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Las pesquisas sobre Fernando Guanarteme arrancan en junio

Las primeras indagaciones determinarán si procede excavar en la ermita de San Cristóbal de la localidad tinerfeña de La Laguna

La investigación que tratará de determinar si los restos de Fernando Guanarteme, último rey aborigen de Gran Canaria, descansan en la lagunera ermita de San Cristóbal comenzará a principios de junio. En apenas unas semanas, la institución o empresa seleccionada por el Gobierno de Canarias iniciará las indagaciones documentales para saber dónde y cómo falleció el líder grancanario y si, como se cree, sus restos fueron depositados en la pequeña ermita de la plaza de La Milagrosa.

La recuperación de los restos de Tenesor Semidán (nombre aborigen de Guanarteme) es una vieja aspiración de Gáldar -donde fue declarado hijo adoptivo-, del Instituto de Estudios Históricos de Gran Canaria y la recientemente creada Asociación Fernando Guanarteme. El proceso de investigación que arranca el mes próximo es el más importante. Las conclusiones se plasmarán en un informe y las estudiarán los expertos y profesores María del Cristo González, Juan Francisco Navarro Mederos y Jorge Onrubia. A tenor de las pistas halladas, la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional determinará el siguiente paso.

Hasta el 15 de mayo, está abierto el proceso de selección de la empresa o entidad que asumirá los trabajos de investigación. Ya se han presentado cuatro organizaciones, entre las que figura el Instituto de Estudios Canarios (Iecan). El Ejecutivo autonómico, cumpliendo con el parecer del Parlamento de Canarias, busca la mejor oferta técnica y económica para adjudicar los trabajos de investigación.

El proceso culminará, previsiblemente, a finales de este mes de mayo para que la investigación comience en junio. "Esta parte de la investigación tiene un plazo de ocho meses y la intención es que finalice antes de terminar el año", comentó ayer el arqueólogo Jorge Onrubia. "El Gobierno de Canarias ha invitado a una serie de empresas e instituciones a presentar sus ofertas para este proceso", recordó el experto. "Mi función y la de mis compañeros es asesorar a la que resulte escogida", apostilló.

Onrubia insistió en las dificultades de una investigación cuyas dos únicas referencias documentales datan del siglo XVII, dos siglos después del fallecimiento de Guanarteme. "Para determinar si los restos efectivamente fueron depositados en San Cristóbal, un templo que además ha sufrido bastantes remodelaciones, hay que seguir la pista a lo que pasó: cómo murió, dónde y si efectivamente se encontraba en La Laguna en el momento de su fallecimiento", indicó.

Onrubia reconoció que pese a que no se cuentan con registros de defunciones tan antiguos "es posible que en documentos posteriores se recojan transcripciones de actas más antiguas ya desaparecidas". Al final, continuó Onrubia, esta investigación servirá también para hacer una reconstrucción documental del momento mismo de la creación de La Laguna. "Podrá ser rentabilizada, por ejemplo, en forma de libro", avanzó.

Continuar o no con las indagaciones y de qué manera se decidirá en función de los resultados obtenidos en esta fase. "Debemos encontrar una certeza sólida de que efectivamente estuvo enterrado ahí", explicó. Si se hallan esos indicios, el siguiente paso puede ser una prospección geofísica no invasiva previa a una posible prospección arqueológica en la ermita. Esto implica la realización de pruebas con georradar en el subsuelo del templo lagunero.

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