Vivienda

La falta de casas de alquiler en la España vaciada lastra la llegada de nuevos pobladores

"El número de casas en alquiler ha ido claramente en descenso y ese problema se acentúa en los pueblos", apunta José Antonio de la Mano, uno de los impulsores del banco de viviendas e inmueble

Una casa, con el cartel de se vende, en una imagen de archivo de un pueblo de la provincia.

Una casa, con el cartel de se vende, en una imagen de archivo de un pueblo de la provincia. / Jose Luis Fernández

Irene Gómez

"Se busca pueblo con casa". El lema del Congreso de Periodismo y Repoblación que se ha celebrado en Aragón constata las dificultades para encontrar residencia en el medio rural. Un desafío que ha sido también la piedra angular de la Revuelta de la España Vaciada. La falta de viviendas, especialmente de alquiler, es un muro para revertir la sangría demográfica; por eso no ha sido casual el lema con el que los colectivos del medio rural se han manifestado este año: "Quiero mi hogar en este lugar" como una llamada de atención al problema de la falta de vivienda en la España rural, caldo de cultivo para la despoblación acuciada por la escasez de servicios y falta de oportunidades laborales que aseguren el empleo a quienes quieren vivir en los pueblos.

Zamora no es ajena a la situación y así lo atestiguan los datos del banco de viviendas de Sayago, un proyecto pionero que desde hace un lustro recopila ofertas de los portales inmobiliarios y de particulares para favorecer las operaciones de compra o alquiler de casas, negocios o inmuebles a las personas interesadas.

Datos que, en el conjunto de Castilla y León, sitúan a Zamora a la cola de las casas en alquiler. Con 3 por cada 10.000 habitantes frente a las 7 de Soria y León o, en el otro extremo, las 24 que se ofrecen en Segovia o Salamanca. "El número de casas en alquiler ha ido claramente en descenso –actualmente y 6 en Sayago a un precio medio de 290 euros al mes– y ese problema se acentúa en los pueblos. A veces se prefiere ver la casa que se está cayendo a ponerla en alquiler y eso es un problema para nuevos pobladores o personas que quieren tener una residencia en el pueblo" apunta José Antonio de la Mano, uno de los impulsores del banco de viviendas e inmuebles.

"Hay mucha gente que está tratando de venir a los pueblos y no encuentran casa, porque las que están disponibles no presentan condiciones de habitabilidad"

"Estamos recibiendo peticiones de gente que quiere alquilar y ahora mismo es prácticamente imposible". Con el banco de viviendas contactan generalmente personas de fuera de la provincia, atraídas por este territorio transfronterizo, con proyectos de emprendimiento o llamados por ofertas de reapertura de bares o establecimientos comerciales. "Hay gente con ganas de venir pero es difícil para alguien que no conozca la comarca que de entrada quiera comprar una casa, lo normal es alquilar para tantear la situación, o como mucho un alquiler con opción a compra. Como no se dan las posibilidades, la gente se echa para atrás" explica José Antonio de la Mano.

El Ayuntamiento de Fermoselle constata casi a diario los problemas de vivienda en uno de los pueblos con más censos de casas vacías o en estado ruinoso. "Hay mucha gente que está tratando de venir a los pueblos y no encuentran casa, porque las que están disponibles no presentan condiciones de habitabilidad. Muchas de ellas están abandonadas, unas porque los dueños deciden no restaurarlas y otras porque ya se desconocen los propietarios. Han ido falleciendo los titulares, los descendientes se han desentendido, no tienen relación con el pueblo y ahí quedan las casas, hasta que se caen".

Esta situación ha llevado al alcalde de Fermoselle a plantear la creación de un parque público de viviendas que, bajo una fórmula legal que garantice la titularidad, permita a los Ayuntamientos hacer uso de casas desocupadas o abandonadas para ponerlas a disposición de posibles inquilinos. "Si tenemos recursos o trabajos para poder ofertar, pero no hay vivienda, vamos mal. La combinación de vivienda y medio par subsistir es fundamental".

Buscar casa: misión imposible

Pilo apela a la implicación de las administraciones mediante programas financiados que "faciliten la rehabilitación. Y si no lo hacen los propietarios que sean los propios Ayuntamientos con la condición de que puedan disponer de esas casas durante un periodo de tiempo".

De la Mano sugiere "planes de rehabilitación a través de una fórmula de colaboración público-privada, incluso mediante fondos europeos. Hay pueblos con cantidad de casas en ruina; si a los propietarios se les propone una ayuda para afrontar la rehabilitación y se abre la puerta a que esas casas se alquilen, las personas que quieran venir ya no se van a encontrar ese obstáculo".

El banco de viviendas verifica una evolución al alza de los precios, pasando de una media de 48.000 euros en enero de 2022 a 56.000 casi dos años más tarde.

Hay casos concretos constatadas por el banco de viviendas de personas con posibilidades de trabajo que se echan para atrás porque no encuentra casa. "Bermillo tiene servicios pero no tiene casas en alquiler" apunta José Antonio de la Mano. Y lo mismo ha ocurrido con ofertas de trabajo en negocios o emprendedores en Pereruela o Roelos, frustradas por falta de casas.

Desde el banco de viviendas, una iniciativa sin ánimo de lucro que se limita a publicitar en las redes sociales y facilitar contactos y ofertas, confirman el "parón" de las ventas en Sayago. "Las casas más baratas están prácticamente vendidas, los bancos han cerrado el crédito, las hipotecas están imposibles y con la subida de precios la gente no arriesga". Los datos a noviembre de 2023 registran 288 casas en venta, de las cuales apenas un centenar están en buen estado o excelente, es decir, listas para vivir. El resto, en ruina (43), requieren una reforma total (75), en construcción (14) y para reformar (39). El precio medio del conjunto de las casas que se ofertan en Sayago ronda los 56.000 euros, en un arco de 15.000 las que están en ruina y hasta 132.000 euros las casas en situación "excelente". El banco de viviendas, que promueve Juntos Por Sayago, verifica una evolución al alza de los precios, pasando de una media de 48.000 euros en enero de 2022 a 56.000 casi dos años más tarde.

Lo que no parece razonable es "dejar escapar iniciativas o propuestas de familias interesadas en asentarse en los pueblos porque no hay casas donde quedarse".