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OPINIÓN

Registros de la propiedad más abiertos

La pandemia por Covid-19 nos ha permitido abrir los ojos a los verdaderos valores, como el servicio a los demás. No tiene sentido la existencia personal y profesional sino desde esa perspectiva de poder ayudar a la sociedad. Y así cientos de personas en el ámbito sanitario, policial y militar, y otros muchos sectores profesionales y empresariales han sabido estar a la altura, llegando incluso a dar su vida.

Sin llegar necesariamente a tan alto sacrificio, muchas profesiones han seguido prestando servicio, silenciosamente, pese a los peligros del contagio. Ser servicio esencial ha sido sacrificado, pero al mismo tiempo un honor. Y entre estas funciones han estado las de los registradores de la propiedad y mercantiles y su personal auxiliar. Desde el primer momento del estado de alarma, acordado por Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, los registradores y sus empleados figuramos entre los servicios esenciales.

Por instrucciones de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, los registros adoptaron medidas para cumplir con la obligación -y devoción al mismo tiempo- de abrir al público pese a la pandemia. El Colegio de Registradores estableció un plan de contingencias para prevenir el contagio, incorporando en el ámbito registral las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias, fomentando el teletrabajo y los turnos para acudir presencialmente, pero siempre firmes y en posición de saludo, con el primer paso adelantado ante el llamamiento a permanecer abiertos que nos hizo el Ministerio de Justicia, del que dependemos.

Incluso se fue más allá y se acordó voluntariamente por la Asamblea de Decanos de registradores de España la gratuidad de la información registral a través de notas simples informativas, sin coste alguno para el ciudadano, para favorecer la obtención de moratorias en los plazos de vencimiento de sus préstamos hipotecarios y en la exoneración de los intereses de demora que acordaron los reales decretos leyes 8/2020, de 17 de marzo, y 11/2020, de 31 de marzo. Y ello pese a que la crisis sanitaria ha producido grandes perjuicios económicos derivados de la reducción de la contratación.

En todo caso se ha atendido a notarías, gestorías, procuradores, abogados, administradores de fincas, y tantos otros sectores que también silenciosamente han permitido que la savia y el oxígeno siga circulando por el árbol del Estado de Derecho. Ni siquiera en un estado de alarma la protección de los derechos de propiedad, la contratación mercantil, societaria e inmobiliaria ha quedado paralizada.

Todos los ciudadanos, españoles y extranjeros, pues en esto no hay diferencia, hemos tenido custodiados nuestros derechos de propiedad, los llamados property rights. Una de las funciones esenciales del Estado es esa, la de garantizar el derecho constitucional de propiedad. Así todos hemos podido seguir obteniendo información de nuestros bienes y derechos, y de las representaciones gráficas inscritas, hemos podido obtener financiación bancaria con la garantía de nuestro patrimonio, hemos podido seguir adoptando medidas urgentes en el ámbito societario y preconcursal, y hemos podido presentar nuestros títulos en el Registro Mercantil, en el Registro Público Concursal, y en el Registro de laPpropiedad, todos ellos a cargo de los registradores de España.

Los registros ofrecen también ahora un servicio de alertas gratuito para cuantas personas deseen que los registradores les adviertan de cualquier cambio o presentación de títulos, embargos, o cualquier vicisitud en sus propiedades.

En fin, que dentro de la enorme tristeza de vivir una situación de emergencia nacional -y mundial- estamos de enhorabuena por haber podido contribuir con nuestro pequeño grano de arena a este gran proyecto que es España y su gente.

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