Tres años después, el piloto del avión que fue abandonada en el aeropuerto de Fuerteventura con 388 kilos de cocaína en su interior fue detenido por la Guardia Civil después de que fuera identificado en la Embajada de México de Madrid al detectarse que portaba documentación falsa. David Amar, junto a otros dos tripulantes de la aeronave, había conseguido huir en marzo de 2019 de la Isla antes de que los agentes registraran el aparato, que había aterrizado procedente de Brasil donde había cargado la mercancía. Otro de los integrantes de la tripulación fue arrestado aquellos días en Lanzarote, donde se habían refugiado en un primer momento, y aún se busca a una tercera persona.

El periódico El Mundo adelantó el pasado domingo en exclusiva el arresto de el Judío, apodo que Amar recibe por pasar largas temporadas en Israel. La huida se produjo el 26 de marzo de 2009 cuando el avión Pilatus PC-12/45, con matrícula EC-JXM, había aterrizado en la isla majorera para hacer una escala procedente de Guinea Conakry, cargar combustible, y continuar hasta el aeródromo de Casarrubios del Monte, en Toledo, donde la empresa Heliworld tenía un hangar. El trayecto de aquel aparato había sido mucho más largo. Como señala el rotativo madrileño, los tres tripulantes habían viajado a la selva brasileña para recoger la droga. El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (Edoa) de la Guardia Civil y el Grupo de Respuesta Especial para el Crimen Organizado (Greco) de la Policía Nacional ya habían fijado un control sobre esta persona ante las sospechas de que bajo la empresa de aerotaxi que ofertaba conexiones internacionales se encontraba un narcotraficante que movía grandes cantidad de estupefacientes.

El seguimiento se hizo. El 22 de marzo, los agentes comprobaron que el avión había emitido una señal cuando sobrevolaba Surinam, próximo al norte de Brasil, al activar el piloto el sistema de identificación. Aquello era el viaje de ida a recoger la cocaína. Luego llegó el de vuelta. De Fortaleza volaron a Cabo Verde y de ahí a Guinea Conakry. En Fuerteventura aterrizaron a las 21.17 horas del 26 de marzo de 2019. A pie de pista le esperaba la Guardia Civil, que estaba alertada, pero al no contar con la orden de un juez no se pudo registrar la aeronave. Los agentes les pidieron un número de teléfono para ponerse en contacto con los tres tripulantes y la dirección del hotel en el que se iban a hospedar en la Isla, situado en Caleta de Fuste.

Ahí se perdió la pista de David Amar, su copiloto Manuel López y su mecánico Pablo María Lana. Los tres huyeron en un ferry a Lanzarote, donde se cobijaron en un cobertizo de aperos, durmieron sobre colchonetas y comieron latas de conserva. Uno de ellos, el mecánico Pablo María Lana, fue sorprendido pocos días después, el 6 de abril, en Puerto del Carmen. La Guardia Civil, que durante la inspección de aquel chamizo encontró documentación falsa, cree que los otros dos consiguieron escapar hasta el continente africano para, después, desplazarse a Israel, según indica El Mundo. 

A lo largo de tres años no se tuvieron más noticias de ellos. Mientras tanto, la avioneta continúa aparcada en la plataforma del aeropuerto de Fuerteventura donde coge polvo como un objeto más de adorno de la instalación. Sin novedades hasta que el pasado 19 de febrero saltó la alerta. Un hombre se presentaba con documentación falsa ante la embajada de México en Madrid para hacer unas gestiones administrativas. Aquello encendió todas las alarmas. Al poco se confirmó su identidad: se trataba de David Amar, el hombre de 57 años, casado, con dos hijos y que residía en un chalet del barrio madrileño de Aravaca sobre que el caía una orden internacional de detención activada por un juzgado de Puerto del Rosario. Era el principal responsable de aquellos 388 kilos encontrados en el interior del Pilatus PC-12/45. A los tres días ingresó en prisión. Prisión en la que se encuentra el mecánico Pablo María Lana, que el año pasado fue condenado a nueve años de cárcel y al pago de 65 millones de euros de multa por el hallazgo de la droga.

Con el arresto de el Judío se cierra una de las incógnitas de este caso. Aún queda otra. La localización del copiloto Manuel López, que continúa desaparecido.