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Salud mental

Ansiedad, la otra gran pandemia disparada por el coronavirus

La incidencia de los trastornos emocionales se ha disparado a raíz de la crisis de la Covid | La incertidumbre sobre el futuro, la precariedad económica, las rupturas afectivas, la soledad, la competitividad y el perfeccionismo, entre las causas de esta eclosión

Los efectos de la ansiedad sobre las vidas de las personas son cada día más notorios. Shutterstock

Si una pandemia se midiera únicamente por el número de afectados, casi ninguna alcanzaría el impacto social de la ansiedad. En forma de crisis, de episodios frecuentes o de cuadros aislados, la incidencia de este tipo de alteraciones psicológicas está alcanzando una prevalencia desmesurada. Suelen generar temor, inquietud, angustia... Los expertos hacen hincapié en que la ansiedad es “una emoción normal que se experimenta en situaciones en las que el sujeto se siente amenazado por un peligro externo o interno”. Y se convierte en un fenómeno anómalo “cuando es desproporcionada y demasiado prolongada para el estímulo desencadenante”.

Los efectos de la ansiedad sobre las vidas de las personas, las familias o los ambientes laborales son cada día más notorios. Hay quienes asocian esta eclosión a los largos y duros meses de crisis sanitaria originada por la Covid. Otros la vinculan a la incertidumbre sobre el futuro, a la precariedad económica y laboral, a las rupturas afectivas, a una competitividad extrema, a un afán de perfeccionismo desaforado... El catálogo crece y, en paralelo, el consumo de fármacos ansiolíticos se dispara.

La Nueva España, diario del mismo grupo que este periódico, Prensa Ibérica, ha solicitado a cinco psicólogos asturianos (cuatro mujeres y un hombre) una valoración del paisaje emocional, un elenco de las principales fuentes de ansiedad y algunas maneras prácticas de atajar este tipo de trastornos. Aquí exponemos una síntesis de sus valoraciones y recomendaciones.

Marisol Delgado Artime: “Lo primero a tener en cuenta es que la ansiedad en sí misma no es un problema. Todas las personas podemos tener ansiedad en algunos momentos. Es una emoción y, por lo tanto, como el resto de las emociones, tiene una función adaptativa, la de avisarnos de algo que nos puede suponer una amenaza. El problema surge cuando esa ansiedad, por frecuencia o por intensidad, se dispara, se vuelve incontrolable, limitando nuestra vida, perjudicando nuestra salud mental. Ahí estaríamos hablando de cuadros de ansiedad, como pueden ser los ataques de pánico, las fobias, las obsesiones y compulsiones, el estrés postraumático o la ansiedad generalizada. La pandemia de coronavirus ha agudizado este tipo de problemas, desde luego, pero no podemos obviar que este incremento se viene ya detectando desde hace unas décadas, con mayor prevalencia en las mujeres y en la población más joven”.

Muchas personas han tomado conciencia de su vulnerabilidad

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Olaya Begara Iglesias: “El motivo más obvio es la pandemia, y todo lo que eso ha generado, se haya o no pasado la enfermedad: incertidumbre, miedo, preocupación, pérdida de calidad de vida (con pérdida de empleo, merma en las relaciones sociales...), sensación de no poder controlar la situación... Todo esto no podría generar otra cosa que no fuera malestar (llámese ansiedad, llámese depresión...). En general, nos gusta muy poco el malestar y huimos de él, pero a la vez resulta inevitable que lo sintamos porque lo que estamos viviendo es muy angustioso, con lo que acabamos en un bucle de no querer sentir nada ‘malo’ cuando a lo mejor lo que deberíamos intentar es aceptar que estamos mal, y permitirnos estar mal para poder seguir avanzando hacia lo que sea importante en nuestra vida (con ayuda profesional, si fuese necesario)”.

Pedro Vega Vega: “La activación fisiológica ansiosa es uno de nuestros mejores mecanismos de supervivencia y de desarrollo de nuestra capacidad de pensamiento anticipatorio, asociado a las sensaciones de temor, miedo y estado de alerta. Nuestras necesidades han cambiado y se han complejizado a una gran velocidad a medida que hemos ejercido un mayor control sobre el medio como especie; pero también eso nos pone más a merced de unos elementos más externos y complejos, para los que nuestros mecanismos básicos de supervivencia como individuos no han tenido margen de evolución genética y corporal”.

España lidera el consumo de fármacos indicados para cuadros leves

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Matilde Bousoño Serrano: “En el contexto actual, muchas personas han tomado conciencia de la vulnerabilidad del ser humano debido al covid-19. Habíamos dado por sentadas como seguras y controlables circunstancias que se han convertido en inestables e incontrolables, lo que aumenta la percepción de incertidumbre respecto al futuro, la preocupación y la respuesta de tensión muscular, vigilancia a peligros futuros y comportamientos cautelosos o evitativos característicos de la ansiedad. Datos recientemente publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) –del Ministerio de Sanidad– registran un aumento progresivo del consumo de benzodiacepinas, sedantes e hipnóticos por parte de la población española a lo largo del último año (con 91 dosis diarias por cada 1.000 habitantes). El último informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) ha constatado que España es el primer país del mundo en el índice de consumo por cada 1.000 habitantes de benzodiacepinas, medicamentos psicotrópicos utilizados fundamentalmente para tratamientos de casos leves de ansiedad, insomnio o trastornos emocionales”.

Tamara Fernández García: “Vivimos en una sociedad cada vez más globalizada y vertiginosa, con una cultura del hacer y del tener que nos dirige si no ponemos consciencia y propósito. Hacer para tener, tener para hacer, un círculo vicioso que puede llevar a enfermar si no atendemos nuestra salud integral. Dedicarnos a cuidarnos y cultivarnos mental y físicamente aportará calma, serenidad, autoestima y competencias sociales, factores protectores para la ansiedad y el estrés, con la finalidad de vivir una vida más plena”.

Diagnósticos y recomendaciones de los psicólogos

Marisol Delgado

Principales factores de ansiedad

  • Dificultades sociales y económicas.
  • Falta de cierta estabilidad laboral, familiar, social...
  • Entornos de acoso y de cualquier tipo de violencia.
  • Percepción intensa y continuada de soledad.
  • La insatisfacción constante que promueve la sociedad de consumo en la que estamos instalados.
  • La cultura de las prisas y la inmediatez en la que vivimos y nos desarrollamos.
  • El uso frecuente de sobregeneralizaciones (“Todo el mundo está mejor que yo...”).

Cómo mitigar la ansiedad

  • Estrategias de relajación, de respiración profunda, de meditación…
  • La detección de las creencias irracionales, la reestructuración cognitiva, la reevaluación o la construcción de expectativas realistas.
  • La práctica de ejercicio físico de forma regular y moderada y la práctica de conductas más asertivas (decir que no, pedir ayuda, expresar lo que gusta y lo que no gusta, afrontar críticas...).

Olaya Begara 

Principales factores de ansiedad

  • La pandemia y todo lo que ha generado: pérdida de calidad de vida, problemas económicos, laborales, sociales...
  • Incertidumbre.
  • Sensación de pérdida de control.
  • Intentar controlar lo incontrolable (por ejemplo, lo que sentimos y pensamos).
  • Evitación absoluta de lo que nos han dicho que son emociones “malas”: tristeza, preocupación, nervios...

Cómo mitigar la ansiedad

  • Tejer redes: familiar, social, con voluntariado…
  • Permitirte estar mal de cuando en cuando, y empezar a tratar de aceptar esas emociones.
  • Autocuidados: tratar de encontrar momentos importantes para ti, que sean solo tuyos: un paseo por un parque, mirar escaparates, leer un libro, ver una serie con mantita y palomitas, tejer, hacer yoga, ir al gimnasio, salir a correr, tomarte un cafetín con churros... a cada cual, lo que le guste y le llene.
  • Prácticas de relajación, de respiración, de atención plena, de atención a la respiración... Hay abundante material gratuito en internet.

Matilde Bousoño

Principales factores de ansiedad

  • Circunstancias laborales: la precariedad y la inestabilidad laboral.
  • Circunstancias familiares: el divorcio exprés, el paso de familias extensas a familias nucleares o incluso familias monoparentales.
  • Cada vez el ser humano se encuentra más solo y sin nadie que le apoye de forma estable y permanente.
  • Competitividad en una sociedad cada vez menos solidaria, donde prima el éxito y se premia solo a los mejores según lo que esté de moda en ese momento.
  • Globalización mundial: el acceso a los diferentes medios sociales (facebook, twitter etc.) nos hace sentirnos desnudos frente a los demás y perjudica nuestra autoestima, haciéndonos conscientes de las propias limitaciones.

Cómo mitigar la ansiedad

  • Fomentar las relaciones familiares. Reunirnos con los más próximos, aceptar sin crítica la forma de ser de la familia, con sus peculiaridades, al objeto de crear una isla de seguridad donde también nosotros seamos aceptados.
  • Fomentar las relaciones sociales y de amistad, generar actividades sociales y participar en ellas, afiliarse a grupos con objetivos concretos e intereses comunes.
  • El deporte, el senderismo, la crítica del cine, la literatura y hasta el parchís como actividades sociales que fomentan el sentirse parte integrante y necesaria de un grupo social.
  • La práctica religiosa o la meditación.
  • Aprender técnicas de relajación, de respiración profunda.

Pedro Vega

Principales factores de ansiedad

  • El ritmo de vida y la sobreactivación de necesidades sociales secundarias: calidad de vida, nivel de salud y bienestar físico, trabajo, estatus, desarrollo personal, búsqueda de la seguridad y la satisfacción plena en nuestro modo de vida...
  • El ritmo de los acontecimientos sociales y personales, que se ha disparado en nuestras culturas.
  • Los estímulos que debemos atender, que han cambiado. Son menos corporales, más abstractos, conceptuales, virtuales y, sobre todo, externalizados: dependen más de los otros, de nuestro lugar entre los otros, y de nuestra capacidad de acceder a los recursos, sobre todo al recurso básico que todo lo media, el dinero.

Cómo mitigar la ansiedad

  • Trabajando sobre la estabilidad y la funcionalidad de los grupos sociales de pertenencia: familia, entorno educativo, grupos de ocio y entorno laboral y profesional.
  • Estimulando el aprendizaje de las emociones y las situaciones estresantes, no como algo a evitar, sino desde el afrontamiento y como parte inherente de nuestro vivir.

Tamara Fernández 

Principales factores de ansiedad

  • Sensación de falta de control de los factores que nos afectan a nosotros y las personas que nos importan.
  • Preocupación excesiva, anticipar y prever situaciones imprevisibles e incontrolables. Tener la atención constante en el futuro y no vivir el presente.
  • Ritmo frenético y desbordante de hacer. La exigencia (propia y externa) de lograr objetivos desmedidos.
  • Carencia de autoconocimiento, autoestima.
  • Pensamientos derrotistas y negativos sobre una misma, los demás y el mundo. Falta de confianza.
  • Dificultades y conflictos sociales. (familiares, entornos de trabajo, amistades...).

Cómo mitigar la ansiedad

  • Observarnos, tomar consciencia de nuestro ritmo, de donde enfocamos nuestra atención diaria.
  • Introducir cambios, construir hábitos de autocuidado mental y físico. Encontrar momentos de calma, respiración profunda para ir bajando el ritmo.
  • Conocer que nos aporta energía vital y dedicar tiempo a ello.

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