicos digitales (Gafam: Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) tan gigantescos como grandes creadores de conocimiento, la demanda de trabajo se ha vuelto reducido para el común de los ciudadanos. La eficiencia del mercado libre ya no es justificable si se crean clases enteras de personas que pierden.

Necesitaremos encontrar significados en una sociedad donde los empleos, una gran fuente de significado, son escasos. La nueva era no será estrictamente económica sino política. Hemos visto su comienzo en EE UU y en Europa. Los trabajadores que han perdido constantemente su acceso a la riqueza económica a medida que los procesos digitales los reemplazan tienen una sensación de que las cosas se desmoronan, y una rabia silenciosa sobre la inmigración, la desigualdad y las élites arrogantes.

La producción, la búsqueda de más bienes, es un problema económico y de ingeniería pero la distribución, garantizar que las personas tengan acceso a lo que se produce, es un problema político. Hasta que hayamos resuelto el acceso, nos espera un largo periodo de experimentación, con ideas políticas renovadas y partidos populistas que prometen alegremente este mejor acceso a la economía.

Por ahora no tenemos una alternativa al capitalismo de mercado, los bancos centrales y las agencias estadísticas gubernamentales publican datos que mantienen la ilusión de la recuperación del capitalismo de mercado dando origen a una economía algo trucada. Es el poso que queda tras oír las declaraciones parlamentarias de los responsables de nuestra crisis bancaria. Todos economistas, sea dicho con el mayor respeto.

Al mirar la prensa económica muchos términos ya no tienen mucho sentido: Fuerte crecimiento sin aumentos salariales; términos orwellianos como "Alivio cuantitativo" o "Alivio de activos problemáticos"; bancos centrales que imprimen dinero para evitar el veredicto del mercado; publicidad y perdida de privacidad (en lugar de tarifas a los usuarios) como modelo de negocio de último recurso para los Gafam; profesionales altamente capacitados atrapados entre la inteligencia artificial y la consulta a Internet; etc.

Parece que capitalismo y comunismo que hace años eran vencedor y vencido se asemejan a Thelma y Louise; una pareja trágica enviada al límite por fuerzas fuera de su control. Necesitaremos ajustes importantes que tomarán décadas. Sin rechazar los avances tecnológicos los haremos, siempre el hombre ha sabido hacerlo.

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