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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Cine

Gloria de Pedro Paz

El cineasta lanzaroteño se enfrentaba con quienes le cuestionaban su condición sexual en aquella España homófoba de los 70 y 80

El pasado mes de enero, la periodista María José Tabar publicó en Diario de Lanzarote un reportaje que recuperaba la memoria del cineasta lanzaroteño Pedro Paz a los 20 años de su inesperado fallecimiento en Barcelona, a los 35 años. Muchos de los datos de Pedro Paz que se ofrecen aquí toman el texto de la periodista pamplonica afincada en Lanzarote desde 2003 como fuente. Paz murió en Barcelona un día antes del estreno de la película Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar. Era ayudante personal del director manchego, para este "el mejor ayudante que he tenido". El destino truncó la carrera del favorito del director español más internacional justamente con la película que marcaría un punto de inflexión fundamental en su carrera: Todo sobre mi madre se convierte en la película española que más premios consigue para Pedro Almodóvar fuera de España, incluido el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

Pedro Paz (Lanzarote, 1963 - Barcelona, 1999), que el pasado 1 de noviembre hubiera cumplido 56 años, fue uno de los escasos francotiradores del cine de Canarias de los 90, década en la que, más que ahora, era obligado buscar oportunidades fuera de las Islas para cualquier cineasta que quisiera desarrollar una carrera en el cine. Además de Paz, Elio Quiroga, Félix Sabroso y Dunia Ayaso, Juan Carlos Fresnadillo y Javier Fernández-Caldas eran los principales directores.

Paz, relata Tabar, exploró no solo el cine, sino también las artes plásticas, moda, diseño, música, danza y gastronomía. En sus quince años, el centro cultural El Almacén de Arrecife se convirtió en lugar de cita predilecto. El conejero llegó a afirmar que la sala Buñuel había sido "la única escuela de cine a la que había asistido". Antes de los veinte, Paz ya había diseñado sus primeras coreografías y vestuarios. El espíritu de aquellos años era el de la "movida" lanzaroteña, un reflejo de lo que ocurría en Madrid. Eran tiempos de espíritus arrolladores como los de Paz. Los que lo conocieron entonces lo recuerdan por su físico imponente: ojos azules verdosos, alto y corpulento. Paz, de carácter familiar hogareño, se enfrentaba con quienes le cuestionaban por su condición sexual en aquella España homófoba.

Conocí personalmente al director como actor, en 1996 durante el rodaje en Tenerife de La isla del infierno (Javier Fernández-Caldas, 1997). Paz había sido llamado por Caldas, al que conocía como compañero de clase en la madrileña escuela de cine TAI, para interpretar el papel de faycán en tiempos de la conquista de Canarias. En medio del disparate de aquel rodaje que bien podía pasar a la historia como el más loco del cine de Canarias, Pedro Paz destacaba por ser un tipo sorprendentemente introspectivo que no participaba en el desbarre generalizado, aguantando estoicamente bajo su vestuario elaborado con piel de animales el fortísimo calor de Chío. A mis 27 años, iba conociendo la estatura de aquel cineasta y me parecía que representaba muy bien el espíritu libre e independiente de Lanzarote.

En Madrid

En ese tiempo del rodaje ya hacía más de una década que Paz se había instalado en Madrid. Allí había conocido a personajes clave como el cineasta Pedro Almodóvar, la cantante Alaska o el diseñador Juan Gatti. Como reseña Tabar, en 1984 participó como actor en la película Muñecas de Trapo, de Jordi Grau. Tres años después rodó su primer corto, Juana de Arco (1987) y empezó a trabajar como responsable de imagen de la diseñadora Sybilla, para quien coordinó sus desfiles en Madrid, París, Milán, Nueva York y Tokio.

Durante estos años también colaboró con los diseñadores Antonio Alvarado y René Zamudio. En 1994 y en 1996 trabajó como jefe de producción de la compañía de Blanca Li recorriendo Europa con sus espectáculos.

Paz hizo dos cortos en unos años en los que era mucho más difícil producir cine. El primero, Mejor no hables (1994), cuenta, en tono de comedia, las penalidades de una vampiresa en tiempos de sida interpretada por Rossy de Palma. Se proyectó en multitud de festivales y logró premios en del Festival Internacional Cinema Jove de Valencia, el Festival de Alfaz del Pi y el premio Canal + Internacional. En los créditos aparece como responsable de los decorados el amigo de infancia y hoy prestigioso figurinista Paco Delgado, candidato al Óscar por Los miserables (Tom Hooper, 2012). Claramente influenciado por el cine de Almodóvar, el corto sigue tan vivo hoy como hace un cuarto de siglo después.

En ese tiempo, Paz participó en el documental Sexo Oral (Chus Gutiérrez, 1994), en el que amigos de la directora, entre ellos Paco Delgado y Pedro Paz, hablaban sobre sexualidad. El mismo año trabajó como ayudante de Pedro Almodóvar en La flor de mi secreto (1995) y dirigió el videoclip Warning rain de la banda sueca On. Repitió como ayudante Pedro Almodóvar en Carne Trémula (1997), año en que estrenó su segundo cortometraje Miranda hacia atrás, una comedia fantástica sobre una joven pareja a la que se le mete una muerta en su casa. Está interpretada por Carlos Fuentes, Silke y Blanca Li. El corto, con unos logrados títulos de crédito a cargo de Juan Gatti, logró el Fotogramas de Plata y Paco Delgado volvió a repetir como responsable de los decorados. Tras este trabajo, Paz fue ayudante de producción en el largometraje Insomnio (Chus Gutiérrez, 1998).

Tabar menciona que la actriz Antonia San Juan ha afirmado que fue Pedro Paz la persona que apostó por ella y le dijo a Almodóvar que era perfecta para encarnar al personaje de Agrado de Todo sobre mi madre. Un día antes del estreno mundial de esa película Paz murió. Fue el 7 de abril de 1999. Este pasado mes de noviembre, para un homenaje que le dedicó la Muestra de Cine de Lanzarote con motivo del vigésimo aniversario de su muerte, Pedro Almodóvar, Paco Delgado, Rossy de Palma y Chus Gutiérrez, enviaron vídeos que demuestran el impacto que el lanzaroteño dejó en sus vidas. Antes de morir, a Pedro Paz le dio tiempo de terminar el guion del que iba a ser su primer largometraje, La señal.

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