Delito

Investigan por robo y omisión de socorro a las mujeres de un piso de citas de Gijón en el que murió un joven de 24 años

"Pido justicia para mi hijo; llegaré hasta donde haga falta", dice la madre del fallecido, que increpó a las dos implicadas a la puerta del Juzgado

María del Carmen I. R., ayer, a las puertas del Palacio de Justicia, mostrando la fotografía de su hijo fallecido a las dos investigadas.

María del Carmen I. R., ayer, a las puertas del Palacio de Justicia, mostrando la fotografía de su hijo fallecido a las dos investigadas. / LUISMA MURIAS

Gabriel Cuesta

Dos investigadas, secreto de sumario y suma cautela. Con estos ingredientes principales avanza la causa abierta en el Juzgado de Instrucción n.º 2 de Gijón por la muerte del joven de 24 años por una sobredosis que apareció semidesnudo en el descansillo de un edificio de la calle Avilés, junto a un piso de citas. Lo único claro, por el momento, es que las dos mujeres que se encontraban con él en el momento de su fallecimiento están siendo investigadas por un posible delito de omisión de socorro al huir después de dar aviso a los servicios de emergencia través de un móvil de un vecino. También por un presunto robo de 4.000 euros a través de transferencias bancarias desde el teléfono móvil del fallecido. Ayer testificaron ante la juez en el marco de la investigación, acompañados por sus respectivas abogadas, una particular y otra de oficio, en la sala ocho del Palacio de Justicia.

Las dos mujeres fueron citadas a primera hora. A las nueve, se vivieron momentos de tensión a las puertas de los juzgados. La madre del joven fallecido, María del Carmen I. R., acompañado por varios familiares y amigos del fallecido, mostró a las dos investigadas la foto de su hijo, mientras les afeaba su conducta durante los hechos. Tapando su rostro ante la presencia de los medios de comunicación, ambas finalmente optaron por entrar por la puerta del lateral, aquella destinada exclusivamente a los funcionarios, usada habitualmente cuando los trabajadores permanecen en el trabajo más allá del horario de apertura al público.

Ante la presencia de los familiares, las abogadas de las dos investigadas requirieron la presencia de la Policía Nacional para su salida del edificio. Lo abandonaron escoltadas por dos patrullas. "Mi hijo es el que ha muerto y son ellas las escoltadas. El trato ha dejado mucho que desear en los Juzgados. Solo pido justicia para mi hijo y llegaré hasta donde haga falta", advertía ayer. Según adelantó en su momento, pretende acudir como acusación particular para denunciar un delito omisión de socorro y el robo de 4.000 euros de su cuenta. "Aprovecharon que estaba inconsciente para acceder a su móvil mediante el detector facial y hacer varias transferencias bancarias", señala.

Se trata de la segunda vez que ambas mujeres prestan declaración para arrojar luz a cómo se concatenaron los hechos. Lo hicieron ya previamente ante la Policía Nacional, una vez fueron localizadas por la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev). Por el momento, los autos permanecen bajo secreto de sumario. De hecho, a petición de la jueza, la Policía Nacional investigó si se produjeron dichos movimientos de dinero en la franja horaria aproximada a la muerte del joven. Algo que ha sido corroborado. Sin embargo, advierten fuentes policiales, resulta imposible conocer exactamente en qué contexto se produjeron. Otras de las claves son las pruebas médicas. En un primer momento, el forense decretó muerte natural como consecuencia de una sobredosis y descartaba indicios de criminalidad.

Secreto de sumario

Ahora, a ese diagnóstico se le suma un detalle omitido importante en un primer momento: las marcas de arrastre y moratones que presentaba el cuerpo. Presuntamente, fruto del traslado del joven fuera del piso de citas una vez que empezó a convulsionar. En un primer momento, se puso encima de la mesa una posible exhumación del cadáver para una segunda autopsia. Una posibilidad que, por el momento, la familia prefiere permanecer aparcada salvo que resulte imprescindible. También, pendientes de los resultados, se tomó una muestra de la ropa que llevaba durante la noche de su fallecimiento.

Los hechos se produjeron el pasado 22 de octubre a la noche. El joven apareció sin vida en el descansillo de la quinta planta del número 23 de la calle Avilés, semidesnudo y con los pantalones bajados. Las dos mujeres, de origen latinoamericano, ahora investigadas, huyeron del lugar y avisaron a los servicios de emergencia desde un móvil ajeno que consiguieron en una lavandería de autoservicio, a escasos metros del edificio donde se encuentra el piso de citas. Cuando llegaron los sanitarios y la Policía hasta la vivienda, ya no había rastro de ellas. Las imágenes de una cámara de videovigilancia de un establecimiento fue clave para identificarlas y dar con ellas.