Opinión | Desde mi noray

El hielo para la pesca fresca vuelve a La Luz

El puerto de Las Palmas aspira a recuperar la pesca fresca al contar con fábrica de hielo

El puerto de Las Palmas aspira a recuperar la pesca fresca al contar con fábrica de hielo / Elvira Urquijo A.

La zona del Puerto contó hasta el pasado siglo con un total de cinco fábricas dedicadas a la elaboración de bloques de hielo, no solo para las necesidades de la población sino para atender los barcos mercantes y pesqueros cuando todavía no habían aparecido los frigoríficos que funcionaban por corriente eléctrica, además de los primitivos congeladores.

De forma progresiva, estas fábricas fueron cerrando por la falta de pedidos y quedó solo una en el muelle del Refugio, de la firma Ojeda, que atendía a los pesqueros artesanales que se dedicaban a la captura de especies frescas. Se intentó mantenerla aunque no era muy rentable, pero de forma incomprensible la ‘locura’ de La Gran Marina terminó dando al traste con la misma al derribar el edificio que la albergaba. Esto fue en 2011.

A partir de ahí, los los ‘neveritos’, como se llamaba a los pesqueros artesanales, quedaron huérfanos de un elemento básico, hielo para las conservación de las capturas. Hay que resaltar que la pesca fresca siempre ha tenido cabida en el puerto de La Luz. Pimero desde el primitivo muelle de Santa Catalina, donde en los años 50 contemplábamos las descargas de las ‘vaquitas’ con las populares samas, chopas, corvinas, chernes, meros, salmonetes, cabrillas, viejas, calamares, chocos y pulpos entre otras especies. Después pasaron al Muelle Pesquero y por último, al Sanapú.

De forma incomprensible, esta actividad se fue postergando por la presencia de las flotas pesqueras industriales ante la llegada del congelado, teniendo que buscarse la vida de un lugar para otro ante la escasez de hielo. Por ello nos hemos alegrado de que la pasada semana, después de 12 años de ausencia, una fábrica de hielo se haya levantado en el martillo del muelle Pesquero entre el concurso de la Autoridad Portuaria y la empresa Frisu, con el apoyo de los pescadores de San Cristóbal. Nuestros tradicionales pesqueros artesanales vuelven a tener vida con las capturas ‘coleando’ hasta los lugares de consumo. Y es que la pesca fresca no muere.