ENGIE avanza en su hoja de ruta hacia la descarbonización

ENGIE avanza en su hoja de ruta para alcanzar la neutralidad en carbono en 2045, como actor clave del ecosistema energético.

El cambio climático está afectando a cada rincón de nuestro planeta de múltiples formas, la actual emergencia que el mismo requiere muestra la necesaria reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para reducir y limitar su magnitud. La búsqueda de soluciones para paliar sus efectos debe llevarse a cabo desde la acción colectiva y conlleva, entre otras medidas, la descarbonización de la economía. La emergencia climática no admite demoras, por eso los objetivos marcados por las instituciones y organismos internacionales son ambiciosos: el Green Deal o Pacto Verde Europeo aspira a convertir Europa en el primer continente libre de emisiones de carbono para el año 2050 y en la misma dirección apuntan las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que apremia también a alcanzar el ‘Cero Neto’ para 2050.

En 2022, el Grupo ENGIE ha reducido sus emisiones de CO2 en un 33% desde 2017

En este contexto, el Grupo ENGIE ha asumido el desafío de actuar para acelerar la transición hacia una economía neutra en carbono. Y lo ha hecho poniéndose en vanguardia de la revolución industrial y energética de esta era con una estrategia de descarbonización que persigue alcanzar el Carbono Neto Cero en 2045, adelantándose así en cinco años a las recomendaciones internacionales. 

Rumbo acelerado hacia la descarbonización

Para ello, el Grupo ha establecido una hoja de ruta que implica reducir todas las emisiones en al menos un 90% entre 2017 y 2045. En ese camino ya se han conseguido algunos hitos importantes como demuestra el hecho de que, en los últimos cinco años, el Grupo ENGIE ha reducido un 33% las emisiones de CO2 equivalente (incluidos todos los gases de efecto invernadero).

Uno de los pilares básicos de la estrategia de ENGIE, orientada a integrar la sostenibilidad en el corazón del negocio, consiste en descarbonizar su propia producción de energía impulsándose en estas cuatro palancas operativas

Un mix energético cada vez más verde

Alcanzar los retos actuales implica acelerar los esfuerzos en materia de energías renovables. Para alcanzar el 58% del mix de generación eléctrica en 2030, ENGIE prevé aumentar la capacidad de producción de renovables en 50 GW de aquí a 2025 y alcanzar los 80 GW en 2030. Además de este énfasis en el desarrollo de las energías renovables, ENGIE también es responsable de apoyar los esfuerzos de descarbonización de sus clientes y proveedores.

No en vano, el segundo de los pilares estratégicos para avanzar de manera decidida hacia la neutralidad en carbono es ofrecer soluciones que permitan a sus clientes reducir sus costes, su consumo de energía y sus emisiones de CO2. El Grupo ha creado un punto de referencia para calcular las "emisiones evitadas", que cuantifica las reducciones de la huella de carbono resultantes de sus productos y soluciones de descarbonización y se ha propuesto el objetivo de ayudar a sus clientes a evitar 45 millones de toneladas de CO2 anuales.

Para ENGIE, además, el reto es mantener una combinación energética flexible al tiempo que se avanza en la descarbonización, lo que significa sustituir progresivamente el gas fósil por gases verdes, esencialmente biometano e hidrógeno.

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Los factores ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) están totalmente integrados en la hoja de ruta del Grupo. Como consecuencia, se contemplan en su estrategia de negocio criterios como la resiliencia al cambio climático, la biodiversidad, la economía circular y también otros que van más allá del cuidado del planeta y abarca aspectos como los derechos sociales de los trabajadores, la compra responsable, la ética o la transparencia.

La transición energética hacia una economía en la que las personas y el planeta puedan convivir en equilibrio tiene que ser también una transición justa, es decir, que integre dimensiones sociales y humanas. En este sentido, algunas de las claves para garantizar un proceso de transformación sostenible son el apoyo a los empleados; el apoyo a las comunidades locales; el esfuerzo en garantizar que la energía siga siendo asequible para sus clientes; y el apoyo a todos los proveedores, incluso a los más pequeños, en su propio proceso de transición.