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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Copa África de Naciones 2022

Saúl Coco,el káiser ‘Nzalang’

Juvenal Edjogo-Owono, excoordinador general de la selección de Guinea Ecuatorial, reclutó al central en 2018 para la causa | «Si le dejan jugar explotará el potencial que tiene», dice

Saúl Basilio Coco Bassey Oubiña, central de la UD, celebra el pase a los cuartos de final tras batir con Guinea Ecuatorial a Mali en la tanda de penaltis, el miércoles. | | INSTAGRAM

Saúl Basilio Coco, central de la disciplina de la UD, y uno de los baluartes en la línea defensiva de la selección de Guinea Ecuatorial, pasa por su mejor momento profesional. El domingo juega los cuartos de final de la Copa África frente a Senegal (19.00 horas). Un camino que comenzó a recorrer cuando Juvenal Edjogo-Owono le captó para la selección cuando el lanzaroteño jugaba en el filial del Espanyol en 2018.

«Manejaba una cartera de jugadores que tenían una edad entre los 14, 15 y 16 años de la zona de Barcelona, que es donde yo vivo, y me fijé en Saúl que estaba en el filial del Espanyol. Le vi en directo, que por entonces jugaba como medio centro defensivo y lo que más me asombró de él es que entendía muy bien el juego, los espacios, dónde colocarse, eso se tiene o no se tiene. Entonces me reuní con él, le pregunté que si quería jugar con nosotros, traje al vicepresidente de la Federación de Guinea Ecuatorial... y hasta hoy que va a jugar los cuartos de final de la Copa África».

Al otro lado del teléfono se encuentra Juvenal Edjogo-Owono, el «hermano bueno» como le define el mediático Alberto, y que ocupó el cargo de coordinador general de la Federación de Guinea Ecuatorial desde que se retiró como futbolista de la selección en 2015, hasta julio de 2018, cuando comenzó su andadura en los banquillos hasta que el pasado noviembre dejó el cargo de segundo entrenador junto a Antonio Hidalgo en el CE Sabadell.

«Le costó coger el ritmo en el Espanyol, pero ha evolucionado en sus condiciones físicas, ahora es un portento»

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El ojo clínico de Juvenal ha ayudado al combinado Nzalang –como se le conoce el equipo ecuatoguineano– a formar una selección «que tiene bastante claro sus conceptos y que sabe a lo que tiene que jugar, replegados atrás y aprovechar el desorden táctico que suelen generar los equipos africanos, que se tiran con todo al ataque y no resguardan la zona de atrás», resalta el que fuera ex jugador del Alavés, Recreativo de Huelva o Tenerife, entre otros.

Ahí, en esa línea defensiva que ha plantado el seleccionador Juan Micha como el baluarte en el que sustentar su modo de competir, hay cuatro nombres fijos: Basilio Ndong (IK Start de segunda noruega) y Carlos Akapo (Cádiz CF) por los costados; además de Esteban Orozco (Antequera CF) y el central de Las Palmas –con ficha en el filial–, Saúl Coco, como los jefes de la zaga de La Roja. Con estos cuatro guerreros, «solo un gol en contra en el partido inicial y en el minuto 4» ante Costa de Marfil.

El muro de que ha levantado Jesús Owono, el héroe de la tanda de penaltis ante Mali que llevó a Guinea Ecuatorial a los cuartos de final frente a Senegal el domingo (19.00 horas) acumula 355 minutos sin ser derribado. «Han conseguido esta compenetración porque llevan bastante tiempo jugando juntos y se conocen bien», incide Juvenal, que a su vez desvela que le preguntaban si hacía falta contratar a otro seleccionador y él aconsejaba: «Si funcionan bien las cosas, ¿por qué cambiar?».

La línea defensiva de Guinea Ecuatorial solo ha encajado un tanto en el torneo; suma 355 minutos imbatida

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Desde esa muralla, Coco está brillando con luz propia. El nuevo entrenador amarillo, Xavi García Pimienta va a tener ante sí la duda sobre qué hacer con un jugador que va a más. «Si le dejan jugar explotará el potencial que tiene», subraya Juvenal al respecto, que asimismo pone de relieve las virtudes del lanzaroteño: «Es verdad que cuando yo le conocí le costó adaptarse al ritmo del filial del Espanyol y sobre todo porque sin estar con su familia y pasar una lesión fue algo que le pudo, pero ahora ha evolucionado muchísimo en sus condiciones físicas y se ve que es un portento».

En esa misma línea analítica, y con el reto por delante de intentar frenar a los Keita Baldé, Boulaye Dia o sobre todo al puñal del Liverpool Sadio Mané, el próximo domingo, Juvenal reflexiona: «En dos partidos no han conseguido marcar (Guinea y Malaui, en la fase de grupos) y a nosotros no nos meten, pero hay que hacer un partido largo», y además, poniendo el foco en Coco, «él ya está asentado como central gracias al trabajo que ha hecho en el filial de Las Palmas y por el hecho de haber jugado en posiciones más adelantadas comprende mejor ciertas situaciones», sentencia.

«Este equipo es diferente al de 2015»

Guinea Ecuatorial solo ha participado en tres ediciones de la Copa de África, y por lo pronto es sinónimo de éxito. Si las dos primeras, en 2012 y 2015, la disputaron por ser el organizador, en esta de Camerún ya fue por derecho propio. Hace diez años llegaron al mismo cruce en el que se encuentran ahora, cuartos de final. Costa de Marfil fue su verdugo. Pero tres años después, la Nzalang alcanzó un cuarto puesto al caer en penaltis frente a la República Democrática del Congo. Allí dio su último servicio a la selección Juvenal, junto a un ex de la UD como Ibán Randy. «Siempre ha existido una conexión entre Canarias y Guinea Ecuatorial, con jugadores de las Islas que han pasado por la selección», rememora el que por entonces portaba el brazalete de capitán. Cuestionado sobre si existen ciertos paralelismos con el logro de 2015, y dado que esta edición se juega en Camerún con la cercanía que supone del país ecuatoguineano -entre Malabo y Yaundé hay 300 kilómetros-, Juvenal reflexiona: «La afición es un punto a favor, como nos pasó a nosotros en 2015, pero el equipo es diferente, nosotros nos podíamos asentar en jugadores más contrastados como Javier Balboa o la versión de Emilio Nsué de esa época -sigue como delantero en la actual-. Esta saca su fuerza en que han entendido cómo ser un equipo», explica Edjogo-Owono. | D. R.

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