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Entrevista

"Tenemos que saber qué hacen nuestros hijos y cada día se complica más"

"La ley del silencio impera en los abusos sexuales, los agresores tienen un complejo modo de actuar", afirma Lucía Álvarez Jubells, psicóloga

Lucía Álvarez, en el Centro de Orientación Familiar (COF).

Lucía Álvarez, en el Centro de Orientación Familiar (COF). JOSÉ CARLOS GUERRA

¿Han aumentado los casos de abuso sexual infantil?

Realmente no es que haya un aumento, pero se visibilizan más, y eso es positivo.

¿Qué porcentaje de menores lo sufren?

Entre un 22 y un 25 % niñas, y un 12 y un 15% en niños, pero es difícil saberlo, ya que estos son los casos que conocemos, y son datos oficiales, al ser un tema tan oculto y que muchas veces no se denuncia es complicado tener una cifra exacta.

La era digital ha traído fenómenos como el grooming, sexting, el cyberacoso. ¿Cómo se pueden evitar?

Es complicado, pero la mayor parte de responsabilidad la tenemos los padres. Tenemos que saber qué hacen nuestros hijos, algo que cada día se complica con la mejora de las tecnologías. Tienen acceso a las redes desde su teléfono móvil, y esto complica el control muchísimo. Parece un tópico, pero información, formación y mejora de la comunicación, y no sólo en cuanto a redes sociales, sino en conceptos como intimidad, privacidad, relaciones afectivas, son la clave de la prevención.

En Canarias, en los últimos años, se han dado casos muy importantes sobre este tema. En concreto en el caso de la secta del kárate. ¿Cómo es posible que tantos niños guardasen silencio durante tanto tiempo?

La ley del silencio impera en los abusos sexuales infantiles. El formar parte de un grupo, tener normas establecidas, formar un concepto de sexualidad y normalizar este tipo de prácticas en la edad infantil hace que se normalice lo que sucede, lo cual son sólo algunas de las razones. Los agresores tienen un complejo modo de actuar, es un proceso que pasa por fases que hacen formar parte a los menores de lo que están viviendo, llegando incluso a sentirse responsables.

Para tratar de evitarlo, ¿qué relación establece usted entre la protección legal del menor víctima de abuso, su familia y el proceso terapéutico?

Hay que tener en cuenta que debemos acompañar a las familias de manera integral. Desde el servicio del Savas en el Centro de Orientación Familiar esto es una máxima. Acompañamos a las familias no sólo a nivel terapéutico, sino en todo el proceso judicial, facilitando los contactos necesarios para que como decíamos antes se sientan acompañadas y guiadas. El proceso terapéutico y judicial va en paralelo, de manera que cuando finalice uno acabe el otro, y se pueda superar el hecho de manera integral. Nuestra experiencia nos dice que esta interdisciplinariedad es valorada por las familias y es incluso terapéutica.

¿Qué nos puede proponer para una buena prevención?

Son muchas las pautas que debemos tener en cuenta, y no todas relacionadas con la educación afectiva y sexual, que por otra parte damos por hecho que es fundamental. Los padres debemos conseguir un nivel de comunicación, cercanía y confianza con nuestros hijos tal que facilite que cuenten con nosotros si pasan por alguna situación de este tipo. El educarlos en habilidades para poner límites y saber decir que no, el preservar su espacio personal y el saber a quién acudir cuando se encuentran en una situación incómoda.

Y una vez que ha tenido lu- gar, ¿cómo deben actuar las familias?

El primer paso es proteger al menor. Es decir, debemos poner en conocimiento de las autoridades competentes lo sucedido, o las sospechas de que algo ha podido suceder. Creer a los meno- res en todo momento, no cuestionarlos, no preguntarles por qué no lo han dicho antes, y sobre todo no obligarles a contar lo suce-dido, dejarles hablar y felicitarles por ser tan valientes de decirlo. El siguiente paso sería asesorarse con profesionales adecuados que los orienten.

Un tercio de los abusadores suelen ser familiares de la víc- tima, ¿cómo se les puede de- tectar?

Un tercio es un dato que me parece incluso que se puede quedar corto. La realidad es que los abusos tienen un componente de confianza y relación con el agresor y el seno donde se genera más confianza es el propio hogar, por lo que educar a los niños en conductas adecuadas e inadecuadas, tener confianza con los referentes parentales y habilitarlos para decir que no son claves. Además, cada niño tiene a su alrededor agentes sociales habilitados para detectar que algo está sucediendo, profesores, monitores, etc. De ahí la importancia de entrenar la mirada y tener pautas de detección e identificación.

¿Cuál debe ser el papel de los medios de comunicación en la prevención del abuso sexual infantil?

Bajo mi punto de vista, en prevención debemos informar y formar. Hablar de pautas concretas, facilitar herramientas a la sociedad que ayuden a parar este tipo de conductas.

¿Se tratan estos casos como noticia espectáculo?

Desgraciadamente creo que es así. El morbo, lo impactante de la noticia, lo escabroso, suele primar a la información, por eso proponemos en las jornadas un debate de los medios de comunicación para valorar las consecuencias de lo que se publica y que pueda servir y no dañar.

¿Entonces no existe una responsabilidad social a la hora de dar la noticia?

Creo que quizás por desconocimiento hacemos mucho daño con ciertas noticias. El derecho a estar informados no puede prevalecer sobre el derecho de la víctima a no ser identificada y señalada. No hace falta publicar un nombre para que ese menor pueda ser identificado, y en ciertos casos, se publican detalles que exponen al menor y a su entorno, lo cual daña doblemente a estas víctimas.

¿Los profesionales necesitan formación sobre este tema?

Los profesionales tenemos que estar al día en la problemática que nos encontramos en nuestra práctica profesional. En el caso de abusos sexuales en la infancia debemos ser responsables y formarnos, podemos ayudar a prevenir y a realizar una detección tempra-na y así evitar que se sigan produciendo.

¿Qué propone usted a los profesionales?

Participaré en las jornadas científicas del Centro de Orientación Familiar en un panel de expertos que lleva por título El papel de los agentes extrafamiliares en la prevención, detección, identificación y derivación del abuso sexual a menores. Entre el temor y la difuminación de responsabilidades. Perspectiva multidisciplinar. En él, un grupo de profesionales de diferentes disciplinas abordaremos el tema no solo desde la profesión que desempeñamos, sino centrándonos en la importancia del trabajo en equipo, el abordar el tema en cuanto tengamos sospecha de que algo puede estar sucediendo y que sigamos participando en el caso con el resto de profesionales que intervienen. Si actuamos de manera aislada o delegamos la responsabilidad en otros profesionales podemos caer en la revictimización, y, en esa situación, no necesitan pasar por muchos profesionales, tanto ellos como sus familias necesitan principalmente sentirse orientados y protegidos.

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