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Entrevista. Fotógrafo

Ángel Luis Aldai: "Tuve que negociar durante tres días para poder entrar en una madraza coránica"

Ángel Luis Aldai.

Ángel Luis Aldai. J. C. C.

¿Cuál ha sido el país africano que más le ha conmovido?

Níger porque es el más lejano y el menos desarrollado del continente. Llegué a Diffa, en la frontera del lago Chad, donde hay un etnia llamada beri-beri, donde las niñas tienen unas escarificaciones en la cara que son como símbolos de poderío en la tribu, con formas como de bigotes de gato. Fue toda una odisea llegar, con las carreteras en muy mal estado ya que hay mucho tráfico de grandes camiones y muchos accidentes. Todo lo traen del puerto de Níger por carretera.

¿Estuvo en alguna zona de conflicto entre etnias?

En Costa de Marfil fue invitado por el presidente a visitar la zona rebelde en el norte, pero en el año 2008 cuando tenían un tratado de no agresión, y estuve diez días recorriendo todo país hasta Korgoho, que es la capital del norte. Allí pude visitar todo el trabajo del cacao y el café que desarrollan las mujeres y niños. Los hombres, al estar alistado en el ejército, han abandonado el trabajo en la tierra que lo hacen mujeres y niños.

Todo un ejemplo, por tanto, de explotación infantil.

En el lago de Ghana los pescadores piden a los padres que les cedan a los niños desde pequeños porque utilizan unas redes muy pequeñitas que sólo ellos pueden desenganchar en el agua. Los niños sigue cuidando el ganado, saliendo a recoger sal. El niño sigue siendo explotado. El niño y el trabajo están muy ligados, sobre todo en las zonas rurales. La miseria está situada alrededor de las grandes ciudades. Estuve conviviendo durante unos días con una familia de tuaregs. Los padres me propusieron matrimonio con la más pequeña de sus hijas. Yo dije que era católico, que estaba casado, y que mi costumbre me lo impedía. Tienen su historia pero yo nunca tuve problemas con ellos.

¿Qué fotos destacaría de toda la exposición?

La de una madraza coránica en un barrio de Nakas, en Senegal, llamado Yoff, que es una de las más grandes que existen. Tuve que hacer gestiones tres días para que me dejaran entrar, negociar con el marabú, llegar a un acuerdo económico. También destacaría una en el interior de Ghana, en el lago Volta, en la que los niños, que trabajan en las redes, se quedan sorprendidos al verme. O la foto de la niña en una escuela con una pizarra detrás, en la aldea Jufferch de Gambia, el pueblo natal de Kunta Kinte.

¿Es la mujer la columna vertebral de África?

Es la que trabaja la tierra, pide los microcréditos, pasa las tradiciones, y la que más tiene esa cultura en su estado más puro. El hombre, al estar contratado por el ejército, ha abandonado todo eso. Ahora la mujer es la que trabaja e incluso ellas crean asociaciones para hacerlo todo más práctico.

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