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Ainara, ejemplo de libro en Telde

La pequeña de la familia Gárate es uno de los niños que disfrutan de la feria que vuelve a la ciudad después de ocho años. Gran participación en talleres en la Biblioteca Saulo Torón

Ainara Gárate Henríquez tiene tres años y medio, unos padres que le han inculcado la literatura desde que cumplió uno, y una mochila rosa -casi más grande que ella- que ayer, durante la celebración de la Feria del Libro en Arnao, se cargó de obras rebosantes de aventuras maravillosas. Aún no sabe leer, "pero ella pasa las páginas, las observa según le contamos los cuentos y va conociendo algunas letras", asegura su padre Iñaki Gárate. Mientras la pequeña ojeaba los enormes dinosaurios que salían en relieve de uno de sus nuevos ejemplares, su madre, Alicia Henríquez, intentaba que todos entraran en el bolso. Siete prestados de la biblioteca y tres comprados que la niña abrazaba con esa ilusión habitual que se produce cuando te conviertes en parte de esas historias desconocidas.

Como era de esperar, el relato de Frozen la acompañó a lo largo de los diez puestos establecidos en Arnao, de los cuales sólo uno era de una librería de Telde. Asimismo, sus progenitores también vieron como buena opción la adquisición de un repertorio de cuentos canarios y otro con ilustraciones "para que enfrente sus miedos", señala Henríquez a la vez que fija que "desde muy pequeña la llevamos a los talleres de cuentacuentos en San Juan y cada 15 días sacamos diez obras de la biblioteca, porque le encanta".

A pesar de que la familia teldense se mostró más que encantada con el regreso de la feria después de ocho años sin celebrarse en el municipio, puntualiza que "echamos de menos toda una rambla llena de puestos y más publicidad en los colegios". Aún así, agradecieron que se haya impulsado la iniciativa de nuevo y no les hizo falta mucho empuje para disfrutar de una jornada de sol, libros por todos lados, bancos ocupados por lectores empedernidos en los alrededores y multitud de actividades todo el día.

Como ellos, cientos de vecinos de todas las edades acudieron para gozar de un acontecimiento creado con el alma y esperado con el corazón. Una paz inmensa se respiraba en cada rincón y las ventas de cuentos infantiles fueron protagonistas, aunque los ejemplares para adultos no se quedaron atrás.

Dentro del maravilloso hogar de los libros en Arnao, -llamado Saulo Torón-, los pequeños se divertían recortando cartulinas fosforescentes en forma de golondrinas. Una vez terminadas sus obras, ayudados por sus papás y las monitoras del taller, las luces de la sala se apagaron para dar comienzo a un teatro negro que no dejó indiferentes. Con el sonido del canto de los pájaros, una canción aprendida minutos antes y la inocencia haciendo volar las aves de papel, los niños se convirtieron en los protagonistas de su propio cuento en directo, sorprendidos al final por un techo mágico lleno de estrellas.

Además de este espacio infantil -al que se sumaron otros por la tarde-, los adultos gozaron de mesas redondas con escritores, narraciones orales o la opción de llevarse obras firmadas de los 30 autores asistentes el fin de semana. La coordinadora del jolgorio, Caty Fleitas, se mostró feliz y aseguró muchas más sorpresas para hoy -de 10.00 a 14.00 horas-, como un pasacalles, marionetas o cuentos para bebés. Tan sublime como hasta ahora.

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