Juicio por asesinato

Los indicios que fracturan la coartada del presunto asesino de Janet Jumillas

Los Mossos cuentan con escuchas telefónicas, geolocalizaciones, rastros de sangre, huellas dactilares y una declaración inconsistente para convencer al jurado de que Aitor es la persona que mató a la vecina de 39 años y se deshizo de su cadáver

Los Mossos creen que Christian, que llegó a ser detenido, no participó del asesinato de Janet Jumillas.

Los Mossos creen que Christian, que llegó a ser detenido, no participó del asesinato de Janet Jumillas.

Guillem Sánchez

En la sesión de este martes los investigadores de los Mossos d’Esquadra han explicado al jurado de la Audiencia de Barcelona por qué creen que Aitor es la persona que asesinó a Janet Jumillas. Cuentan con evidencias biológicas –rastros de sangre de Janet y huellas dactilares de Aitor–, escuchas telefónicas y una declaración inconsistente del acusado que se contradice con la ubicación de su teléfono móvil el día de los hechos para convencer al jurado de que este hombre fue quien mató a la vecina de 39 años de Viladecans y se deshizo de su cadáver.

Tanto los Mossos como la fiscal sospechan que Aitor citó a Janet en su domicilio de Cornellà el 13 de marzo de 2019 por la mañana, la mató a puñaladas y después abandonó su cuerpo en un solar de El Prat de Llobregat. Creen que para sacar el cuerpo del domicilio montó una coartada enredando a su amigo Christian –que llegó a ser detenido y después descartado– y a su entonces novia, Eli

Según la tesis de los Mossos, Aitor citó a Christian en su domicilio horas después de matar a Janet y, aprovechando un momento en el que su amigo estaría entretenido, acercó su coche a la puerta de su casa, sacó el cadáver y lo introdujo en el maletero. Después, pidió a Christian que lo acompañara a buscar a su novia, que trabaja en El Prat. Los dos hombres montaron en el coche a los dos perros de Aitor y partieron a recoger a Eli. Con la mujer a bordo, Aitor condujo hasta un 'pipican' que se encuentra muy cerca del solar en el que fue hallado dos meses y medio más tarde el cuerpo de Janet. Los investigadores consideran que mientras Eli y Christian se quedaron con los perros, Aitor, que tenía ascendencia sobre ambos, se marchó un momento y abandonó el cuerpo de Janet –enrollado en plásticos, una cortina de baño y con las piernas atadas con un cable por los tobillos– en una hendidura del solar.

"Hazte el tonto"

En las intervenciones telefónicas, los Mossos captaron a Aitor dándole instrucciones a Christian acerca de qué debía contar a la policía sobre aquella tarde del 13 de marzo cuando ambos fueron citados a declarar. Debía "hacerse el tonto", subrayó Aitor, y explicar que ese día habían estado fumando marihuana en una asociación cannábica de L’ Hospitalet de Llobregat en la que también vieron el partido de Champions que esa noche disputaron el F.C.Barcelona y el Olympique de Lyon.

Los Mossos creen que Christian no se enteró de lo que sucedió ese día realmente y que, debido al consumo de marihuana, el amigo cree que esa tarde hicieron lo que Aitor dice que hicieron. Eli, que se negó a declarar, según los Mossos, tampoco sospechó que habría participado de la maniobra de Aitor para deshacerse del cuerpo de Janet. 

Dos meses y medio escondido

Aitor, como el lunes, se ha mantenido este martes inmóvil en el banquillo de acusados de la Audiencia de Barcelona con la vista fija en el suelo mientras han hablado los agentes de la Unitat Central de Persones Desaparegudes, los policías que se hacen cargo de casos como el de Janet: una desaparición de origen criminal. Aitor, por el contrario, sí ha levantado la mirada para en la pantalla de televisión que se ha montado en la sala las durísimas imágenes del cuerpo de Janet, en avanzado estado de descomposición, que el médico forense Ignasi Galtés ha proyectado para explicar la autopsia: la mujer presentaba tres puñaladas y un corte en el cuello, una herida defensiva en el torso de la mano y una sexta incisión ejecutada con un cuchillo de sierra distinto al que causó las otras cinco heridas. 

Del examen forense –que tuvo que sortear la dificultad de trabajar "con un cuerpo en mal estado"– no puede desprenderse si el asesino atacó a la víctima por la espalda ni tampoco si hubo un segundo homicida. La autopsia descubrió asimismo que Janet recibió un fuerte golpe con un objeto contundente que le rompió el pómulo y que pudo dejarla aturdida o inconsciente. Galtés ha señalado que Janet murió desangrada

Las huellas dactilares

Los Mossos hallaron restos de sangre de Janet en el domicilio de Aitor. También descubrieron en un contenedor los mochos con los que la había limpiado, que además tenían las huellas dactilares de Aitor. En esa basura los investigadores recuperaron una lente que había pertenecido a unas gafas que Janet había comprado en una óptica de un centro comercial cercano a Viladecans, donde residía, cuidando de su hermano, de su madre y, por encima de todo, criando a sus dos hijos de 8 años y 4 años. 

La geolocalizaciones de los teléfonos de Aitor muestran que ese día se desplazó a El Prat y no a la asociación cannábica de L'Hospitalet de Llobregat. Aitor fue el único de los interrogados del entorno de Janet que cayó en contradicciones. Además de afirmar que estaba en un lugar en el que no estaba, dijo que trabajaba en Amazon, cuando en realidad había perdido ese empleo meses antes por ausencias injustificadas. Aitor es de Mataró, se trasladó a vivir a El Prat –donde está el solar en el que abandonó presuntamente a Janet– y, finalmente, se instaló en Cornellà, en el domicilio en el que Janet fue acuchillada mortalmente.

Aitor, tras su arresto, tampoco reveló dónde se encontraba el cuerpo de Janet, algo que añadió dolor a la familia durante otras dos largas semanas, el tiempo que transcurrió desde su detención y hasta que fue hallado en el solar de El Prat casualmente por operarios. Lleva tres años y medio en prisión preventiva y afronta una condena de 19 años. Mantiene que es inocente.