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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Pensar dónde irse si gana Vox

Tenemos que sentirnos felices de que Vox no gobierne España o que no lo haga el PP con el apoyo de esta ultraderecha y de Cs, como así ocurre en Andalucía o Madrid. Resulta terrible o asqueroso, depende de cómo se mire, que semejantes practicantes de tiro al pichón (por ahí se empieza) arrastren al país a su retrete ideológico (si es que tienen alguna) mientras cunde la psicosis por la pandemia, desaparece la memoria familiar con la muerte de los mayores, se atasca la sanidad pública, cierran los hoteles, la pequeña y mediana empresa naufraga... Mientras se extiende esta especie de clon de las diez plagas de Egipto, estos señoritos utilizan el dinero público para una moción de censura que siembra la idea de que somos un Estado fallido o una dictadura bolivariana, bolchevique, estalinista y maoísta. Lo más indignante de todo es que Casado todavía no ha anunciado si vota en contra o se abstiene frente a las musarañas ultraderechistas. Es rehén de su propia estrategia con los de Abascal, una situación que no le preocupa (ni la ha llevado a debate a los órganos del partido) y que lo sitúa en un hemisferio complicado frente al voto moderado, pero favorable de cara a acoger algún día al segmento electoral que se marchó a Vox. Hay que tener sumo cuidado con los promotores de la moción de censura: el fin de semana se presentaron en Arguineguín varios de sus cargos con el objetivo de malear la solidaridad de los canarios con los migrantes. Antes fueron por Tunte para apoyar que aumente la vigilancia a los migrantes. Ya sabemos qué ideas tienen y qué harían en caso de poder gobernar. Por lo pronto, nos ha tocado la lotería, compruébenlo leyendo un artículo del escritor y editor David Eggers, publicado en El País el pasado sábado, donde dice, entre otras cuestiones, que “una reelección de Trump significará que el país ya es una idiocracia”. Destaca que muchos colegas suyos se preparan para irse a Canadá, mientras que otros estudian las leyes migratorias de Nueva Zelanda y Australia. Él apuesta por La Garita, donde fue feliz durante tres meses, por lo que no descarta volver a un lugar donde se puede pasear “como seres civilizados de una sociedad racional”, comer en restaurantes de la zona y con el colegio cerca. Sí, es necesario pensar sobre dónde debe irse uno en el caso de que Vox aumentase sus diputados hasta el punto de tocar la gobernabilidad. No, no es un disparate, ahí están en el Congreso diciendo auténticas barbaridades.

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