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Crisis volcánica en La Palma | El imparable paso de la lava volcánica

El innombrable que borró El Paraíso

La corriente de lava arrasa con el pueblo palmero y hoy engullirá inevitablemente a Todoque

Una de las viviendas evacuadas de la zona de El Pedregal situada a una cercanía preocupante de las corrientes de lava; mientras que al fondo de la imagen se levanta la columna de humo proveniente del cráter . | | D. R. P.

¡Booooom! El volcán palmero no es tímido. Cada cierto lapso de horas decide emitir un rugido para transmitir a los cuatro vientos que él es el protagonista, a pesar de que todavía no haya sido bautizado. La estampa apocalíptica no cambia, la lava continúa su carrera hacia el océano, pero las ondas sonoras paralizan a todos los presentes. El paraíso, ya no es tal. Está arrasado por el malpaís que se va originando, sin que se pueda hacer nada. «No sabes por dónde va a salir, sabemos combatir el fuego, pero esto es nuevo para nosotros», exclama un efectivo de la UME que lleva tres días al pie del cañón.

Las coladas de lava no cejan en su objetivo. Quieren abrazar el agua isleña para que se dé rienda suelta a los procesos químicos que resultarán de la mezcla entre las propiedades volcánicas y el agua. En su búsqueda, las corrientes no se detienen ante nada. Ayer, el ansia que demostró desde que erupcionó el volcán cesó, tomó una velocidad más tímida, pero igual de imparable y demostrando un hambre insaciable.

El pueblo perteneciente al municipio de El Paso se convirtió en el freno ayer de la ola de lava. Una llanura con la que los piroclastos acumulados que van bajando a rienda suelta desde Tajuya se dedican a tomar altura para arrasar con todo lo que el ser humano ha colocado en su trayectoria. Nada lo frena. El número de viviendas afectadas alcanza ya las dos centenas. «Esta se salvó por poquito ahora, pero no sé si la colada se puede extender hacia los lados y que la termine alcanzando», indica un agente de la Guardia Civil a la altura de la carretera de Los Pedregales.

El rumor del volcán de La Palma en la tercera noche de erupción Andrés Gutiérrez

La erupción en La Palma, este martes por la tarde Involcan

Este tramo asfaltado es prácticamente el balcón al que se asoman los medios de comunicación para poder transmitir los efectos que va dejando el volcán a su paso. Acercarse es prácticamente una temeridad. La temperatura es bastante alta a medida que hay aproximación con la lava, y el riesgo de derrumbe de las colas es latente. El olor a azufre impregna el panorama. La desolación es máxima.

Las llamaradas se originan prácticamente por sorpresa. La vegetación de La Palma, uno de sus grandes rasgos, está siendo pasto del magma. Parte del tendido eléctrico está en el suelo, los postes que sostenían los cables han cedido al paso de la lengua candente. Al igual que las viviendas a las que se les suministraba el servicio. Algunas, todavía asoman en los bordes de las montoneras sus alféizares.

Todoque fue prácticamente durante el tramo solar del día de ayer el objetivo del volcán. El enclave del municipio de Los Llanos fue el tapón del volcán. Si desde las 11.00 horas, la ola magmática se encontraba a 150 metros de la carreteras, sobre las 17.00 prácticamente estaba echando el aliento sobre el asfalto. El primer objetivo que iba a ser devorado sería el edificio en el que se aloja la oficina de Turismo Jofisa en el camino de El Hoyo.

Probablemente la Tapería Altamira pueda escapar, el local de restauración se separa unos 20 metros de la trayectoria actual. Todos los presentes, en un mar de sentimientos no pueden hacer otra cosa que vislumbrar cómo el camino del edificio volcánico afila sus fauces con el pueblo entre una lluvia incesante de cenizas que deja los cabellos de los presentes impregnados de un color ébano.

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