PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS 2023

Meryl Streep: "No pretendo enseñar nada, en las películas solo quiero hacer algo verdadero y honesto"

La Premio 'Princesa de Asturias' de las Artes se sincera en La Vega ante más de 500 estudiantes de toda Asturias en diálogo cómplice con Sergio Sánchez, repasa las claves de su profesión y homenajea a los profesores: "¡Hacéis un trabajo de dioses!"

Meryl Streep enamora en tierras asturianas

Agencia ATLAS | Foto: EFE

Chus Neira

Meryl Streep tomó la palabra, como reza el programa que la Fundación Princesa desarrolla en centros educativos, y dejó trás de ella un rastro de luz y vitalidad en su encuentro del miércoles por la mañana en la fábrica de La Vega de Oviedo con más de 500 estudiantes de toda Asturias. Su diálogo con los alumnos de secundaria y bachillerato y con el cineasta asturiano Sergio Sánchez fue para algunos de estos estudiantes tan inspirador como para la protagonista de 'Memorias de África' debió de ser su madre, una mujer “muy fuerte y optimista” que le dijo: “Meryl, puedes hacer todo lo que te propongas”. Eran tiempos en los que “el mundo tenía otro tipo de expectativas para las mujeres”, confesó, y aunque a sus 74 años su carrera resulta asombrosa, en su charla con los escolares se sacudió la importancia de la profesión y apeló a la verdad y la vida: “No pretendo enseñar nada, en las películas solo quiero hacer algo verdadero y honesto”.

A Meryl Streep le preguntaron cuándo se había enamorado del cine, cómo elegía los papeles o si había una forma femenina de estar en escena, y ella regresó, divertida, jovial, a hablar de verdad y familia. Abrumada por estar en la nómina de unos Premios Princesa de Asturias que han reconocido la labor de ciéntificos y activistas que luchan contra el hambre en el mundo, admitió que ser actriz, al final, es estar detrás del trabajo de otros actores, de directores, de guionistas: “Les doy las gracias y hoy estoy aquí representándolos. Detrás de una película hay muchas personas, hasta 300 personas como mínimo involucradas, yo solo soy la proa del barco”.

Para llegar hasta ese lugar de mascarón de proa, explicó en contestación a una pregunta del IES García de la Concha de Villaviciosa, Meryl Streep no va “con ninguna agenda” cuando elige una película. Es el guión, y no necesariamente el climax de la historia, sino algo que sucede al principio, lo que le lleva a decidir interpretar un personaje. “Hay muchos guiones malos ahí fuera”, ironizó. “La gente escribe demasiado rápido y ahora con la inteligencia artificial, escriben guiones que no se relacionan con las vidas humanas. Pero cuando leo un guión sucede a veces que hay un momento en que mi corazón empieza a palpitar y me identifico con algo dentro de mí, algo verdadero, es como una campana que hace que mi corazón vaya más rápido”.

Esa pasión se limita al trabajo, porque Meryl Streep, confesó, tiene claro lo que es el plató y lo que es la vida. ¿Alguna vez un personaje le afectó personalmente? preguntó otro alumno. “Los personajes, especialmente los papeles que emocionalmente son más devastadores, hay que dejarlos en el plató. En todo caso, yo tengo cuatro hijos, y cuando llegaba a casa mi personaje desaparecía totalmente. Siempre estaba allí para atender a mis hijos, y las demandas de la vida doméstica no me permitían perderme en la ficción, porque en la vida real es donde está la vida y las razones para amar. Nunca perdí de vista quién era”.

Los alumnos de los centros asturianos hicieron preguntas y también plantearon finales alternativos para algunos de sus personajes, que ella celebró con jovialidad, esa misma que su abuela, con 83 años, tenía al verla hacer flexiones en el suelo de casa, con 16 años, y le decía: “Yo también puedo hacer eso, pero lo puedo hacer mentalmente, porque en mi cabeza todavía tengo 16”. En la recta final de la charla, muy bien encauzada por Sergio Sánchez, hubo un momento muy especial cuando se le pidió un mensaje para los docentes de todos esos institutos. “Mi héroe es mi hermano, es profesor en un colegio público de Nueva York”, empezó a decir, para pedirle después que se levantara y recibiera una ovación. “Es muy difícil, y ha inspirado a generaciones de estudiantes, estoy muy orgullosa de él. Yo tuve una profesora de música, que hacía las clases muy divertidas, uno estudia para estar vivo, para ser un ser humano, y gracias a ella me dije que podía dedicarme a las artes, le quiero dar las gracias desde aquí por hacer que los alumnos se enamoraran de las artes. Y a vosotros, profesores, ¡hacéis un trabajo de dioses, buena suerte!”.

Esa proclama y la ovación que siguió pusieron el punto final al primer encuentro de una ya inolvidable y premiada Meryl Streep en Oviedo