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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Casimiradas

El otro día, frente a un micrófono radiofónico, el sumo sacerdote de la Agrupación Socialista Gomera se dedicó unos minutos a soltar casimiradas, una de sus grandes especialidades. Si los calamares, para distraer y ocultarse, suelta una tinta impregnante, Curbelo hace algo similar y expectora casimiradas. En este caso, Curbelo afirmó que sería «muy interesante» ir de número dos en la lista general que encabezará el secretario general del PSC-PSOE, Ángel Víctor Torres, un elemento del paquete de ofertas que le han presentado los socialistas. Que, por cierto, se complementan con otros dos. Primero, Curbelo no solo intervendría en la confección de listas a los ayuntamientos y al Cabildo de La Gomera, con su obligatoria ratificación; segundo, el candidato al Senado por la isla en 2023 sería designado directamente por el líder de la ASG. Sí, dijo el Supremo Hacedor que estaba en contactos con el PSOE, pero acto seguido no olvidó deslizar que también hablaba mucho con el mandamás de CC, Fernando Clavijo, e incluso, en un tono casi de coña, extendió su ilimitada interlocución hasta Pablo Casado y el PP. La casimirada: un recurso chusco pero eficaz para mantenerse en una indefinición que no se cierra ninguna alternativa, sea real o imaginaria.

No dudo que Casimiro Curbelo sea un invitado de honor en el Congreso del PSOE de Canarias en el próximo mes de noviembre. Ahí estará, en primera fila, y cuando se anuncie su nombre se le saludará con estruendosos aplausos, y si es necesario Jorge González resucitará a Los Bajip para subrayar musicalmente el momento, porque don Jorge no sabrá demasiado de estrategia política y otras hierbas pedantescas, pero de orquestas populares y del punto preciso del atún en mojo puede dar lecciones a cualquiera. Curbelo saludará emocionado. Igual Torres incluso se pone de pie. Pero se me antoja sumamente improbable que el renovado secretario general pueda anunciar en ese momento una convergencia electoral entre el PSOE y la ASG para las próximas elecciones autonómicas y locales.

Casimiro Curbelo está en disposición de controlar el tiempo político y, hasta cierto punto, adaptarlo a sus expectativas. Esperará hasta comienzos de 2023 para ver cómo evolucionan los acontecimientos y, sobre todo, las encuestas electorales. En dos procesos electorales (2015 y 2019) su pequeño partido ha sido imprescindible para conformar una mayoría parlamentaria de gobierno, y sobre todo en esta legislatura, con su entrada en el Ejecutivo y la modificación reglamentaria de la Cámara que le permitió formar grupo parlamentario propio, ha sacado un extraordinario rédito político a su situación. Pero quizás no se repita una rentabilidad como la actual. Una pequeña subida de CC y un incremento importante del PP –aunque el desgaste del PSOE fuera mínimo no es un escenario imposible– podría llevar a una ajustada mayoría que podría prescindir de Curbelo. Por otra parte pactar una suerte de alianza electoral con el PSOE, pese a todas las garantías de respetar su autonomía que le ofrece Torres, tampoco mejoraría sustancialmente su actual ventaja posicional. En una coyuntura como la descrita lo más racional es que Curbelo continúe al frente de su ASG: tal vez no sea en el futuro el factótum que es ahora, pero incluso como socio menor y no imprescindible en un bloque de gobierno de centro derecha saldría ganando.

Y por supuesto que siempre hay tiempo para regresar al PSOE. Cuando decida dejarlo todo y para salvaguardar ciertos intereses, estructuras y lealtades. El problema para Casimiro Curbelo es que no puede dejarlo todo. Jamás. Y la respuesta a esta áspera y sabrosa condena solo la tiene el propio Curbelo.

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