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Los secretos del método Zubieta

La Real Sociedad, líder de Primera y el único con un filial en Segunda, invierte seis millones al año a su vivero | Con ocho campos, la factoría genera estrellas del balón y universitarios

Luki Iriarte -d-, director de fútbol base de la Real Sociedad, junto a Mikel Oyarzabal, capitán del conjunto líder de Primera y estandarte de la factoría txuri-urdin. | | P. C.

Los pasillos del método Zubieta. En el corazón de la cantera más productiva del país. La Real Sociedad, con Mikel Oyarzabal de emblema, gobierna LaLiga en el año I después de Messi. Los diez mandamientos de la ciudad deportiva de Zubieta se han convertido en un dogma de fe. Generar talentos y universitarios. 70.000 metros cuadrados, ocho campos, un control exhaustivo de la provincia de Guipuzkoa -su radio de acción- y 250 futbolista alineados bajo una frase. «La actitud y este escudo son innegociables; brindamos todas las herramientas desde una formación integral», describe Luki Iriarte, director de fútbol del escudo de moda -el Regional C compite en la Segunda RFEF-.

La UD se midió ayer al ‘Sanse’, el único filial en Segunda. Las cifras son demoledoras: 20 de los 27 jugadores que ha utilizado Imanol Alguacil proceden del B y 17 han pasado por Zubieta.

Un edificio de tres plantas ejerce de cuartel general. El centro de operaciones para 221 trabajadores: de médicos a analistas. La instalación es propia de la Real, que destina seis millones al año de su presupuesto a la arista formativa. Los terrenos se adquirieron en 1982, cuando San Sebastián opositaba a ser sede del Mundial de España. El campo José Luis Orbegozo es el principal: Z-1. Los jugadores comienzan su travesía en Zubieta desde los trece años (U-13). «Nos fortalecemos con la labor de los clubes convenidos. La misión es controlar la provincia de Guipúzcoa. El edificio principal tiene más de 20 años, nuestra labor es del U-13 para arriba». Comienza el tour. Iriarte levita por los pasillos. Gimnasios, salas de masajes y tratamiento, entra Oyarzabal -en las manso de los fisios ya que es duda para el derbi vasco de mañana-...Ordenadores,mancuertas y un ida y vuelta de ejecutivos. Todos con el escudo de la Real en el pecho. Parece un ministerio.

Mirada educativa

¿Por qué no tienen escuelas o equipos benjamines? «La Real tiene una mirada educativa. La Ley Vasca del Deporte dictamina que las diputaciones dirigen la formación deportiva en los tramos más precoces. Luego nos toca a nosotros». No hay muebles de Ikea ni sofás de última generación. «El enfoque es que sea utilitario. Deben aprovechar el tiempo al máximo», realza Iriarte, que ejerce de guardián. La planta baja del edificio cuentan con un gimnasio y cuatro salas para los médicos y fisios. En el piso la intermedio: vestuarios y espacios para reuniones. Los despachos, en la última planta, para divisar los rectángulos -solo dos son artificiales-.

En el salón principal se desarrollan las charlas a los padres. La pandemia frenó la ampliación del edificio principal -serán 500 metros cuadrados más de extensión-. La Real forma con un Grado Medio y Superior de técnico de fútbol. No hay un marcaje a los padres fanáticos. «Los hijos y las hijas son de sus padres. No somos nadie para prohibir. Lo importante es la evolución del deportista. Tenemos que trabajar de la mano con los colegios. Ir de la mano, liderar esa evolución».

Jugar con suspensos

Iriarte no ve productivo dejar sin jugar a los jóvenes con malas notas. «No somos partidarios; hay niños con capacidades para las clases y otros para el movimiento. Tenemos que ayudar para que evolucionen a nivel formativo e intelectual. Cuando das lo máximo, has cumplido. Le ayudamos a que supere sus límites; que evolucionen futbolísticamente y a nivel formativo. Tras la Secundaria obligatoria, hay diferentes caminos... Cada niño es un proyecto, tenemos la capacidad de formarlos adecuadamente. La actitud es innegociable: portamos este escudo y somos imagen de la Real, allá por dónde vamos (...) No es si suspendes, es si apruebas y no tienes actitud [cuando se les castiga]».

Visión aérea de los campos de Zubieta, en una imagen del pasado verano, tras la vuelta a los entrenamientos de la Real. | | LP/DLP

Como las gasolineras, en Zubieta no se duerme. «Hay un médico 24 horas y dos médicos para toda la cadena en las horas de mayor actividad». Ocho vestuarios y uno para los árbitros. Los vestuarios son pequeños: «La consigna es cambiarte y salir rápido (...) Zapatillas, botas....A jugar». Cada campo lleva la ‘Z’. El «Z-4 es el de uso más regular desde el plano formativo y la superficie es artificial. El Z-5 también es artificial y solo de entrenamiento. El Z-6, hierba natural para el filial. Y el Z-7, es un campo de competición para el primer Femenino o para el Juvenil».

El Covid ha provocado la diversificación en grupos para el trabajo en el gimnasio. Se creó un segundo con una lona blanca, el otro queda para los lesionados. Impera el trabajo funcional, manda el escudo sin personalismos. El primer equipo de Imanol entrena a unos metros del Sanse de Xabi Alonso. Junto a la luz de Oyarzabal, el genio David Silva. El segundo comandante general de Zubieta.

El director de fútbol argumenta que no ve útil copiar el método Zubieta. Cada región debe clonar el suyo. «Es un proceder en Guipúzcoa​y para la realidad de Guipúzcoa; así como la realidad de la Real. En otro lugar, pueden pensar que no es de ellos. Estoy satisfecho del trabajo, de los clubes convenidos, de los técnicos, del respaldo de la sociedad, de las familias...Es nuestro modelo no es un secreto. Es un modelo para esta Real». Sobre la edad de oro del club donostiarra, campeón de la Copa del Rey de la pandemia, reclama ser perfeccionistas.

«Hemos pensado cómo podemos mejorarlo y adecuarlo a la realidad. La Real ganó dos Ligas en los ochenta, el equipo actual no ha ganado dos ligas. Hay que tener en cuenta la realidad social, laboral, legislativa...La realidad del pensamiento es diferente. Queremos un modelo de formación integral con la realidad actual».

Los cinco pilares

El trabajo de la ejecutivos de la base de la Real se centra en la «cinco pilares: selección-tecnificación, la competición, la evaluación, el desarrollo y la educación». Considera crucial la «colaboración con los centros educativos y las escuelas [antes de contar con trece años para luego ingresar en la academia]. Debemos ayudar y apoyar a todos los clubes de la provincia para que estén con ellos hasta los trece años, que se diviertan y aprendan. Cuando estén listos, vendrán a Zubieta». Elogia el modelo de entrenamientos. «Es formativo, nos dotamos de diez años y bajo la visión de los especialistas». Recomienda la competición adaptada -medirte a jugadores mayores para desarrollar las habilidades en el verde-.«La generación de 2002 ya jugaban siendo infantiles de primera contra los de segundo».

Convencer a los padres

Se detienen en el pilar de la educación. Su plato favorito. «Debes convencer a las familias. Es la única manera, convenciendo a la sociedad que es un centro de formación integral». Como punto débil, la cruda competencia en el terreno del País Vasco con el Athletic.

«Siempre hay aspectos a mejorar, el reto es que la provincia de Guizpúzcoa esté unida con la Real. Pero aparecen nuevas realidades como el Eibar. Cuenta con un acuerdo con el Athletic (...) Pero debemos ser fieles a nuestra realidad. ¿El reto? Tener a los mejores de lo nuestro y lo que venga, lo que necesitemos». Como Silva.

Idea táctica y fuga de talentos

¿Debe jugar igual el primer equipo que el filial? «La evolución del modelo y la estabilidad del primer equipo son prioritarios. Los equipos deben lucir un esquema parecido: lucir una visión conjunta».

En el caso de que venga un City o en un Chelsea, ¿qué dice el manual de emergencia de Zubieta? «El objetivo es que el talento se quede. Después, ya veremos, la élite es otra historia. No esperar que vengan a llamar a tu puerta».

Lamenta la salida «temprana» de las joyas». Tilda de capital un trabajo «engranado». «Demando una visión global, que no es mi jugador, es del club». Bendice a Silva: «La Real le puede aportar y él puede aportar. Oyarzabal es un ejemplo, su educación [acabó Empresariales],sacrificio, lucha y como afronta cada realidad».

Sigue de cerca a la UD. «Nos toca estar atentos a todas las realidades. En las Islas hay bueno jugadores, saltan con cierta rapidez (...) Cada joven es un caso diferente, Pedri enamoró a todo el mundo. Mel apostó por él y el tiempo le dio la razón. Pero a a edades muy tempranas, otros precisan de más tiempo». Sobre el prototipo ‘jugador de barrio’, en peligro de extinción, recomienda «no ser tan directores y que puedan lucir su fantasía». Palabra de Zubieta. Fabricar genios y licenciados universitarios bajo el manto del balón.

Ocho campos y 221 trabajadores

Inversión 

Seis millones al año 

  • La Real Sociedad destina cada temporada una partida de seis millones para el trabajo de su vivero. Cuentan con 250 jugadores  y son el único equipo profesional con un filial en Segunda. El C también se encuentra bien ubicado: late en la Segunda RFEF.

Licenciados 

Capitán y empresario

  • Oyarzabal es el emblema de la Real y terminó los estudios universitarios en Deusto. Otros cinco jugadores del primer equipo y seis del filial también se forman en una universidad. 

Médicos y fisios 

24 horas 

  • El edificio principal cuenta con tres plantas y en la primera figura el gimnasio y la sala de tratamiento de lesiones. Los jugadores del primer equipo se mezclan con oficinistas, analistas y nutricionistas. «Somos una familia, todos latimos bajo el mismo escudo», determinan.

Trabajar engranados

Una filosofía 

  • El primer equipo y el filial de la Real comparten las principales líneas maestras de trabajo. Entrenan a la misma hora y juegan en el Reale Arena. 


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