Crisis migratoria | Tensión en Níger

Canarias siente el eco de los golpes de Estado en África Occidental

Las revueltas en Níger pueden modificar las rutas migratorias hacia territorio europeo

Un nigerino sostiene una pancarta en contra de Francia.  | | REUTERS

Un nigerino sostiene una pancarta en contra de Francia. | | REUTERS / I. Durán

Los golpes de Estado generan un terremoto que sacude a los países del África Occidental y el Sahel. Las revueltas y los motines contra los gobiernos se han contagiado como si se tratara de un efecto dominó que corre sobre el tablero político y social del continente vecino. Además de diferentes intentos de derrocar a varios ejecutivos, en apenas tres años se han registrado hasta ocho golpes de Estado –dos en Malí y Burkina Faso; y uno en Chad, Guinea Conakry, Sudán y Níger–. La última pieza en caer ha sido la del gobierno nigerino de Mohamed Bazoum, pero los elementos que la han empujado son muy similares a los que desataron los anteriores golpes de Estado en los países de la región: el incremento de la inseguridad, la desafección hacia Francia como antigua metrópoli y el acercamiento a Rusia como nuevo socio militar y económico.

La inestabilidad política y social que vive el noroeste africano, condimentada con gobiernos de transición y la irrupción de nuevas potencias mundiales, son un caldo de cultivo para el avance yihadista y para la explosión de conflictos internos que convierten la región en una olla a presión que bulle frente a Canarias y que podría obligar a trazar nuevas rutas migratorias hacia Europa y, en particular, hacia el Archipiélago. Níger –con una población que ronda los 25 millones de habitantes– no es un país emisor de migrantes hacia las Islas, sino un lugar de tránsito para quienes proyectan llegar a territorio europeo a través de las diferentes rutas mediterráneas. En lo que va de año, solo han llegado a Canarias dos nigerinos de manera irregular –un hombre y un menor, según los datos recogidos por Cruz Roja– y ambos arribaron a Lanzarote. El historiador Dagauh Komenan apunta que los flujos migratorios de los nigerinos son mayoritariamente internos, pues suelen optar por asentarse en enclaves cercanos a su país. Si bien no descarta que la conflictividad de la zona desate modificaciones en los caminos elegidos por quienes atraviesan Níger para alcanzar Europa desde la costa de Túnez o Libia.

Un ejemplo de cómo la inestabilidad influye en los flujos migratorios es el de Malí, que atraviesa una caótica situación política derivada de los sucesivos golpes de Estado y cuya frontera norte está a tan solo 850 kilómetros de Fuerteventura. En los primeros siete meses de 2023 han desembarcado en Canarias 629 malienses, frente al millar que arribó el año pasado y los 2.500 que llegaron en 2021. Durante la crisis migratoria de 2020 una de cada cinco personas que arribó a las Islas a bordo de una embarcación precaria era maliense. Así, en solo tres años y medio, unos 8.500 migrantes de este país han llegado a las Islas. En 2021, año en el que Assimi Goita derrocó al ejecutivo de Ba N’Daou, el 12% de los migrantes que desembarcaron en Canarias fueron de origen maliense, un dato que se redujo al 7% en los dos años siguientes.

El papel de Rusia

Komenan destaca que el germen del golpe de Estado nigerino está en la intensa purga que Bazoum realizó entre sus tropas tras los diferentes levantamientos fallidos que vivió el país. Estas detenciones derivaron en una pérdida de calidad del ejército nigerino, lo que ocasionó un «resentimiento» por parte de los militares y los civiles hacia su presidente, quien se volvió «impopular». Por otro lado, a Bazoum se le ha culpado de entregarse plenamente a Francia –a quien Níger vende uranio a un precio muy por debajo del que establece el mercado internacional– e, incluso, solicitó apoyo a las fuerzas internacionales para reforzar el control militar del país. De esta manera, contentaba a la antigua metrópoli, a la vez que alimentaba el sentimiento anticolonialista de su población que, tras el golpe de Estado, ha mostrado su malestar con el Elíseo gritando consignas en contra de Francia y portando pancartas en las que se pueden leer mensajes en contra del Gobierno de Emmanuel Macron.

Los nigerinos –igual que sucedió con los malienses– han visto en Rusia un aliado capaz de controlar el avance de los movimientos yihadistas, que en los últimos años han incrementado el número de ataques dentro del país. Según la información que maneja la organización International Crisis Group, Níger sufrió 17 ataques terroristas en 2013, mientras que en 2020 la cifra se elevó hasta los 423 atentados. La población civil, sostiene Komenan, detectó que la seguridad había empeorado a pesar de la presencia de las fuerzas occidentales, especialmente francesas, mientras que observaban cómo Rusia había frenado al Estado Islámico en lugares como Chechenia o Siria. De esta forma, comenzaron a ver con buenos ojos el acercamiento a Moscú, al que consideran un socio fiable en la lucha contra el yihadismo.

En lo que va de año, solo han llegado al Archipiélago dos nigerinos, según datos de Cruz Roja

La Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) ha hecho un infructuoso llamamiento para restaurar el orden constitucional en Níger y ha acordado la activación «inmediata» de una fuerza regional con vistas a una posible intervención en el país. Komenan lamenta que la única herramienta de la Cedeao para mantener el orden sea la intervención militar y la represión, en lugar de tomar medidas previas que eviten llegar al extremo de los golpes de Estado. Esta metodología, a su juicio, ayuda a fomentar el «contagio» de los levantamientos militares.

La Organización de las Naciones ha alertado de una posible internacionalización del conflicto en Níger, pues supone un nuevo golpe a la inestabilidad del Sahel, que podría derivar en el incremento de los flujos de desplazamientos forzados en la región. El exjefe humanitario de la ONU Jan Egeland recuerda que Níger –con una de las poblaciones más jóvenes y con mayores índices de pobreza en el mundo– ya necesitaba ayuda humanitaria para la sexta parte de sus habitantes antes del 26 de julio. Solo cuatro días después del golpe de Estado, España suspendió con efecto inmediato su cooperación para el desarrollo bilateral con Níger. «Las sanciones y suspensiones de ayuda humanitaria que se han sucedido tras el golpe tendrán un dramático impacto en las condiciones de vida de una población que ya estaba sufriendo», alertó Egeland, quien explica que 1,4 millones de jóvenes y niños en el país están en riesgo de ser obligados a integrar grupos armados, redes de trabajo forzado o matrimonios entre menores de edad.

[object Object]

El Ministerio del Interior acusó ayer al Gobierno canario de «aprovechar políticamente» el drama de la migración cuando las entradas irregulares de personas han disminuido un 11,3% en el último año «por la política de cooperación bilateral de España con países de origen». Interior contestó así al vicepresidente canario, Manuel Domínguez, que ayer reclamó al Estado que dote a las Islas «con más medios humanos y técnicos para luchar contra la inmigración irregular». Domínguez achacó el repunte en las llegadas a la falta de medios técnicos y humanos pero para Interior sus afirmaciones no pretenden más que «aprovechar políticamente el drama de la migración», porque las plantillas de las fuerzas de seguridad han aumentado un 11,8% desde 2018.| Efe