El ‘21’ es de Pimienta

La UD alcanza la mitad de puntos para certificar la permanencia bajo el liderazgo del técnico, aclamado por la grada y avalado por sus decisiones con Sandro, Araujo y Herrera

El ‘21’ es de Pimienta

El ‘21’ es de Pimienta / José Carlos Guerra

David Rodríguez

David Rodríguez

El pueblo ha hablado. Anoche, cuando el éxtasis se había instaurado en la grada acompañado por el indulto a Cristian Herrera diez años después, la ovación tuvo nombre y apellido. Perdón, dos apellidos. García Pimienta. Al unísono, el secto de animación liderado por Ultra Naciente despidió a su entrenador, exultante mientras bajaba el túnel a vestuario con el puño en alto.

Con el triunfo de ayer ante el Getafe, el 21 es de Pimienta. La magia reside en su bola de cristal. Las predicciones del entrenador amarillo se cotizan al alza. Él, que transmite en rueda de prensa que las decisiones que toma con los jugadores que opta por alinear son bajo una lectura previa del partido que se imagina, es el que tiene la varita en su mano.

No hay discusiones. En el partido 80 que dirige el catalán al club insular, los puntos son su sinónimo. La media en su periplo: 1,67. 21 tras quince jornadas en Primera, la mitad del objetivo para alcanzar la permanencia ya está logrado con más de mitad de campeonato por resolverse.

Esta es la UD Pimienta. Vencedor de los terremotos internos en el vestuario, los resultados deportivos le avalan. Desde el 2 de octubre, cuando la escala Richter empezó a sentir los primeros tambaleos sobre la jefatura de la caseta, el ábaco de Las Palmas contabiliza 13 puntos más.

En este camino de siete jornadas, la arbitrariedad del técnico catalán apenas ha sufrido grietas. Las únicas manchas en el currículum son propicias de un penalti tonto de Álex Suárez ante el Rayo en el último minuto y la falta de fortuna ante el Betis la pasada jornada en el Villamarín.

Brinda oportunidades y salvo su obcecación con Munir, premia a los que rinden y castiga a los desafortunados. Ayer, frente al Getafe, apostó por Loiodice, Sandro, Araujo y hasta con Cristian Herrera y dio el golpe a la banca.

La primera parte fue del francés; Ramírez va armándose de confianza con cuatro remates y continuos desmarques para ser la referencia en ataque; devuelve la titularidad al mexicano y anota el primer gol; y saca del fondo del armario Cristian para que se gane el perdón de una afición que le debía el gol más emotivo del curso.

«Si hay alguien que entrena al cien por cien en un grupo magnífico es Cristian, que está esperando su oportunidad. No está jugando más porque tengo que elegir y siempre pienso en lo mejor para el equipo», trasladó Pimienta en la previa del partido de ayer.

Pues la respuesta se la dio él mismo. Pensó en lo mejor para el equipo. Munir sigue sin ver portería, gafado hasta cuando está en fuera de juego, y Sory Kaba suma su segundo partido sin ni tan siquiera calentar.