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La patronal tinerfeña avisa de que los turoperadores rebajarán los precios

La asociación hotelera de la provincia occidental teme que la decisión del Ejecutivo repercuta en la rentabilidad de los negocios

La Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro (Ashotel) lamentó ayer que el Gobierno de Canarias haya decidido modificar la ley turística para permitir la construcción de cualquier establecimiento sin tener que renovar la planta alojativa obsoleta. Para la patronal tinerfeña, el cambio de postura del Ejecutivo frenará la rehabilitación de los complejos anticuados y deteriorados y empujará a los turoperadores a rebajar los precios.

Desde el minuto uno Ashotel siempre se ha manifestado en contra de que el Ejecutivo abriera la mano a la construcción de hoteles de cuatro estrellas sin que provengan de proyectos de renovación, tal como exigían empresarios turísticos de Gran Canaria y el Cabildo de esta isla. La negativa de la asociación tinerfeña al cambio normativo se ha mantenido firme, por considerar que los establecimientos debían mejorar su calidad y eso quedaría relegado si se autorizaba la edificación de nuevos complejos.

"Creíamos que lo que necesita Canarias en su modelo turístico es mejorar la oferta obsoleta, pero ahora se sigue apostando por oferta nueva en lugar de forzar, recomendar u obligar a los hoteleros a que renueven los establecimientos que no estén en perfecto estado", se quejó el gerente de Ashotel, Juan Pablo González, que vaticinó que corregir la ley conllevará "un mayor distanciamiento entre lo nuevo y lo viejo".

Cierre

Por tanto, auguró que en la primera línea de playa se quedarán hoteles y apartamentos viejos, mientras que en la segunda y tercera línea habrá nueva oferta. Advirtió de que eso "tiene una traducción directa y clara en economía, que es que los precios medios caen y, si eso, baja también caerá la rentabilidad de los negocios". Este contexto podría derivar dentro de unos años en el cierre de establecimientos y la destrucción de puestos de trabajo, un escenario "desagradable", según González, que espera equivocarse.

El segundo de Ashotel insistió en que, "si alguien no obliga a renovar, no se renovará", y denunció que no se haya dado tiempo suficiente a la ley -aprobada en mayo de 2013- para que "desplegara todos sus efectos".

González restó importancia a las exigencias de calidad que planteará el Gobierno regional, ya que la mayoría de los empresarios se preocupan ya por incorporar las mejores tecnologías para aplicar medidas de eficiencia energética y de todo tipo para ahorrar en costes. En relación a las advertencias de imponer multas e incluso ordenar el cierre de establecimientos si incumplen los estándares de calidad, Ashotel indicó que "eso se recoge en cualquier ley".

La patronal tinerfeña negó presiones al Gobierno para que dejara intacta la ley turística.

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