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La comida como válvula de escape

En un 70% de los casos, los adictos a la ingesta presentan trastornos alimentarios como la bulimia

La comida como válvula de escape

La comida como válvula de escape

Comer es una necesidad básica. Sin embargo, para muchas personas se convierte en una obsesión o en la respuesta a sus problemas. La conocida como adicción a la comida fue uno de los temas que se abordaron durante el seminario Obesidad. Epidemia del siglo XXI, impartido por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) en los ciclos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Galicia.

Cada vez hay más evidencias científicas de la relación entre la obesidad y determinados trastornos alimentarios con la adicción a la comida, aunque según el doctor Fernando Fernández-Aranda, especialista en trastornos de la conducta alimentaria del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona, el concepto "adicción a comer" define mejor la conducta alimentaria de tipo adictivo.

"Se trata de una relación inadecuada con la alimentación, en la que comer se emplea como válvula de escape ante estados emocionales negativos y situaciones de estrés, conjuntamente con un determinado tipo de productos más apetecibles", explica el profesor y director de la Unidad de Desórdenes de la Alimentación del departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge.

La adicción a la comida ha adquirido una importante relevancia en los últimos diez años aunque hasta el momento carece de suficiente entidad diagnóstica y no está reconocida como un trastorno mental. En este sentido, el doctor Fernández-Aranda recuerda que la primera herramienta de medición de la adicción a la comida se validó en 2014 y que la modificada acaba de ser validada en España, por lo que no hay datos sobre su alcance.

"Tenemos que determinar aún qué es, cómo actúa y también el papel que juegan en este tipo de conducta adictiva los productos que tienen mayor palatabilidad, es decir, aquellos que generan unas reacciones también fisiológicas específicas, y que parece que tienen más que ver con la comida rápida que con los nutrientes", sostiene el especialista.

La adicción a la comida presenta características tanto neurobiológicas como psicológicas y comportamentales muy cercanas a las adicciones conductuales como la compra compulsiva. "Al igual que en este tipo de adicciones, es la conducta la que sirve para evadirse de las emociones negativas y las situaciones de estrés", explica.

Más mujeres

Según el doctor Fernández-Aranda, este tipo de conducta afecta mucho más a mujeres que a hombres, especialmente a partir de los 35 años y generalmente, con algún tipo de trastorno alimentario o con obesidad. "Se ha visto que esta condición está presente en un 70% aproximadamente de los pacientes con trastorno alimentario, básicamente bulimina y trastorno por atracón, y en un 25% de las personas con obesidad", explica.

Este porcentaje baja hasta un dos y un diez por ciento en la población que no tiene ninguna de estas patologías. También se ha comprobado que la restricción excesiva a comer puede favorecer la aparición de ese comportamiento adictivo.

El reto actual pasa por buscar nuevos enfoques que puedan estudiar las diferencias en los procesos psicológicos y biológicos básicos que se encuentran en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y la adicción a la comida, en comparación con los pacientes que no presentan esa adicción.

Según el especialista, los resultados preliminares en pacientes con trastornos de la conducta alimentaria demuestran que la adicción de la comida está más relacionada con procesos de refuerzo negativo que con los de refuerzo positivo. Además, los especialistas han observado que pacientes con trastornos de la conducta alimentaria y adicción a la comida muestran rasgos de personalidad específicos y diferenciales, principalmente una baja autodirección, al compararlos con pacientes sin adicción a la comida.

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