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Barranco Seco echa el cierre con cuatro jugadores en observación

Fabio y Cedrés, que estará listo en agosto, se tratarán con el fisio de la UD | Valles y Loiodice, con un plan rehabilitación a seguir desde casa

Fabio González

Barranco Seco cierra las puertas. El próximo 5 de julio las abrirá nuevamente para recibir al cuerpo técnico y a los jugadores de la UD Las Palmas que conformarán el proyecto 2020-21, pero de momento las instalaciones se toman un respiro. Pera hay futbolistas lesionados o en proceso de recuperación que aún deben trabajar para volver a estar restablecidos lo antes posible, a pesar de que todos ya están oficialmente de vacaciones.

Se trata de Enzo Loiodice, Álvaro Valles, Fabio González y Cristian Cedrés. Los dos últimos, residentes en Gran Canaria, tienen un plan específico de trabajo con el jefe de los fisioterapeutas de la UD, Juan Naranjo, quien los acoge periódicamente en un centro privado que regenta.

El mediocentro está casi a punto después de haber sufrido un esguince de tobillo en la antepenúltima jornada en El Molinón, donde sumaba su cuarto partido consecutivo como titular, mientras que el extremo, operado de una rotura completa del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, y de otra menos grave en el menisco, prevé estar listo para competir a finales de agosto, aunque no comenzará la pretemporada junto al resto.

Loiodice y Valles, por su parte, se tratarán fuera. Ambos tienen un plan de rehabilitación específico que deberán ejecutar desde el lugar en donde estén. El sevillano, que se encuentra en Sevilla, se recupera de una rotura de fibras en el isquiotibial izquierdo, mientras que el francés, operado de un pubalgia a principios de abril, se pondrá en manos de un fisio particular en su país. Uno y otro estarán en continuo contacto con Naranjo para evaluar su evolución.

Pejiño y Rober

Por otro lados, cabe destacar que Pejiño ya está recuperado por completo del esguince de tobillo que se produjo en la cita ante la Ponferradina, y que Rober González también está listo –sufrió una rotura en el isquio en Alcorcón–, aunque en su caso ya está bajo la supervisión de los fisios del Real Betis, club al que regresa tras terminar su cesión en la UD.

Pero quedan cuatro por recuperarse. Es el trabajo que queda en plenas vacaciones.

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