Entrevista | Viviane Ogou Presidenta de la Organización Puerta de África

Viviane Ogou: «Europa ve que Wagner titubea y que eso en algún momento le puede ser útil»

«No tendría por qué haber presión del Kremlin para que los paramilitares salgan ahora de África», afirma

Viviene Ogou durante un foro de Casa África el pasado jueves.

Viviene Ogou durante un foro de Casa África el pasado jueves. / José Carlos Guerra

La analista de asuntos internacionales y presidenta de la organización Puerta de África, Viviane Ogou (Barcelona, 1997), está convencida de que el golpe de estado fallido del Grupo Wagner en Rusia no tiene por qué afectar al tablero geopolítico en África, donde la empresa paramilitar actúa bajo el paraguas de Putin. Opina también que Europa ha visto en la retirada de Wagner un signo de flaqueza que le puede beneficiar.

En el Informe África 2023 habla del fracaso en la estrategia de estabilización de los países africanos. ¿A qué se refiere? 

Me refiero al hecho de que ha habido más de 20.000 militares franceses e internacionales trabajando en Malí durante 10 años y la violencia lo único que ha hecho es escalar. Una coalición digamos antiterrorista y por la paz que se ha aplicado desde una perspectiva demasiado securitaria, muy centrada en la contención del peligro, cuando es conocido que muchas de las cuestiones que derivan en estos episodios de violencia son en realidad cuestiones socioeconómicas, de la estructura de mercado o de capacidad de inclusión de los jóvenes en el mercado laboral. Afecta en general a los países del Sahel.

¿Cuáles son esos países?

Malí, Mauritania, Níger, Burkina Faso y Chad. 

¿Este fracaso de Occidente es lo que ha provocado que estos países miren hacia otros polos de poder como Rusia o China?

A mi no me gusta llamarlo fracaso occidental, sino fracaso de la coalición antiterrorista, que sí, que hay un gran liderazgo por parte de Francia, que sí, que también ha generado mucha tensión entre los gobiernos de Malí y Francia. Esta tensión se ha fraguado a lo largo de los años y ha implosionado con el refuerzo de las relaciones con Rusia y, en especial, con la entrada del Grupo Wagner en el país. 

¿Qué ofrece Rusia al Sahel que no le da Europa? 

Rusia no es el único país que está colaborando a nivel militar, económico, etcétera, con estos países. Entran muchos actores más, pero Rusia se posiciona como una alternativa a la política de seguridad. Me explico, cuando la estrategia de la coalición internacional se dio por fracasada, los países del Sahel quedaron en estado de orfandad y de falta de recursos para poder llevar adelante una estrategia puramente propia para la lucha contra los terroristas, por lo que se aliaron con Rusia que tiene un pilar de cooperación militar muy fuerte, que empezó a desplegarse en 2010. Ahora mismo colabora con muchísimos países en África. 

¿Los paramilitares del Grupo Wagner son la política exterior rusa para África? 

No, la política exterior rusa es diferente a la política comercial de Wagner. Entonces, sí que la política exterior rusa habrá podido contar en algún momento con un interés particular en el despliegue de Wagner alrededor del mundo, porque eso también le da un poder diplomático creciente, pero son cosas diferentes. El poder de los oligarcas rusos… sabemos que el oligarca que lleva Wagner es muy cercano a Putin. Aún con esas estructuras internas tan cerradas y controladas que tiene el país, los oligarcas tienen sus propias líneas de trabajo, y como tienen tanto poder, un poquito de libertad.

Si Putin quisiera la cabeza de Yevgeni Prigozhim, la tendría, pero no la quiere

En África, ¿qué diferencia al papel que juega el Kremlin del que juega Wagner?

El Kremlin es simplemente un gobierno más con el que sentarse a negociar cuestiones de educación, inversiones, venta de armas... Lo que se hace con cualquier otro país. Wagner es un grupo de seguridad privada, es una empresa. Entonces, en el momento en el que se necesitan los servicios de esa empresa, y los estados deciden solicitarlos, el Kremlin actúa para que se dé ese acuerdo. No es lo mismo una empresa que un gobierno, aunque nuestro propio gobierno, por ejemplo, pueda defender los intereses de Inditex a lo largo y ancho del mundo porque forma parte de nuestra propia estructura económica.

Hablaba de Wagner como una empresa, la semana pasada esa empresa intentó dar un golpe de estado en Rusia. ¿Cambia algo en el tablero africano?

Es difícil de predecir porque son cuestiones volátiles. Nadie se esperaba que hubiera un golpe de estado, entonces, las predicciones son complejas. En principio no tendría que pasar nada. Primero, el golpe se ha solventado bastante bien y el jefe del Grupo Wagner, Yevgeni Prigozhin, se ha exiliado a Bielorrusia, que es un gran aliado de Rusia. Es decir, si Putin quisiera la cabeza de este señor, la tendría, pero no la quiere. Lo ha dejado ir. No tendría por qué haber una presión fuerte por parte del Kremlin para que Wagner ahora salga de África. Nos podemos encontrar con sorpresas inesperadas, pero en un principio, la tendencia es continuista.

¿Y desde Europa cómo se ha percibido el golpe fallido?

Los países europeos ven que Wagner titubea y que en algún momento les puede venir bien, quizás esperarán a ver qué pasa.