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Crisis volcánica | Las historias de los damnificados

La forja de un futuro nuevo para el herrero de Todoque Yoel Díaz, arruinado por el volcán

La Asociación de Artesanos El Telar reúne fondos para que el herrero Yoel Díaz reconstruya su taller

La forja de un futuro nuevo | La Provincia

La segunda colada de lava que sepultó Todoque arrasó la vivienda y el taller del herrero Yoel Díaz. La Asociación de Artesanos El Telar de Breña Baja recaba fondos para que inicie una nueva vida.

El carácter palmero, que entrevera tesón, perseverancia y empuje, atesora un acabado en hierro que no doblegan ni los brazos del magma. Así comienza y recomienza la historia de Yoel Díaz, herrero natural de Todoque, que cumplió unos meses atrás el sueño de levantar su propio taller de artesanía junto a su casa, en su barrio natal, donde trabajaba en la forja de herramientas de trabajo de distinta índole y que, además, incorporaba la fabricación de cuchillos canarios y navajas en su recién inaugurada faceta de cuchillero.

Esta pequeña nave de hierro, que constituía el sostén económico de su familia, comenzó a tambalearse bajo las convulsiones de la tierra que se abrió el pasado 19 de septiembre. El estremecimiento movió el suelo de una amplia parte de su estirpe ya que, en la senda de las primeras lenguas de lava, colindaban las cinco viviendas de sus suegros, sus cuñados y la suya propia, como es tradición a ambos lados de los promontorios y laderas en Cumbre Vieja.

La segunda colada que atravesó el corazón de Todoque entuyó los pilares de la fragua de toda una vida

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Después de diez días consecutivos de tremor, erupción, evacuación, improvisación y duermevelas, la segunda colada de Cabeza de Vaca que el pasado domingo 26 de septiembre atravesó el corazón de Todoque, entuyó los pilares de la fragua de toda una familia. Casi sin mirar atrás, se realojaron juntos en cuadrilla en una casa prestada, en el barrio de Triana.

Remar

En el costado opuesto de la isla, donde los temblores aún no fracturan más que el alma, la Asociación de Artesanos El Telar de Breña Baja cavilaban sobre distintas fórmulas de apoyo a su sector. Y es que este oficio, como tantos, acumula varias estocadas desde que las restricciones impuestas a causa de la pandemia paralizasen o limitasen la celebración de mercadillos, ferias y encuentros.

Así lo destaca Juani Pérez, secretaria de la citada asociación palmera, que cruza el Túnel de la Cumbre cada tarde para auxiliar a sus vecinos evacuados en El Paso o el polideportivo Severo Rodríguez de Los Llanos de Aridane. «Cuando mi compañero Raúl, un joyero de Los Llanos, y yo, nos pusimos a reflexionar sobre cómo echar una mano en estos tiempos tan malos, nos preguntamos si algún artesano habría perdido su casa o su taller», señala Juani. «El sector está muy tocado, porque están escaseando los medios y facilidades para poder vender nuestra artesanía, así que sabíamos que los artesanos afectados directamente por el volcán tenían que estar en una situación terrible».

Un cuchillo elaborado por Yoel en su antiguo taller de Todoque.

Un cuchillo elaborado por Yoel en su antiguo taller de Todoque. La Provincia

Cuando llegó a sus oídos la historia de Yoel, la asociación de Breña Baja, que integran 27 socios y socias especializados en diversos oficios artesanales -en muchos casos, centenarios-, impulsó una campaña de crowfunding por medio de una plataforma virtual, con el objetivo de recaudar fondos para la reconstrucción de un nuevo espacio de trabajo para Yoel. «Como artífices y amantes de la artesanía y de La Palma, la erupción del volcán nos toca muy de cerca», sostienen desde la asociación.

Además, para animar la participación en la campaña, El Telar puso en marcha un sorteo solidario de seis cestas de productos artesanales originarios de La Palma, cedidos por cada uno de sus integrantes. La meta económica inicial ascendía a los 2.000 euros, pero ya rebasa los 3.500. «La respuesta ha sido muy emocionante», señala Juani. «Por eso, hemos decidido dejar el plazo abierto hasta el fin de semana».

La pasada semana, la lava arrasó la fanega de plataneras que, junto con el taller, permitía a la familia salir adelante

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Los fondos recabados a través de esta convocatoria se destinará íntegramente a la reconversión de un antiguo pajero, que pertenecía al suegro de Yoel, en su nuevo taller. Su proceso de rehabilitación será costoso, ya que el espacio se encontraba en estado de abandono, pero el artesano ya solicitó esta semana la licencia municipal y la documentación correspondiente para empezar de cero. En este sentido, el apoyo económico de la campaña de El Telar constituye un impulso importante, ya que el taller sepultado aún estaba sin asegurar, lo cual dificultaba el acceso a las ayudas.

«El nuevo espacio era un corral de ovejas con el techo a punto de derrumbarse», declara, «pero hay que tirar por lo que hay». «El próximo paso será acondicionarlo; quitar las planchas y maderas, cortar la maleza, limpiarlo y empezar a levantar», añade. «Pero ponerse a la tarea ya te hace mirar más hacia delante que hacia atrás».

El herrero Yoel Díaz, en su antiguo taller de artesanía, junto a su casa, en su barrio natal de Todoque, que fue engullido por la lava el pasado 26 de septiembre. La Provincia

En este sentido, el herrero manifiesta que «poder empezar a trabajar es fundamental, porque es el primer paso para empezar una vida nueva». «Antes de esto, ya tenía varios clientes, el negocio funcionaba bien y por fin mi familia vivía del taller», explica. «Cuando la lava finalmente se lo llevó todo, supe que tendríamos que volver a empezar desde la nada».

«Empezar a trabajar es fundamental, porque es el primer paso para empezar una vida nueva», afirma Yoel

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Renacer

Cuando la primera colada de lava recortó su trayecto hacia El Paraíso, a la altura del camino El Pastelero, y se detuvo sobre la misma hilera de viviendas rojas que conformaba su universo, en la zona de Los Pasitos, todos se habían evacuado al barrio de Triana. Diez días después, la familia observó en directo por televisión cómo sus casas y proyectos se derrumbaban bajo el magma. «Por lo menos pudimos sacar varias cosas, pero es muy duro despedirse de tu casa y dejarla por detrás», indica.La pasada semana, la última colada que descendió hacia Las Hoyas arrasó también la fanega de plátanos que constituía la herencia de su mujer, «y que estábamos trabajando nosotros desde hace meses», revela. «Entre eso y la herrería, por fin estábamos viviendo bien». «Nunca crees que te va a pasar algo así», suspira. «Justo ahora venía de Santa Cruz de La Palma, y me dijo mi mujer: vamos pa’ casa. Y fue llegar al cruce de La Laguna y meterme pa’ abajo inconscientemente. ¿Pa' donde vas? Me digo. Que ahora hay que virar pa’ Triana. Es que no son cosas nada fáciles de asimilar».Yoel tiene una hija que cumple 10 años el próximo lunes y que convive con las ocho personas realojadas, donde todos se erigen en los pilares de los otros. Aunque han perdido mucho, Yoel asegura que «no les va a faltar de nada”. “Les decimos a mis suegros que estén tranquilos, que vamos a trabajar para que tengan una casita también y alguna ayuda que esperemos que reciban”, afirma, con la firmeza de quien forjará las herramientas que haga falta para volver a fabricar la alegría. “Sobre todo, quiero dar las gracias a mi familia, que nos han ayudado un montón. Y a toda esa gente solidaria, que es increíble, y a las asociaciones, tanto a El Telar como a la Asociación Artesanos Unidos de La Palma, a la que pertenezco, que han puesto un enorme granito de arena».

Reconstrucción de un sueño

Reconstrucción de un sueño La Provincia

Reconstrucción de un sueño

El artesano palmero Yoel Díaz, especializado en los oficios de herrería y cuchillería, acababa de levantar su taller de artesanía unos meses antes de que la segunda colada de lava del volcán de Cumbre Vieja lo sepultase, junto a su casa, en el barrio de Todoque. Con el apoyo de su familia y de la campaña de crowfunding impulsada por la Asociación de Artesanos El Telar de Breña Baja, junto con la Asociación Artesanos Unidos de La Palma, a la que pertenece, podrá empezar a reiniciar su proyecto en un antiguo pajero que pertenece a su suegro. «Todos han sido de una ayuda enorme», declara el herrero. «De la incertidumbre, la tensión y los nervios, por fin hemos empezado a pensar en el futuro», añade este artesano, que espera cambiar las pesadillas del último mes por la reconstrucción de un sueño arrebatado. | N. N.

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