Opinión

Transitando hacia la salud personalizada

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Sabemos que el sedentarismo y la inactividad física son problemas de salud pública evidentes, capaces de generar un amplio abanico de trastornos de salud que, en gran medida, se encuentran influenciados por nuestro estilo de vida.

Las recomendaciones genéricas e indeterminadas, como «mantener una buena postura» o «salir a caminar» no son suficientes ni adecuadas para hacer frente a nuestras exigencias diarias. En gran medida subestimamos el tiempo que dedicamos a realizar tareas que incluyen excesivos movimientos repetitivos y posturas prolongadas en el trabajo, ocio o cualquier otro escenario. Si nos paramos a evaluarlo, es posible que nos sorprenda cómo nuestra vida diaria se compone en buena parte de actividades monótonas, y puede que no nos movamos tanto ni de forma tan variada como pensamos.

En la actualidad, los seres humanos convivimos con estas exigencias y compartimos un desafío común: promover la salud a través del movimiento. Por ello, el desarrollo de herramientas que fomenten la diversidad de movimiento y posiciones que adoptamos en nuestra vida cotidiana está en auge, facilitando, tal como solemos decir en el ámbito clínico, «romper la postura» o «llevar un estilo de vida activo». Además de fomentar el ejercicio físico, es necesario incorporar pequeñas dosis de actividad física durante el día e incluirlas entre nuestras tareas habituales. En este contexto, la tecnología se presta como un recurso crucial e innovador en la transformación de la salud y la promoción del bienestar personalizado, superando las limitaciones de enfoques excesivamente generales e inespecíficos.

Puesto que la realidad actual nos exige replantear nuevas estrategias para hacer coexistir un equilibrio positivo entre las demandas diarias y nuestra cantidad y calidad de movimiento, la inteligencia artificial (IA), la realidad virtual (RV) y el metaverso son herramientas potencialmente interesantes. La IA está permitiendo la adquisición y análisis de datos para proporcionar recomendaciones y predicciones de salud personalizadas. De esta forma, se ofrece la posibilidad de adaptar las pautas terapéuticas o preventivas a las diferentes necesidades, objetivos y preferencias de las personas.

Estas capacidades se amplifican con la combinación con dispositivos electrónicos vestibles como los relojes inteligentes, móviles o sensores de movimiento, que ofrecen retroalimentación y monitorización en tiempo real de los parámetros de salud y movimiento. En esta línea, existe la tendencia emergente hacia la inclusión de chatbots y plataformas digitales con asesoramiento virtual, marcando la diferencia con un proceso de retroalimentación entre la IA y el usuario. Por ejemplo, mientras trabajamos en el ordenador, la IA podría analizar nuestro contexto y guiarnos para realizar pausas activas con ejercicios específicos, como una simple sentadilla, o incluso juegos de corta duración.

Seguro que todos hemos visto que los relojes inteligentes pueden avisarnos cuando estamos inactivos durante largos periodos de tiempo, y nos incentivan a movernos. No obstante, los avances continúan hacia la tendencia a crear sugerencias específicas para cada persona, mejorar la eficiencia de las intervenciones y potenciar la motivación.

Además, la IA puede combinarse con entornos inmersivos generados mediante la realidad virtual, estos proporcionan experiencias sensoriales interactivas con estímulos visuales, auditivos, táctiles e incluso olfativos. Por ejemplo, mediante el uso de gafas de realidad virtual y controles de movimiento podemos participar en actividades que demandan esfuerzo físico, desde seguir una sesión de ejercicio hasta entrar en un juego de simulación en la naturaleza. Estos recursos están diseñados para ser amenos y atractivos, incentivando a los usuarios a moverse más de lo habitual, con una mayor variedad para seleccionar opciones de movimiento y escenarios diferentes. En este sentido, el metaverso amplía el horizonte de posibilidades con un universo virtual colaborativo. En este espacio, los usuarios pueden interactuar en entornos 3D, participando en actividades grupales (clases virtuales, competiciones o retos) donde pueden moverse mientras interactúan con otros usuarios.

Ahora bien, esto parece algo lejano, ¿cómo podemos aplicar estas herramientas en el día a día? Para integrar efectivamente la RV y el metaverso en los entornos actuales, se están desarrollando diversas aplicaciones y plataformas digitales en la actualidad. Algunas empresas están comenzando a ofrecer experiencias de RV para sesiones de entrenamiento en gimnasios o en el propio hogar, incluso dentro de las propias organizaciones, se están adoptando programas ergonómicos para incorporar pausas activas dinámicas guiadas y dosis de actividad física durante la jornada laboral con estos entornos virtuales. En los esports, también se ha investigado la integración de estos entornos, tanto para mejorar el rendimiento deportivo como para prevenir y abordar principalmente los trastornos musculoesqueléticos.

Siguiendo esta línea, se apuesta por explorar el metaverso para crear espacios de trabajo virtuales que incluyen zonas dedicadas al bienestar y la actividad física, en el que se puede acceder desde cualquier lugar. Estos enfoques permiten sobrepasar las barreras físicas, temporales y geográficas, optimizando la inversión de energía y tiempo. Si tuviéramos que ir a una zona determinada en nuestro hogar o empresa para realizar una pausa activa durante las tareas cotidianas, invertiríamos más recursos. En cambio, la RV y el metaverso ponen al alcance de la mano una variedad de estímulos, tipos de actividades y entornos que superan las expectativas, y pretenden ser un complemento para alcanzar los niveles diarios de actividad física.

En conclusión, se están abriendo caminos emocionantes para el futuro de la actividad física y el manejo de los hábitos saludables. Cabe destacar que estas herramientas innovadoras han de ser combinadas con el conocimiento y la supervisión humana, la tecnología solo es un instrumento y ha de utilizarse como un aliado valioso. Su implementación presenta algunos desafíos, entre los que destaca garantizar que estas tecnologías sean accesibles y asequibles para los usuarios. Además, la privacidad y la seguridad de los datos son consideraciones cruciales que han de abordarse con la incorporación de estos entornos virtuales a la vida de las personas. Con un enfoque centrado en el ser humano y las consideraciones éticas pertinentes, estas tecnologías pueden ayudarnos a crear un futuro más saludable y activo.