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UD Las Palmas

Manual de supervivencia

La UD aguanta la plaga de lesiones, agudizada con la baja de Mfulu, en el partido 400 de Pepe Mel en Segunda | Los meritorios asoman la cabeza | Pleno de puntos sin Viera

Benito Ramírez, extremo de la UD Las Palmas, titular ayer en el Reale Arena, encara a Cristo Romero, lateral de la Real Sociedad B. | | JAVI COLMENERO/LOF

En 1986, John Lofty Wiseman decidió dejar por escrito todo lo que había aprendido tras 26 años de servicio en el SAS, siglas del Servicio Aéreo Especial del Ejército Británico. Bajo el título Manual de supervivencia, la obra era una recopilación de prácticas para adecuarse al medio y salvar el cuello en cualquier lugar del mundo, bajo cualquier tipo de circunstancias, por drásticas que fueran, por perverso que se pusiera el guión. Wiseman triunfó con aquello y su obra se convirtió en un referente entre campistas, aventureros y deportistas extremos. Su valor sigue vigente casi cuatro décadas después.

Pepe Mel no lleva 26 años en los tanto en los banquillos, pero casi: ayer cumplió 400 partidos dirigidos en Segunda División. Si en sus planes como escritor pasa hacer algo con el fútbol, si quiere dejar el testimonio de cómo plantea las cosas, al menos un capítulo puede hacerlo con el manual de supervivencia que está escribiendo con la UD Las Palmas en estas últimas jornadas. Porque a su equipo no le faltaban más cosas para volverse de San Sebastián con un golpe en el hocico. La lista de bajas, que ya era enorme antes de empezar el partido, con Jonathan Viera, Peñaranda, Moleiro, Sergio Ruiz y Ale García. Además, reservó a Pejiño, como el que guarda el último uso de la piedra de un mechero para encenderse un fuego cuando haga más frío. Probablemente, todos sus jugadores más trascendentes de la temporada estaban fuera (11 goles entre ellos).

Manual de supervivencia | J. COLMENERO/LOF Edu López

Ese panorama empeoró antes de que pasaran los primeros 15 minutos de partido: Nuke Mfulu al suelo. Otro problema más. Que no eran pocos: la ristra de lesiones, el mal en casa y hasta la lluvia. Porque es ver el agua en el norte y a la UD le entra el pánico. Todo sin haber ganado un partido fuera.

Para ir contra todo eso, Mel sustentó su idea de partido en mantener el vigor detrás, con Curbelo y Raúl Navas asentados en el eje. Premió el mérito con Kirian y Benito en el once, dos de los rostros que aprovecharon sus minutos en el último partido. Aprovechó la bisoñez de un filial que dejó jugar a Loiodice, cómodo y mandón en la medular, siempre bien sustentado en el centrocampista tinerfeño. Todo fluyó bajo ese son, al menos en la primera mitad, más todavía con el gol de Jesé.

Manual de supervivencia Edu López

Y de ahí pasó al sufrimiento, al agotamiento total para agarrarse a los elementos que tenía y aprovechar el medio. Guardó a Jesé y con Clau ganó velocidad y una distracción constante en la defensa donostiarra, con huecos enormes entre líneas. Pero las fuerzas se agotaban: Loiodice y Benito no podían más, estaban al límite. Se contentó con esperar y aguantar el chaparrón. Le costó, casi cae en el camino, pero es que para sobrevivir a veces también es necesaria la suerte –ese balón al poste hubiera cambiado el día–. Ganó la UD, ganó contra todo y sumó un pleno de seis puntos en los dos últimos partidos. Justo los que lleva sin Viera. Supervivencia.

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