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Entrevista. Profesor de Derecho Constitucional

José Chofre Sirvent: "El reto de Cuba es qué compras con un sueldo de veinte euros al mes"

"El acuerdo entre La Habana y Washington es un estímulo para el ánimo isleño, que estaba por los suelos", apunta el docente

José Chofre Sirvent.

José Chofre Sirvent. RAFA ARJONES

El profesor de Derecho Constitucional José Chofre se desplaza a Cuba desde la década de los años 90, con acuerdos de cooperación y como voluntario para dar clases. El reciente acuerdo entre el mandatario estadounidense, Barack Obama, y su homólogo cubano, Raúl Castro, le emocionó, y comenta lo que se avecina.

¿Considera histórico el acuerdo de Obama y Castro?

Con todas las mayúsculas, pero me gusta ser cauto porque hay que conocer los códigos cubanos y no querer ver la realidad de allí desde aquí. Sus tiempos son otros, caribeños; la burocracia cubana no es un elemento monolítico, con un sector más ortodoxo y otro más liberal; y gente educada durante 50 años en el marxismo no cambia de hoy para mañana. No obstante, habrá embajada y una flexibilización con todas las medidas que dijo Obama, lo que hay que ver es cómo se lleva a la práctica.

¿Predeciría las primeras consecuencias para los cubanos?

Hace varios días que llegué de Cuba, de una conferencia universitaria, y tengo la opinión muy fresca. Para el ciudadano de a pie puede producirse una mayor oferta de productos, que los estantes estén más llenos, pero el gran desafío es que se gana una media mensual de entre 20 a 25 euros y habrá que ver quién los puede comprar.

¿Y la medida que considera más inmediata?

En el plano económico no se puede dar ni un paso adelante si no se unifica la moneda, pero implica consecuencias sociales. Superar el peso convertible de los años 90 lleva al temor de la devaluación de la moneda, y las profundas desigualdades pueden ir creciendo.

Pinta un panorama crítico.

Es que si no se unifica la moneda ningún inversor invertirá en Cuba, como nadie lo ha hecho todavía, porque exige seguridad jurídica y que el trabajador sea contratado por el empresario, lo que tampoco ocurre ahora.

¿Qué sentimiento le ha generado este acuerdo inicial?

Cuando me enteré me emocioné. Conecté con Cuba Visión, pero no hay que perder de vista que hablo desde aquí. Hay manipulación de algunos medios y lo que tú oías como más importante para ellos, o tanto como el hecho histórico de la renovación de las relaciones, es la liberación de los espías cubanos, sus héroes. Entrevistados en la calle decían que no podían imaginar que sus héroes de la revolución fueran liberados.

¿Y sus contactos?, ¿qué dicen?

Por whatsapp expresaban mucha alegría y esperanza, y mucha necesidad de cambio. No hay que olvidar que la gran mayoría no ha vivido la revolución del 59, han nacido después y no conocen una vida distinta, así que están esperanzados pero también cautelosos, porque muchas esperanzas se han frustrado antes, aunque ahora creemos que no será así.

¿Percibió estos cambios hace quince días?

Algo se movía. La gente estaba absolutamente desesperada y con ganas de que alguna noticia importante les saque de este mundo anodino. Es un estímulo para el ánimo cubano que estaba por los suelos, para su cultura, su emprendimiento, ingenio y capacidad de trabajo que cuando se estimula es extraordinaria. Inventan de donde uno no puede imaginar, así que tienen un futuro increíble, aunque el desarrollo económico puede ser una bomba de relojería ante un liberalismo salvaje. Se debe preservar lo que les ha caracterizado, porque pese a lo deterioradas que están la educación y la sanidad, se pueden salvar.

¿Qué puede suponer la apertura de fronteras?

El problema ahora no es tanto estar en Cuba, sino fuera para volver, porque no se conceda la visa. Los americanos van a viajar más allí por la flexibilización, y eso permeabilizará la sociedad cubana. Se estima que pasen de dos millones de turistas en general a siete millones sólo americanos, pero no a corto plazo.

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