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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La ayuda para los cuidadores apenas alcanza para comprar pañales y potitos

La asociación Acufade asegura que se promocionan estas prestaciones para familiares de dependientes porque son más baratas que las de servicios

Una mujer en silla de ruedas. Andrés Gutiérrez

«La ayuda no te da para nada». Carmen Dolores Gordillo cuida a su madre dependiente desde 2018 y antes de ella se encargó también de su padre, ya fallecido. Percibe desde una prestación de 240 euros al mes por atenderla en su casa. Un dinero que asegura no le alcanza ni siquiera para poder contar con una persona que le ayude a bañarla cada día. «Por una hora de baño se paga 14 euros y con ese dinero no podría afrontarlo para todo el mes», explica. Por eso, destina esa prestación a sufragar los gastos necesarios para cuidar y alimentar a su madre, aunque reconoce que hasta para eso es insuficiente. «Usa productos de higiene especiales además de potitos y otras cosas que no son nada económicas». 

Esta misma semana el Parlamento de Canarias aprobó una moción, acordada entre todos los grupos, para reclamar al Gobierno regional que se ponga manos a la obra para tratar de mejorar las condiciones de los cuidadores, en su inmensa mayoría mujeres, que se encargan de atender a familiares en situación de dependencia. La propuesta incluye incrementar los niveles de ayuda, además de otras prestaciones que les permitan tener un respiro de una exigente labor, que no está lo suficientemente reconocida. 

Las claves de esta prestación

¿Cuál es su objetivo?

  • Se trata de una cuantía económica de carácter extraordinario, prevista en la Ley de Dependencia aprobada en 2006, que tiene como finalidad contribuir a los gastos derivados de la atención a la persona en situación de dependencia en su propio domicilio, siempre que se cumplan una serie de condiciones.

¿Qué es necesario?

  • Para poder acceder a ella, la persona dependiente tiene que tener reconocida la situación en cualquiera de los grados establecidos. Además, el domicilio en el que resida tiene que cumplir con las condiciones adecuadas de habitabilidad y debe haber una buena convivencia. La persona cuidadora debe prestarle la atención adecuada al menos desde un año antes. 

¿Quiénes pueden optar a ella?

  • Personas mayores de 18 años con capacidad física y mental para desarrollar la tarea de cuidados. Para poder optar a ella debe ser cónyuge o un familiar hasta el tercer grado de parentesco. Además, deberá convivir con la persona dependiente, sobre todo se esta tiene reconocido un Grado II o III, ya que necesita atención constante. Como norma general, una misma persona no podrá ser cuidadora de más de dos dependientes.

¿Pueden darse de alta en la Seguridad Social?

  • Desde el 1 de abril de 2019, las personas cuidadoras no profesionales pueden darse de alta en la Seguridad Social. Las cuotas son a cargo de la Administración General del Estado.

¿Cuáles son las cuantías que se perciben?

  • Las cuantías máximas de las prestaciones económicas por cuidados en el entorno familiar son de 387,64 euros, para el Grado III; 268,79 para el Grado II, y 153 en el caso de Grado I. El importe exacto de la prestación se determinará en función de la capacidad económica de la persona en situación de dependencia y si la dedicación a su cuidado es completa, media o parcial. Estos son los máximos que establece la normativa estatal y que pueden ser complementados por las comunidades autónomas. 

¿Es compatible con otras ayudas?

  • La Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar es compatible con los Servicios de Prevención, Promoción de la autonomía personal y de Teleasistencia e incompatible con las demás prestaciones económicas del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia. 


Con datos cerrados a 31 de marzo, en Canarias hay concedidas 10.535 prestaciones para el cuidado en el entorno familiar, unas ayudas que se están otorgando desde el inicio de la Ley de Dependencia, pero que en los últimos meses se han visto incrementadas, ya que en solo entre febrero y marzo se aprobaron más de 500. Algo que según la Dirección General de Dependencia del Gobierno de Canarias se debe al incremento de personal y a la mejora de la gestión. 

Sin embargo, la Asociación de Cuidadoras de Familiares y Amigos de Personas con Dependencia, Alzhéimer y otras Demencias (Acufade) no está de acuerdo. Emma Colao, responsable del Departamento Jurídico, explica que si los números están mejorando es por dos razones: la externalización de la valoración de los expedientes y la promoción de la Prestación Económica del Cuidado en el Entorno Familiar (Pecef). Unas ayudas económicas que son como máximo de 385 euros al mes y que dependen del grado que tenga reconocido el dependiente y de su situación económica. 

En la actualidad, 10.535 personas cobran prestaciones al entorno familiar en el Archipiélago

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 «Las altas que están dando no se corresponden con las necesidades reales de las personas en estado de dependencia», recalca Colao, algo que provocará que «tengan que volver a ingresar en el sistema para solicitar una Prestación Económica Vinculada al Servicio». Frente a las 10.535 ayudas al cuidado en el domicilio concedidas en marzo, había 8.750 asociadas a servicios, que tienen el objetivo de sufragar centros de día o teleasistencia. «Promocionando las Pecef están abaratando el sistema pero una persona no puede sobrevivir con una ayuda de 180 euros», insiste.

El objetivo de la prestación para las cuidadoras es que ellas puedan costear los gastos de los cuidados, pero Colao puntualiza que las prestaciones que se dan en Canarias se otorgan «conforme al mínimo que establece la Ley de Dependencia». En cambio en otras comunidades como el País Vasco o la Comunidad Valenciana esta cuantía se complementa con cantidades adicionales. «No somos la única que no lo hace pero en otras que no lo han reforzado tienen servicios complementarios o las cuidadoras pueden compatibilizarla con las ayudas vinculadas al servicio», señala. 

A la portavoz de Acufade le chirría que los responsables públicos «se feliciten por dar prestaciones de menos de 400 euros» porque en su opinión es «congratularse por la precariedad» y no entiende como con «más presupuesto que nunca» no se haya conseguido mejorar la situación de la dependencia en Canarias.

Unas grietas en el sistema de dependencia que dificultan todavía más la vida de cuidadoras como Carmen Dolores Gordillo, que debe atender a su madre las 24 horas al día los siete días a la semana. «Aunque cuento con la ayuda de cuidado en el entorno familiar no es suficiente», detalla, ya que no disponer de ningún servicio adicional supone para ella no tener un respiro en ningún momento del año. «No tengo vida, si quiero ir a algún lado dependo de mi familia», concreta y añade que «no es que no quiera cuidar de mi madre», pero supone «dejar tu vida en stand by», ya que tampoco dispone de recursos propios para otra alternativa. 

Aunque desde 2019 cotiza en el convenio especial de cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia, abandonar su trabajo en 2009 para atender a su padre le ha supuesto diez años en el limbo del sistema. «Tendré una de las pensiones más bajitas porque con 58 años y el desgaste físico que tengo me será ya muy difícil insertarme en el mercado laboral en el momento en el que esto se acabe», lamenta. Por eso, reclama «un plan de cuidados» que aporte más servicios a las personas en su situación. 

La mitad no tiene ningún apoyo

Una de cada dos personas cuidadoras no cuenta con ningún tipo de recurso de apoyo, ni público ni privado. Así se desprende del Estudio sobre la Personas Cuidadoras Familiares en Canarias elaborado el año pasado por la asociación Acufade. El perfil mayoritario de este colectivo es el de una mujer, – representan el 78,9% del total–, casada de entre 45 y 65 años, que en su mayor parte se dedica en exclusiva al cuidado. Casi ocho de cada diez reconocen encargarse de esta tarea por obligación moral, legal o adquirida por tradición. El 92,1% admite que el cuidado les ha afectado de forma negativa a su calidad de vida, siendo la pérdida de tiempo libre el principal efecto negativo. En general declaran tener muy poco tiempo para ellas y la mayoría desconoce recursos dirigidos a su perfil. El 83% señala que necesita servicios de apoyo para hacer frente en su día a día al cuidado de sus familiares en situación de dependencia. Y destacan como los más necesarios la formación específica para desarrollar mejor su labor, servicios de respiro familiar y el asesoramiento sobre la tramitación de ayudas sociosanitarias. | D.G. 

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