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Crisis migratoria | Nueva tragedia en la ruta canaria

La ruta de Canarias, la más mortal de la migración actual hacia Europa

El drama en aguas herreñas engrosa la lista de tragedias que tienen lugar en el mar desde 1999, cuando se documentó el primer naufragio

Un helicóptero de Salvamento aterriza en el Aeropuerto Tenerife Sur. | | C. W. LAURTISEN

Un helicóptero de Salvamento aterriza en el Aeropuerto Tenerife Sur. | | C. W. LAURTISEN

La tragedia de la inmigración azota Canarias desde hace años. Las cuatro víctimas mortales registradas ayer en aguas de El Hierro, a las que se suman las más de 40 personas que se encuentran desaparecidas, viene a engrosar la vergonzosa lista de catástrofes que rodean el drama de la migración por mar. Y en esa clasificación Canarias ocupa un triste lugar de honor puesto que, en 2020, la ruta canaria se convirtió en la más peligrosa para llegar a Europa. Por cada 26 personas que consiguieron desembarcar en el Archipiélago, una murió o desapareció en el intento. Son datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que añade que tan solo el año pasado perecieron en aguas del Atlántico un cuarto de todos los muertos registrados en esta ruta desde que se tiene constancia del primer naufragio, el 26 de julio de 1999.

En algo más de tres meses se cumplirán 22 años desde que nueve de los tripulantes magrebíes de la patera que se dirigía a Lanzarote desde El Aaiún terminaron ahogados en una playa de Morro Jable, después de que la embarcación en la que viajaban se hundiera a tan solo 300 metros de la costa. Ese fue el primer naufragio documentado de una patera que se dirigía a Canarias desde que en agosto de 1994 se abriera esta ruta canaria de la migración con el viaje de dos saharauis. Desde entonces, las llegadas de migrantes no han hecho más que aumentar las trágicas cifras e historias de ilusiones de personas que han perecido en el viaje hacia un futuro mejor.

No es necesario viajar hasta 1999 para descubrir estos acontecimientos. El pasado mes de marzo, la pequeña Nabody se convertía en el rostro de este drama migratorio. La pequeña de dos años falleció días después de llegar a Gran Canaria y que dos miembros de Cruz Roja protagonizaran un rescate in extremis en el muelle de Arguineguín, donde la recuperaron de una parada cardiorrespiratoria. Ella, junto con los cuatro muertos ayer en el Hierro forman parte de la lista de 47 migrantes fallecidos mientras viajaban a Canarias en este 2021. También el pasado mes de marzo tres migrantes perecieron tras volcar una patera al sureste de Tenerife.

El puerto de Órzola, en el norte de Lanzarote, fue el escenario, en noviembre del pasado año, de otro triste acontecimiento, cuando una patera en la que viajaban 36 personas chocó contra las rocas de la escollera y ocho migrantes fallecieron. A todas esas pateras que traen hasta Canarias estos fallecimientos se unen otras tantas que no llegan a aparecer jamás. Tan solo el mes pasado las autoridades marroquíes realizaron diferentes búsquedas de varios centenares de personas que navegaban en dirección a Canarias.

A pesar de la peligrosidad de esta ruta canaria, miles de personas la eligen después del estallido de la pandemia, el endurecimiento de los controles y el cierre en el paso fronterizo entre Marruecos y España en Ceuta y Melilla. Así, la costa oeste africana se ha convertido en una válvula de escape a través de una travesía hacia el Archipiélago larga y peligrosa que tiene lugar en mar abierto. La mayoría de las pateras que llegan a las Islas salen del Sahara Occidental, de Mauritania o de Senegal. Los valientes que se embarcan en este fatídico viaje, que puede durar días o incluso semanas, abordo de las pateras cuentan con pocos alimentos y agua.

Los peores datos en 20 años


Las llegadas en patera de migrantes a España alcanzaron en 2020 las 40.106. Más de la mitad de ellas, 23.023, lo hicieron a Canarias. Estos datos suponen la segunda mayor cifra contabilizada en los últimos 20 años. Así lo confirmó ayer el Ministerio del Interior que añadió, no obstante, que las 1.755 entradas al país de forma irregular registradas en las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla sitúan a 2020 entre los cinco años con menor número de llegadas por esta vía. La pandemia ha marcado las cifras del año pasado en todas las estadísticas, incluidas las que recogen las cifras de inmigración irregular en el país. De hecho, los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2020 registraron un aumento considerable, llegándose a hablar de una crisis similar a la de 2006. Mientras las llegadas por mar sitúan a 2020 en los más alto, la entrada de inmigrantes de forma ilegal a través de Ceuta y Melilla, colocan a 2020 entre los años en los que menos llegadas se han contabilizado por esta vía. En este caso, las cifras más altas se registraron en 2015 y 2014. | EP

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