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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

Negociaciones y paripés presupuestarios

Yo no prestaría demasiada atención al ejemplo portugués. Pedro Sánchez no necesita poner ningunas barbas en remojo. En el caso harto improbable de que su proyecto de presupuestos generales del Estado para 2022 fuera rechazado en las Cortes se me antoja muy dudoso que convocara elecciones anticipadas. Y los mismos que le negarían los presupuestos le apoyarían para prorrogarlos y para ayudarlo a recorrer, cojitranco, otro año de legislatura. Si se acudiera ahora mismo a las urnas se correría el peligro de una victoria del Partido Popular y unas amplias probabilidades de que pudiera gobernar con el apoyo de Vox, lo que no place al PNV, ni a Bildu, ni a ERC. Eso no quiere decir, desde luego, que el PSOE no esté intentado repetir los 187 votos a favor que consiguieron los presupuestos generales actualmente en vigor, suma de los tres partidos de izquierda (PSOE, Unidas Podemos y Más País) y de las fuerzas independentistas que tienen como objetivo la destrucción del Estado cuyas cuentas apoyan, más cuquerías como Teruel Existe o Nueva Canarias. Al contrario: se está intentando mimetizar la jugada, aunque ahora sea más complejo. Hay muchísima más pasta, un festín pantagruélico de recursos financieros, pero el voraz apetito de la peña independentista resulta ilimitado.

Dentro de su estrategia el Gobierno central, como en 2020, ha empezado ya a simular una negociación con Nueva Canarias. El operativo es más o menos sencillo: se solicitan algunas concesiones, el Ministerio Hacienda las supervisa y tamiza y devuelve selectivamente aprobadas, Pedro Quevedo intenta entenderlas pero no y se las pasa a Román Rodríguez que se abanica un rato y se las traslada finalmente a Fermín Delgado, que es quien se estudia los papeles y dispone de conocimiento y juicio suficiente para evaluarlas. Una vez aprobadas y retocadas las demandas, en NC toman nota para presentar, en cuanto se abra en plazo, las enmiendas que recojan ese oscuro mamoneo previo. Acto seguido, y si deviene imprescindible, Rodríguez y Quevedo bailan frente a los periodistas, con movimientos sensuales y en su caso voluptuosos, una breve danza de guerra. “Nueva Canarias no admitirá menos que lo que necesita nuestra tierra”, soltará Rodríguez hosco y cejijunto, como un mariachi al borde de la apoplejía. Se aprueban las enmiendas y queda evidenciado el respeto, si no el miedo desatado que la inteligencia estratégica y la capacidad negociadora del Dúo Dinámico causan en el Gobierno central. Que a Rodríguez le guste tanto este gilipollesco paripé, que no se traga nadie, es algo realmente sorprendente.

Casi tan sorprendente como que el ministro de Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, haya llamado a Fernando Clavijo para hablar de los presupuestos. Dice que Bolaños dijo que esperaba que Coalición Canaria se atuviera a razones y dado el sincero y sin duda noble espíritu negociador del Gobierno, no presentara una enmienda a la totalidad. Los coalicioneros respondieron, en fin, que tenían un conjunto de críticas y reproches al proyecto presupuestario para 2022, y que con mucho gusto le entregarían sus demandas, y así lo hicieron de inmediato. Bolaños tal vez tomó el documento con la punta de los dedos pero advirtió enseguida que el plazo para presentar enmiendas a la totalidad acaba el viernes (hoy) y que eso significaba que no disponía de ningún margen temporal para hacer nada. Y no le falta razón al señor ministro. Pero, entonces, ¿para que los cita tres días antes de que venza dicho plazo? Quizás por Sánchez y su equipo no quieren sorpresas. Tal vez porque en la comisión de presupuestos, a la que pertenece Ana Oramas, padece una aritmética muy ajustada. Rodríguez conocía la aproximación del ministro de Presidencia y su voluntad de componer una sonrisa amable para CC. Algo que debería hacer recelar a los coalicioneros.

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