Sanidad garantiza las nóminas pese al ‘agujero’ de 550 millones

La interinidad del Gobierno de Sánchez condiciona la elaboración de las cuentas públicas de 2024: «Tendrán que ser prudentes»

Ángel Víctor Torres, a la izquierda, conversa con Manuel Fumero. | | CARSTEN W. LAURITSEN

Ángel Víctor Torres, a la izquierda, conversa con Manuel Fumero. | | CARSTEN W. LAURITSEN / M. Á. Montero

La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, corroboró ayer en su estreno ante el pleno del Parlamento autonómico que las cuentas de su departamento tienen un agujero de 550 millones, es decir, que el anterior equipo al frente de la consejería gastó 550 millones más de lo consignado en las cuentas públicas. Unos números rojos que ya había adelantado el presidente Fernando Clavijo y que los integrantes del anterior gobierno, el del pacto de las flores, achacan a una práctica presupuestaria habitual en el área que más fondos maneja y que más sometida está a los vaivenes del gasto, hasta el punto de que el agujero, aseguran, ha sido incluso mayor en otras ocasiones. Sea como sea, Monzón hizo un llamamiento a la calma y garantizó que, con o sin agujero, las nóminas de los trabajadores del Servicio Canario de la Salud –y por supuesto los medicamentos– se van a pagar en tiempo y forma.

Eso sí, en lo estrictamente político, Monzón no escatimó en reproches a los socialistas, quienes tratan, a su juicio, de desviar la atención. La responsable de la Sanidad pública en el Archipiélago recordó que el presupuesto de la consejería es el que más aumentó en el último ejercicio, «la mayor subida de la historia», enfatizó. Y, sin embargo, «dejan un desequilibrio de 550 millones de euros», continuó. Un desequilibrio que es real «lo pinten como lo pinten», le espetó Monzón al diputado del PSOE Miguel Ángel Pérez del Pino, quien a su vez se había mostrado sorprendido por la creación de tres nuevas direcciones generales en el área de Sanidad a pesar de esos millonarios números rojos. En opinión del parlamentario socialista, la denuncia del Gobierno sobre ese pretendido agujero presupuestario ha generado incertidumbre tanto entre la plantilla del SCS como entre los proveedores. Un argumento ante el que se revolvió la consejera, que no solo salió al paso para garantizar el abono puntual de nóminas y facturas, sino también para afear a la bancada socialista que ponga «en tela de juicio» –aseveró– la capacidad del departamento para cumplir sus obligaciones. «Solventaremos estos problemas», afirmó.

Domínguez y Franquis se tiran los trastos a la cabeza a cuenta del coste del nuevo Ejecutivo

Las cuentas de la Sanidad no fueron la única excusa para el enfrentamiento. El portavoz del PSOE en la Cámara, Sebastián Franquis, y el vicepresidente del Ejecutivo, el popular Manuel Domínguez, se tiraron los trastos a la cabeza, en la discusión más acalorada de la jornada, por el coste del Gobierno. Franquis le reprochó a Domínguez que se comprometiese en campaña a reducir el número de altos cargos y que ahora esté en el Ejecutivo «más caro» de la historia. El líder del PP no se arredró y le enumeró al socialista varios gastos «caros» del anterior equipo, como los cuatro millones del caso mascarillas o los susodichos 550 de Sanidad. «Pida disculpas a los ciudadanos», le exigió el portavoz parlamentario del PSOE al vicepresidente tras asegurar que el Gobierno tiene 26 altos cargos más que con el pacto de las flores. «Me sorprende de usted», contestó Domínguez, «cuando ha estado defendiendo aquí que el Gobierno de España tenga 22 ministerios».

Por el coste del nuevo Ejecutivo bipartito también preguntó el diputado de Nueva Canarias (NC) Luis Campos. En línea con la crítica de Sebastián Franquis, Campos aseguró que mientras que el anterior cuatripartito dio lugar a un gobierno, el pacto entre CC y PP ha necesitado para fraguarse de «gobierno y medio». Fernando Clavijo le respondió que el organigrama de su gabinete es el necesario para cumplir el programa electoral, si bien concedió que han tenido que engrosar la cúpula del Ejecutivo no precisamente a voluntad, sino a consecuencia de los «compromisos» heredados del anterior gobierno.

Además, y en respuesta a una pregunta de Luz Reverón, del PP, el presidente canario lamentó que la interinidad del Gobierno central condicione la elaboración de los presupuestos. Habrá presupuestos en 2024, garantizó, pero tendrán que ser «prudentes». No solo está por ver qué pasa con las cantidades consignadas en favor de Canarias en las cuentas estatales de 2023, que en su mayoría siguen sin transferirse, sino que aún no se sabe ni la cuantía de las entregas a cuenta. Es más, tampoco se ha establecido el techo de gasto ni se conoce con rigor cuánto costará volver a la senda de estabilidad y sostenibilidad presupuestarias.