Paloma Navarrete y Sol Blanco Soler, las dos principales integrantes del grupo Hepta, intervinieron ayer en el IV Congreso Internacional del Misterio que se celebra en el Centro Cultural de la Caja de Canarias (Cicca) y cuya segunda jornada tendrá lugar hoy a partir de las 9.15 horas. Las dos integrantes de este grupo de profesionales que se dedica a la investigación de lo paranormal, ofrecieron la conferencia Hepta y las casas encantadas y explicaron a la audiencia tres de los casos más increíbles con los que se han topado en sus carreras en el mundo de la parapsicología para luego responder a las preguntas de los asistentes las charla.

"Cuando llegas al más allá o encuentra la luz o pides ayuda", se apresuró a contestar la farmacéutica y psicóloga Paloma Navarrete a la pregunta de una espectadora. "La gente que está estancada no quiere pasar al otro lado por miedo. Y tiene que pedir ayuda, por lo que tú tienes que lograr que tenga una actitud de confianza en si misma. Pero hay gente muy conflictiva que no se le ocurre ni si quiera pedir ayuda por miedo. Suele ser gente con remordimientos que no han tenido una vida sana".

Por su parte, la periodista Sol Blanco Soler, aclaró, tras la pregunta de otro espectador, que "cuando se te presenta un difunto hay que preguntarle cómo le puedes ayudar, ya que se te aparece porque a lo mejor quieren que tú hagas algo". Según Blanco Soler, las personas que han pasado al otro lado pueden venir a verte, pero en cuanto más tiempo pase tras su fallecimiento les es más difícil bajar a este campo de energía. Suelen pedir cosas como 'que me hagas una misa', o 'que vayas al cementerio a ponerme flores', etc.", aclaró.

Paloma Navarrete añadió que cualquier persona que tenga una capacidad innata puede percibir estas presencias, pero las que tiene un racionalismo feroz se lo impide. "Si tienes una gran sensibilidad puedes trabajarlo. En mi próximo libro hay un capítulo en el que explico cómo se puede conseguir".

Un tema que estuvo muy presente fue el de los niños. "Hay que dejarlos que se comuniquen con la otra dimensión", señaló la psicóloga. "Está mal enfadarse con ellos porque tienen amigos invisibles u otras cosas". Y añadió que los casos de niños que fallecen y se quedan en una interfase son los más difíciles. "Nos encontramos con el caso de un niño que no sabía que estaba muerto y buscaba a su madre, padre o amigos", aclaró. "Los niños no piensan que hay otro plano. Necesitan que venga alguien a buscarlos del otro lado y se los lleve. Algunos se quedan perdidos en una zona en la que no actúa el más allá". Navarrete explicó a continuación el caso de una mascota que vino a por un niño. "No le hacía caso al abuelo, ni al padre, ni a nadie, hasta que vino a por él un caniche que había muerto y había sido su mascota. Fue un espectáculo ver al niño y al perro los dos tirados jugando. El perro se fue corriendo al otro lado y el niño fue detrás suyo".

Sol Blanco explicó que los demonios no tienen ninguna posibilidad de invadir nuestro cuerpo y hacernos daño. "Eso son solo creencias para justificar una alteración del carácter de una persona", añadió. "Los demonios no pueden poseer a nadie. Lo que sí pueden hacer es insuflar fantasías demoniacas, pero nunca entran en el cuerpo de nadie", añadió.

Paloma Navarrete, por su parte, aclaró sus limitaciones para dominar bien este terreno. "Nosotros hablamos desde nuestro tiempo tridimensional", aclaró. "No tengo ni idea de cuál es el final, pero esos entes se van perfeccionando mientras van trabajando esa energía. Y cuanto más refinada es esta más difícil será que contacte con nosotros". Para la psicóloga, a medida que las personas que han pasado a esa dimensión están más preparadas, van perdiendo el concepto de interés por este nivel conflictivo en el que estamos los vivos. "Si queremos contactar con un alma y no te contesta es que está en ese nivel en el que ya no tiene ningún interés en ponerse en contacto con esta dimensión". En este caso, la integrante del grupo Hepta puso el caso de una hija que intentaba constantemente hablar con su madre fallecida pero que nunca le contestaba. "Cuando por fin pudimos hablar con ella, me contestó "dile que estoy muy bien y que ya hablamos cuando ella esté aquí'".

Ante una presencia que queremos que se marche hay que decirle "no eres bien recibido aquí, vete', porque "desde el momento que le tienes miedo le das el poder". Sin embargo si te gusta su presencia, o crees que es un familiar querido, "hay que hablar con él y decirle: 'haz una señal que yo pueda entender', que te lo comunique".