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La Provincia - Diario de Las Palmas

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en voz alta

Nos quedamos sin pájaros

España ha perdido 30 millones de gorriones en una década, entre 2008 y 2018. No es un caso aislado. Una de cuatro especies de pájaros que habitan en España ha disminuido en los tres últimos lustros. Si se pone el foco solo sobre las aves reproductoras, el porcentaje asciende al 37 por ciento. Son datos proporcionados por los programas de seguimiento de aves comunes que desarrolla la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). Las aves están consideradas como un índice de calidad ambiental, luego su tendencia generalizada a la pérdida de población está poniendo de relieve un deterioro de ese parámetro; de la calidad de vida (también la nuestra), en definitiva. Las causas son diversas, pero tres factores destacan por encima de los demás: la pérdida de hábitat (por reducción o por deterioro); la transformación de los paisajes agrarios (por abandono o por cambio de uso), que conlleva una fuerte disminución de las poblaciones de insectos, un pilar básico de las redes tróficas, y la crisis climática, que está alterando los ciclos biológicos y desajustando la compleja red de relaciones en los ecosistemas. Además, influye, y no poco en algunas especies, la fuerte presión cinegética, legal e ilegal, que ha desplomado las poblaciones de codorniz común y de tórtola europea, por dar dos ejemplos significativos, aunque también los paseriformes, los pequeños pájaros, han sufrido un acoso muy dañino por medio de la caza con liga, los "paranys" y otras prácticas ilícitas. El hecho es que hay menos pájaros, y se nota. Y no es una situación exclusiva de España, ni mucho menos. El pasado día 19, la revista Science publicó los resultados de un estudio realizado por científicos del prestigioso Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell que constata una disminución del 30 por ciento en las poblaciones de aves reproductoras en Estados Unidos y Canadá desde 1970. Tampoco se trata de una crisis limitada a las aves; ellas son la señal de alarma, un grupo que reacciona rápido a los cambios y las amenazas, que es visible, fácil de evaluar en ese aspecto, y que cuenta con un importante seguimiento científico. Los pájaros nos están diciendo, a través de su silencio, de su ausencia, que algo está pasando. Algo a lo que no somos ajenos, ni en las causas ni en las consecuencias, y que también está en nuestra mano enmendar. Un mundo con aves es un mundo saludable, vivo; también animoso, pues pocas cosas elevan tanto el espíritu como escuchar o contemplar a las aves.

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