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Hablemos más y mejor de África

Casa África reúne en Madrid a una treintena de especialistas en información africana para generar nuevas redes, eliminar estereotipos y que haya más "voces locales" en los medios

Foto de familia del encuentro con la presencia de Luis Padrón, Fernando Clavijo y Manuela Carmena, entre otros.

Foto de familia del encuentro con la presencia de Luis Padrón, Fernando Clavijo y Manuela Carmena, entre otros. LP / DLP

La paciencia del escritor y periodista keniata Binyavanga Wainaina se agotó en 2005. "No me molesta lo sombrío, sino lo estúpido. Como si África y los africanos no fueran parte del discurso. Como si no vivieran al otro lado de la calle". Le espetó al editor de la revista Granta. Este respondió con una propuesta: sus propias recomendaciones para un estilo correcto. Así, con el título Cómo escribir sobre África, Wainaina elaboró un artículo tan mordaz como sarcástico que se convirtió en lo más leído en la historia de esta publicación: "trata a África como si fuera un solo país; nunca pongas la imagen de un africano de clase media en la portada; un AK-47, costillas prominentes, pechos desnudos, utiliza éstas; entre los personajes no puede faltar la África Hambrienta, que vaga por el campo de refugiados prácticamente desnuda y espera la benevolencia de Occidente", fueron algunas sugerencias del catálogo. El texto, con su ironía inmediata, logró cambiar algunas de las prácticas habituales de los principales medios occidentales. Y con esta misma intención, Casa África convocó el pasado 4 de octubre en el Palacio de Cibeles de Madrid el primer Encuentro de Periodista de África y España, para dialogar y compartir hacia un mismo objetivo, informar con una mayor carga de realismo sobre el continente y que se tengan en cuenta las voces locales. Es decir, contar más y mejor lo que les ocurre a los africanos.

Porque África no es un país. "Salvo por el nombre geográfico, África no existe". Lo decía Ryszard Kapucinski y lo recoge, bajo la cabecera de su blog, Lola Huete, redactora jefe de El País, para expresar lo heterogéneo del continente, el tercero del planeta en extensión y cuyos avances y relevancia suelen quedar al margen en el espacio informativo. Y es que el continente suma ya 1.100 millones de habitantes, repartidos en 55 países, con sus diferentes personalidades, velocidades y una clase media en evolución en muchos de sus territorios. En conjunto, el crecimiento medio se mantiene en torno al 5% desde el inicio del siglo, con un PIB que ronda los 2,5 billones de dólares y su evolución demográfica, según apuntan las estimaciones actuales, conduce a una realidad planetaria en el que una de cada cuatro personas en 2050 será africana. Pero, tanto corresponsales españoles como extranjeros coinciden en que el objeto de la información sigue instalado en la tragedia y en los prejuicios; en la catástrofe, la miseria y el hambre.

Pero en este escenario, Ángeles Jurado y Joan Tusell, responsables del Área de Comunicación de Casa África y promotores del encuentro entre periodistas, como su director, Luis Padrón, consideran que, a pesar de las dificultades económicas que atraviesa la profesión, nunca antes se había escrito tanto y tan bien, "con tanta calidad, con tanta pluralidad de voces y con tantos enfoques", sobre la realidad del continente africano. Esto se debe a un "componente vocacional extraordinario en una serie de corresponsales que, con enormes sacrificios personales, se han ido a África para contar con rigor y calidad lo que está pasando", expuso Tusell, para añadir que: "cada vez hay más interés por leer temas. La prueba es que llenamos un auditorio de más de 300 personas en Madrid" y en el que participaron una treintena de periodistas africanos y españoles.

El encuentro de Casa África logró reunir a algunos de los nombres más destacados del panorama periodístico y con ello ofreció un interesante catálogo de firmas a seguir. Entre los corresponsales: Alfonso Armada (ABC Cultural), Xavier Aldekoa (La Vanguardia), el teldense Pepe Naranjo (El País y LA PROVINCIA/DLP), Gemma Perellada (CNN y El País), Javier Marín (Efe), Alberto Rojas (El Mundo, 5W y Jotdown) y Lola Huete. También hubo espacio para referencias de internet: Carlos bajo (Wiriko), Anim Van Wyk (Afircacheck), la grancanaria Ana Henríquez (Africaye.org), Aisha Dabo (Africtiviste). Y, por supuesto, periodistas de vanguardia en África como: Verashni Pillay (Mail & Guardian y Hufftington Post en su reciente apertura en Sudáfrica), Eric Chinje (Africa Media Initiative) o, entre otros, Adrienne Klasa (This is Africa, de Financial Times).

Una de las prioridades de Casa África está en que cada vez haya más voces locales en la información y que se cuente con fuentes y especialistas africanos a la hora de hacer un análisis u opinión. "Se han generado muchos contactos y nos consta que trabajan en proyectos conjuntos. Ahora nos gustaría constatar una mayor apuesta por los contenidos africanos. Es nuestra carta a los reyes", apuntó Tusell.

Crecimiento económico

El Premio Canarias de la Comunicación, Pepe Naranjo, inició su recorrido africanistas a partir del fenómeno migratorio del Archipiélago y la búsqueda de información sobre los países de origen, que en aquel momento era "escasa y esporádica". Este entiende que el aumento y la mejora del tratamiento informativo se debe precisamente a la inmigración, "que ha cambiado el rostro de las grandes ciudades españolas con una presencia mucho mayor de población africana", con un aumento de los vínculos e intereses compartidos.

La periodista Ana Henríquez, por su parte, apunta al papel que ejercen los distintos portales de internet en este avance, "al permitir un espacio para una mayor profundidad en el análisis y en las consecuencias. La cosa va mejorando". Además, asegura que existe una mayor preocupación en el lector por lo que pasa fuera de España.

Naranjo señala a un crecimiento económico en África "desigual pero importante", una inversión extranjera de grandes proporciones, que lidera China, seguida por indios, brasileños y norteamericanos y el hecho de que África se ha convertido en un mercado atractivo por el crecimiento demográfico, una clase media emergente y su enorme auge urbanístico.

El panorama es favorable y aparecen muchos iniciativas voluntaristas, con una nueva mirada y con corresponsal instalado en el continente. "El relato informativo está empezando a cambiar aunque el proceso es lento e incipiente. Pero decir que uno no se puede informar de África en español sería una injusticia para mucha gente que se lo está currando mucho", apunta. Pepe Naranjo se ha posicionado como una de las firmas destacadas en el buen hacer periodístico, pero éste considera que no es que se esté haciendo mejor sino que al haber más volumen, hay cosas que brillan por una cuestión estadística: "ves trabajos muy buenos, pero sigues viendo, que en muchos otros casos, se repiten los vicios".

Sobre la situación de sacrificio y precariedad en el que tiene que trabajar, este explica que, "hacer buen periodismo, cuando partimos del desconocimiento obliga a un mayor esfuerzo. La logística es más compleja y si encima estás cubriendo un brote de ébola o una guerra todo se hace más complicado", admite un periodista que, entre sus aventuras está el ir a cubrir una guerra en guagua o quedarse fuera de la publicación con el trabajo finalizado, como sucedió tras cubrir el Golpe de Estado en Guinea-Bissau de 2012. "Crucé la frontera tras el Golpe y con el peligro que implica y a nadie le interesó. Me lo comí con papas. Pero he ido desarrollando un instintos sobre lo que interesa". Este lamenta en mayor medida que a compañeros les paguen 35 euros la página tras de jugarse la vida por la información.

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