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La Provincia - Diario de Las Palmas

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FORMAS DE MIRAR

La alegría es un anhelo escondido entre la espera

De las cosas más singulares que me están pasando durante el confinamiento es que cada día tengo más ganas de "pecar". Verán, (sonrío) es fácil de comprender... Llevo días sin ver los candentes rayos del sol y resulta que estoy más caliente que una vela. Creo que, junto a lo que desaparece, se gesta la ilusión; y ella solita se planta delante de lo prohibido. Tengo ganas de saborear otra piel, de olerla e incluso de lamerla; sí, creo que tengo una riada de afectos contenidos y están a punto de desbordarse.

Junto al abismo del aislamiento, está la carcajada del recuerdo, que con una sonrisa nos pasea por los lugares en los que nos gustaría estar. Es curioso; los recuerdos son alegres pies que nos llevan a todos los lados. Qué misteriosa "condena" la del coronavirus; además de matarnos, nos priva de todos los afectos. Todos a día de hoy somos desolada confidencia de responsabilidad, pero les aseguro que, cuando pase el mal trago, vamos a combatir de otra manera y a fusilar el tiempo que hemos perdido en nuestras "trincheras".

Tengo una noticia que darles, he leído que los preservativos se van a acabar; lo digo para que preparen embalaje y hagan acopio. No siendo que cuando pase la cuarentena, encima de lo que llevamos pasado, no podamos "echar un kiki". Faltaría más (sonrío).

Son días difíciles, días en los que solo cantan los pájaros, días de incertidumbre, días de muchas muertes. Creo que debemos (en la medida en que podamos) hacer felices a los que nos rodean y aportarles humor. Reír es destruir el mal acurrucado y darle felicidad al ser. La tristeza, no lo olviden, muchas veces entra por la puerta y se niega a salir... Evitemos que suceda, y que nadie al terminar el aislamiento acabe con depresión u otra patología mayor.

Pienso que la alegría es un anhelo escondido entre la espera. El aburrimiento no es inquilino nuevo. Los que se aburren siempre se han aburrido. Es el momento de sustituir el ver por el pensar y el sentir por imaginar. Pronto, muy pronto, volveremos a la vida normal y recordaremos con sentimentalismo todas las cosas que hicimos para pasar el rato.

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