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La baja tolerancia a la frustración motiva el abandono de los estudios

Los docentes consideran que la oferta educativa se puede modernizar para adaptarla a las nuevas demandas del mercado y hacerla más atractiva a los alumnos

Vista de la fachada del instituto Tomás Morales en la capital grancanaria. LP

La escasa resistencia al fracaso por parte de los estudiantes, la oferta educativa obsoleta y la limitada dotación de los centros se perfilan como las principales causas que empujan a los jóvenes a abandonar los estudios antes de culminarlos. La última Encuesta de Población Activa (EPA) refleja que uno de cada cinco jóvenes canarios, de entre 18 y 24 años, no culmina la enseñanza secundaria de segunda etapa -Bachillerato, Formación Profesional Básica o Formación Profesional Media-.

"El nivel de tolerancia a la frustración de los jóvenes es inexistente y al mínimo problema o dificultad no saben resolverlo, se bloquean y abandonan", apunta la educadora social especializada en familia Nayra Cabrera, quien también alerta sobre la falta de medios que sufren los centros para poder hacer un seguimiento personalizado de los casos de abandono. "Los departamentos de orientación de los institutos públicos están absolutamente saturados", señala.

Noé Expósito, secretario de Acción Social y FP del sindicato ANPE (Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza), explica que cuando hay una situación económica de bonanza y los alumnos encuentran un trabajo con facilidad, en sectores como la hostelería o la construcción, terminan por dejar sus estudios. "Les es llamativo contar con dinero para sus gastos diarios o para poder comprarse una moto, un coche o una consola y terminan por dejar los estudios", detalla Expósito. Además, sostiene que los jóvenes que abandonan lo hacen porque están acostumbrados "al mínimo esfuerzo", ya que van promocionando "con poco" en la ESO y cuando llegan a Bachillerato o a la FP "sienten que los estudios se complican un poco más y lo dejan".

Esta decisión, advierte Cabrera, la toman los estudiantes sin ser conscientes de las consecuencias que tendrá sobre ellos cuando quieran desarrollarse en algún ámbito profesional. "El mensaje que les solemos lanzar de si algo es bueno o malo para su futuro no les cala", añade.

Para la educadora social y directora de Centro Duo, hay tres factores que influyen en el abandono de la enseñanza secundaria de segunda etapa. Por un lado, destaca que "en muchas ocasiones se fija como meta para los alumnos terminar la secundaria". A esto se suma que la oferta educativa, especialmente en los ciclos de grado medio, "es muy pobre y no se ha actualizado desde hace mucho tiempo". Y, en tercer lugar, señala que no se corresponde la oferta formativa con las demandas del mundo laboral.

La jefa de estudios del IES Felo Monzón, Arlinda Méndez, afirma que en los ciclos medios y superiores se dan pocos casos de abandono y explica que, cuando se dan, es porque los alumnos tienen unas espectativas sobre los estudios y no se cubren. "Creen que se les impartirá otro tipo de formación o que será más fácil, porque realmente son cursos que requieren bastante dedicación y estudio", manifiesta.

Por el contrario, donde si reconoce que un elevado número de alumnos deja los estudios es en la Formación Profesional Básica. "El alumnado suele llegar arrastrando un fracaso escolar previo, a lo que se añade que muchos trae una mochila familiar o personal cargada", precisa Méndez, quien también destaca que es habitual que lleguen desmotivados y buscando una alternativa formativa en la que domine la práctica y no la teoría.

Asimismo, apunta que algunos estudiantes se ven arrastrados por el grupo. Los que tienen algún problema de aprendizaje conviven en el aula con los que no quieren estudiar, por lo que "al final salen expulsados lo que crean conflictos y los otros se desmotivan porque ven que en el grupo no pueden avanzar", sostiene.

Comunicación y familia

El trabajo de prevención, apunta Cabrera, es imprescindible para evitar llegar al abandono de la formación. "Lo ideal es que se prevenga desde el inicio de la secundaria, cuando la implicación de los padres decae significativamente", revela. Ya que, los progenitores dejan de participar en las reuniones del centro y se mantienen ajenos a lo que sucede en un espacio en el que su hijo pasa ocho horas al día.

En el núcleo familiar es necesario crear un espacio de diálogo para que los hijos puedan expresas que no les gusta estudiar, "sin sentir que por decir eso están traicionando a la familia" y así poder buscar soluciones de forma conjunta, precisa Cabrera. Quien advierte que "cuando los chicos se posicionan ahí, la decisión ya la tienen tomada y muchos padres se sorprenden, pero siempre ha habido señales que han ignorado".

En ese punto, la educadora social considera que "es importante acudir a un profesional para que les oriente y les de herramientas a los jóvenes y a los padres para gestionar la situación".

En cuanto a las posibles mejoras que ayuden a paliar las altas cifras de abandono, Expósito reclama una apuesta en firme por parte de la Consejería de Educación para ampliar la dotación de los centro educativos en los que, considera, "falta equipamiento". El portavoz del sindicato afirma que hay aulas con 20 alumnos en los que solo se cuenta con un equipo para hacer prácticas, por lo que "pasa mucho tiempo hasta que todos los estudiantes hacen el ejercicio y esto desmotiva a los alumnos".

Por el contrario, Méndez se muestra satisfecha con el material que cuentan en las aulas, "a pesar de que todo es susceptible de mejorar". En su centro, en el que hay más de 1.500 alumnos, se imparten 74 ciclos formativos y hay dos clases de 4º de la ESO, por lo que la jefa de estudios estima que la oferta educativa es muy amplia y no está obsoleta, "aunque los currículum hay que ir actualizándolos para adaptarlos a los nuevos alumnos". Cabrera concluye que Canarias siempre está a la cola en temas educativos porque "no se invierte".

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