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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Miguel Suárez Rodríguez Secretario de la Asociación Gull-Lasègue

«La sanidad pública debe asumir el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria»

Miguel Suárez Rodríguez en la Asociación Gull-Lasègue de la capital grancanaria. Andrés Cruz

Miguel Suárez Rodríguez, expresidente de la Asociación Gull-Lasègue y actual secretario, exige a la sanidad pública un mayor compromiso con el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria –TCA–. En este sentido, reivindica la creación de unidades específicas que brinden a los afectados la asistencia que necesitan, así como un incremento del presupuesto que Sanidad destina a la institución. 

A raíz de la irrupción de la pandemia de coronavirus se ha duplicado la cifra de pacientes con TCA en la Asociación Gull-Lasègue. ¿Se han equiparado los recursos al incremento registrado?

Desgraciadamente, nuestros recursos son los mismos que hace diez años. No obstante, siempre procuramos atender al mayor número de pacientes posible, aunque es cierto que hay algunos en lista de espera. En realidad, nos mantenemos gracias a las subvenciones públicas, pero estas no cubren ni siquiera el 60% del gasto anual de la asociación. Por eso, estamos intentando que el Servicio Canario de la Salud, que es la institución a la que debe corresponderle lidiar con estas enfermedades, nos aumente la partida de 100.000 euros que nos concede cada año y que dirigimos a nuestro centro ambulatorio. Por otro lado, hay que decir que recibimos 60.000 euros del Cabildo Insular de Gran Canaria. Esta cantidad va destinada, íntegramente, a nuestro centro de día.

¿Cuáles son las principales carencias de la institución?

Por suerte no necesitamos realizar ningún tipo de reforma porque el Cabildo de Gran Canaria nos ha cedido unas instalaciones maravillosas en el Centro Sociosanitario Nuestra Señora de Fátima, donde disponemos de un espacio muy amplio para poder asistir a los pacientes en nuestro centro de día. Teniendo en cuenta esto, lo que necesitamos es más dinero para poder contratar a más personal, especialmente a psicólogos sanitarios. Esta es, precisamente, la principal carencia que tiene también el Servicio Canario de la Salud, que se limita a dar una cita a los afectados cada dos o tres meses por falta de efectivos. Así, es imposible curar un trastorno de la conducta alimentaria. Por otro lado, también carece de unidades específicas para tratar estos problemas. De hecho, los siguen englobando bajo el paraguas de todos los trastornos mentales que existen. Esto es algo antiterapéutico y, por eso, seguimos luchando por la creación de estas áreas. 

Ahora mismo, ¿cuántos profesionales figuran en la plantilla?

La asociación está dividida en dos espacios. Por un lado, el centro ambulatorio, que es donde se oferta el tratamiento integral a todos los pacientes. Por otro, el centro de día, que se destina exclusivamente a las personas que necesitan mayor atención en la terapia porque presentan más dificultades. El primero se compone de cinco psicólogas sanitarias, una nutricionista, dos trabajadoras sociales y una enfermera. El segundo, en cambio, cuenta con una psicóloga sanitaria, que además es la directora, una enfermera, dos auxiliares de enfermería, las trabajadoras sociales ya mencionadas, una cocinera, una ayudante de cocina, una jefa de administración y una persona encargada de la limpieza, que también presta servicios en los dos ámbitos. Además, anualmente, a través de un convenio que tenemos con el Servicio Canario de Empleo, tenemos la posibilidad de contar con dos o tres profesionales más, que podemos solicitar en función de nuestras necesidades. Sin embargo, la duración de sus contratos no puede superar los nueve meses. 

¿Cuántas personas están recibiendo asistencia y cuántas se encuentran a la espera de ser atendidas?

En lo que llevamos de año han entrado 112 nuevos pacientes de distintas islas y en total son 130 los que están recibiendo asistencia. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de trastornos muy complicados y que las personas tienen que venir de forma voluntaria. Esto se traduce en muchos abandonos y recaídas, por lo que la cifra puede fluctuar a lo largo del año. En lista de espera, ahora mismo figuran 15 pacientes.

"No vamos a parar hasta conseguir que se creen unidades de atención específica"

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En febrero, la asociación inició una campaña en la plataforma Change.org para lograr una mayor implicación de la sanidad pública con los trastornos de la conducta alimentaria. ¿Han obtenido algún tipo de respuesta por parte del Servicio Canario de la Salud?

Cuando iniciamos esa campaña, tuvimos conversaciones con el director del Servicio Canario de la Salud y nos prometió hacer efectivo un aumento de los recursos. No obstante, a día de hoy seguimos igual y no se ha podido materializar esa promesa porque ese ansiado incremento debe estar incluido en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma. Ante esto, consideramos que el tiempo apremia y que los trastornos de la conducta alimentaria quedan muy lejos de la vista de la sanidad pública. De ahí, la lucha incesante que llevamos emprendiendo desde hace años los familiares de los afectados, pues estos trastornos son unas de las principales causas de suicidio en España. 

A pesar de que cada paciente tiene unas necesidades diferentes, en general, ¿cuánto tiempo suelen permanecer los usuarios recibiendo ayuda en el centro?

Todo depende del grado de afectación de los trastornos. Si se detectan en una etapa muy precoz, en unos pocos meses las personas pueden salir adelante e iniciar su senda normal dentro del ámbito alimentario. Sin embargo, los casos más graves, suelen tardar varios años. A pesar de esto, hay que tener claro que la mayor parte de los trastornos de la conducta alimentaria se pueden curar. Es cierto que algunos se cronifican, especialmente en edades más maduras. Ahora bien, siempre hay algún remedio, sobre todo para aumentar la calidad de vida.

¿Cuáles son los trastornos más frecuentes?

La anorexia nerviosa, la bulimia, los trastornos por atracón y otros que no han sido clasificados por la Organización Mundial de la Salud, pero que siguen el camino de la vigorexia. 

La mayoría de los aquejados suelen ser mujeres. Ahora bien, ¿ha aumentado en los últimos años la incidencia de estos trastornos en la población masculina?

Sí. Hasta hace unos pocos años, el perfil claramente predominante era el de las chicas adolescentes. Ahora, cada vez es más frecuente la presencia de estos trastornos en chicos jóvenes y en adultos, independientemente del sexo. De hecho, ahora mismo tenemos varios pacientes que sobrepasan los 40 años.

¿Qué retos se marcan de cara al futuro?

Nuestro principal reto seguirá siendo que la sanidad pública asuma, de una vez por todas, el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria. Sabemos que son costosos, pero estas dolencias no son menos importantes que otras enfermedades y merecen la misma atención. Semanalmente contactamos con Sanidad y tenemos una reunión pendiente, pero el encuentro se está aplazando por motivos ajenos a nosotros. Más allá de esto, tenemos claro que no vamos a parar hasta conseguir que se creen unidades de atención específica.

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