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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Rivera anuncia que va a trabajar

Una de las razones por las que España no va bien o padece desajustes crónicos está en situaciones como la creada por Albert Rivera, auténtico desastre político para Ciudadanos y espasmódica veleta contra el equilibrio nacional, que ahora reaparece como presidente de un bufete de abogados. ¿Se aplicará con la misma perspicacia que tuvo para hundir a Cs en su nuevo cometido jurídico representativo? Desconozco si su figura va a ser o no un buen cebo para la captación de casos, pero lo que sí me atrevo a decir es que su fichaje contribuye un punto más a erosionar lo que en este país se entiende por prestigio profesional, que no tiene nada que ver, claro está, con este montaje que rompe cualquier protocolo de discreción en torno a la ley y los despachos. El exlíder de Cs, que hace de prima donna en pleno momento precongresual de su formación, lo que ya de por sí hiede a azufre, intentó darle un bolichazo al Colegio de Abogados de Madrid, que hasta el último minuto no se enteró de qué iba la reserva del salón. Un comunicado de la institución dejó claro que en su espacio no procedía el exceso de propaganda privada, y se marcharon a presentar el retorno del lumbreras a un salón privado, lugar natural para este tipo de chanchullos. Estas confusiones intencionadas o solapadas suelen ser naturales en el ámbito de la economía de mercado pura y dura, pero no debería serlo para un ex que nos molió los sesos con la necesaria virtud de la condición pública y otras memeces liberales mientras daba oxigeno al ultraderechismo de Vox. Cualquiera sabe cómo acabará el nuevo juguete de un individuo que, no sólo perpetró contra Cs una hechicería que lo dejó inane, sino que hizo diletantismo con los pactos hasta el punto de cercenar un acuerdo de gobernabilidad con el PSOE, más la consiguiente repetición electoral. Por todo ello, pienso que se le hace un flaco favor a la preparación universitaria, al modelo meritocrático y al perfil profesional idóneo considerar como un gran fichaje su incorporación a la abogacía. De manera irremediable, volvemos a tener en la escena -una especial puerta giratoria del fracaso a lo privado, y quizás a lo político- a un palanquín glorioso que hasta necesita - vanitas vanitatis- anunciar que va a trabajar.

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