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Podemos indigna de nuevo a Turismo: ahora blande el ‘digital nomad, go home’

Juan Márquez asevera, tras la defensa de Noemí Santana a la ecotasa, que los teletrabajadores foráneos propician la subida del coste del alquiler en detrimento de los isleños

Una joven teletrabaja en un ‘coworking’ en la capital grancanaria. LP/DLP

Agosto ha dejado una sensación agria en la Consejería de Turismo, y no precisamente por los datos de bonanza en la recuperación de viajeros a las Islas, que van viento en popa, sino por las manifestaciones de dirigentes de partidos del pacto de las flores que se han inmiscuido en el área que lidera la Agrupación Socialista Gomera (ASG) y, en concreto, Yaiza Castilla. Su compañera en el Ejecutivo, Noemí Santana , titular de Derechos Sociales y dirigente de Podemos, abrió otra vez el melón en este periodo estival sobre la necesidad de implantar una ecotasa turística en las Islas. Dice Santana que lo llevaban en su programa electoral y que, pasada la pandemia, es necesario recuperar este debate.

Yaiza Castilla comparece el lunes en el Parlamento canario para dar cuenta de su postura sobre la ecotasa que pide Noemí Santana. «Ahora no es el momento», recalca la consejera de Turismo.

Podemos parece haberse puesto en clave electoral con este tema y con otro que también ha sentado como un jarro de agua fría en la Consejería de ASG. Juan Márquez, viceconsejero de Cultura, está abanderando, como Santana, la recuperación de la ecotasa en sus redes sociales y, además, se muestra en contra de los nómadas digitales en su Twitter, unos turistas o posibles residentes en las Islas que la Consejería de Turismo está mimando.

Todo surge a partir de un tuit en agosto en el que Juan Márquez escribe: «Digital nomad: go home». El viceconsejero de Cultura explicó este miércoles que su postura no tiene nada que ver con un comportamiento xenófobo, como algunas personas apuntan en la red social. «Lo de los nómadas digitales es una cuestión que se ha puesto de moda, sobre todo a raíz de la pandemia, y lo que están generando es principalmente el encarecimiento del precio de la vivienda, porque vienen de otros países, con una capacidad económica a lo mejor superior, trabajan en remoto y, por tanto, no generan beneficios en Canarias», explica Márquez. A su juicio, son personas que «apenas pagan impuestos, en todo caso la imposición indirecta (IGIC) y lo que hacen es encarecer el precio de la vivienda», sentencia.

Quiere precisar que por eso, particularmente -«como Juan Márquez», remarca-, no entiende que «se intente atraer a los nómadas digitales a Canarias. ¿Para qué? ¿Para encarecer el precio de la vivienda cuando tenemos en las Islas un problema gravísimo de acceso a la vivienda por parte de la población más joven, teniendo en cuenta los precios de los alquileres?», cuestiona. Márquez se refiere a la campaña de la Consejería de Turismo para atraer a estas personas, pero los datos del área de Yaiza Castilla evidencian lo contrario.

La estrategia de Turismo de Canarias para situar al Archipiélago como uno de los mejores destinos mundiales para el teletrabajo dejan positivos resultados, sostiene este área: ha habido un aumento en la llegada de los remote workers, unos visitantes que gastan «tres veces más que la media». El impacto económico que tiene este segmento para el destino lo corrobora Nacho Rodríguez, presidente de la Asociación Canaria de Espacios Colaborativos. Rodríguez no encuentra fundamento en lo que alega Márquez y cree que es una afirmación «populista». Los nómadas digitales son, en su opinión, un sector que beneficia a la economía de las Islas en todos los sentidos.

Nomad List, el portal de referencia mundial para el teletrabajo, señala que Canarias recibió a 35.400 remote workers que, según los datos de los que dispone la empresa pública Turismo de Islas Canarias, realizaron un gasto medio de 3.171 euros por persona y viaje, casi tres veces por encima del desembolso que hace el turista vacacional, que es de 1.206 euros. «Hablamos de un segmento que representó el 0,8% del total del turismo de 2021 y que, sin embargo, generó un 2,12% de la facturación turística total de las islas, con 150 millones de euros el año pasado», explica la consejera de Turismo, que sostiene que los resultados serán mejores en 2022, pues el volumen de ingresos turísticos generado por estos visitantes ya ha superado los 112 millones de euros en apenas seis meses.

En su opinión, se ven claramente superadas las expectativas que Turismo de Canarias se marcó en noviembre de 2020, cuando incluyó por primera vez a los remote workers dentro de su estrategia de diversificación de segmentos, aprovechando y amplificando así la ola de comunicación generada en torno a la pandemia. «Que lleguen más teletrabajadores es muy positivo para el destino, pues estamos ante un tipo de turismo sostenible, económica, medioambiental y socialmente hablando, que refuerza la garantía frente a situaciones de inestabilidad, como fue el caso de la pandemia o como lo es ahora la actual situación económica provocada por la guerra en Ucrania», hace hincapié Castilla.

Torres no lo ve

En cuanto a la ecotasa también es clara y disiente de Podemos, como los grupos de la oposición (CC y PP) y empresarios del sector. El propio presidente Ángel Víctor Torres (PSOE) ha frenado la posibilidad de implantar una ecotasa en Canarias, como pide Podemos, mientras no se resuelva la incertidumbre en el sector de cara a la campaña de invierno ante una posible crisis energética. Las elecciones son en mayo de 2023 y todo parece indicar que este asunto volverá a quedarse en una gaveta a la espera del próximo Ejecutivo.

Para Podemos es un debate que se debe abrir porque en otros países y autonomías ya está implantada la ecotasa, y considera que los turistas no dejarán de venir por cobrarles un euro por noche y ese dinero se invertiría en la descarbonización de las Islas, argumenta Márquez. La consejera de Turismo tiene otra visión: en primer lugar hay que estudiar «con seriedad y rigor la ecotasa»; en segundo lugar, consensuarla con el sector turístico y, en tercer lugar, en caso de que se decida aplicar, la postura siempre será que el destino de lo que se recaude sea para el sector turístico, para mejorar la imagen de las Islas. En cualquier caso, «no es un buen momento para su aplicación», asevera Castilla.

La alta inflación puede ser un lastre para venir a Canarias y, además, si se aplica por pernoctación, como el caso de Baleares o Cataluña, el Archipiélago tiene las mayores pernoctaciones medias de Europa, lo que puede suponer una reducción de la ratio cuando por lo que se está apostando es por mayores estancias, sentencia.

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