Opinión | Verbum

Eugenio A. Rodriguez

Riñones subrogados

Archivo - Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU

Archivo - Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU / Europa Press/Contacto/Rick Bajornas/UN Photo

Hay en 2023, en este planeta, quien vende un riñón. En los países avanzados está prohibido. Los partidarios del mercado no parecen protestar. No son coherentes. Mejor.

En otros países está aceptado. Los podríamos llamar riñones subrogados. A nadie se le oculta que esa libertad es falsa. Como la de tantos jornaleros, como la de tantos que no llegan -trabajando duro- a fin de mes. Y no es por casualidad, ni por una desgracia, es el sistema el que es así. ¿Por qué no disminuye el número real de niños esclavos? ¿Por qué el 16 de abril sigue siendo Día internacional contra la Esclavitud infantil?

La ONU declaró en su día solemnemente querer acabar con el hambre hacia mediados del siglo XXII. Y esto les parecerá a ustedes una barbaridad, pero en razón del llamado “realismo” por ahí van los Objetivos del Milenio (viejos ya) y los ODS.

¿Pero eso está realmente contra la Esclavitud infantil? Afirman más bien querer acabar con “las peores formas de esclavitud” pero no con todo trabajo infantil. La ONU propone un Día contra el Trabajo infantil en Junio. Desde el pueblo hemos promovido el 16 de abril como Día contra la Esclavitud Infantil. Así lo celebra ya cientos de instituciones y millones de personas pero no está en la Agenda oficial ni -esperemos- estará.

Creemos que el pueblo dice TOLERANCIA CERO a la ESCLAVITUD INFANTIL. Los niños necesitan primero apego, lactancia, vínculo, después juego y después estudio. El trabajo debe ser cosa de mayores, para los niños no deja de ser un juego, cuando empieza la adolescencia un aprendizaje.

No es el pueblo, es la ONU quien quiere esclavitud infantil. No es el pueblo, es la ONU quien tiene un buen negocio.